El CE Europa solicita a la RFEF aplazar su estreno en Can Dragó para que arraigue el césped

Tras intensas lluvias y bajas temperaturas que han impedido que la hierba crezca adecuadamente, el club catalán intenta cambiar la fecha ante el Atlético de Madrid B, priorizando la salud de los jugadores y la integridad del campo

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La determinación de fijar el primer encuentro en el estadio de Can Dragó para el 8 de febrero ante el Hércules de Alicante, dentro de la vigésima tercera jornada de la Primera RFEF, se enmarca en las recomendaciones técnicas y responde a un acuerdo entre CE Europa, la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y el Ayuntamiento de Barcelona, según consignó la prensa deportiva. Este escenario, que ha sustituido provisionalmente al Nou Sardenya como sede del conjunto barcelonés, servirá durante el resto de la temporada después de que las solicitudes del club para disputar la competición sobre césped artificial no obtuvieran el visto bueno de la Federación.

El medio deportivo detalló que el CE Europa había solicitado ante la RFEF el aplazamiento de su partido frente al Atlético de Madrid B, pautado originalmente para el sábado 17 de enero, con el objetivo de proteger la integridad física de los futbolistas y asegurar la adecuada conservación del terreno de juego de Can Dragó. Según informó el club, las intensas precipitaciones recientes, unidas a un marcado descenso en las temperaturas, han impedido que la hierba natural instalada en el campo arraigue plenamente. Esta combinación de factores meteorológicos se traduce, a juicio de los responsables de la entidad y los técnicos consultados, en un riesgo elevado de lesiones para los jugadores, además de la posibilidad de daños estructurales en el césped que comprometerían el desarrollo normal de la competición durante el resto del calendario.

De acuerdo con lo publicado por la fuente, aunque los trabajos de acondicionamiento y remodelación del estadio Can Dragó estarán concluidos para la fecha inicialmente programada, el CE Europa ha preferido actuar con máxima precaución e instó a concertar un cambio en el calendario. El club trasladó su petición tanto a la RFEF como al Atlético de Madrid y actualmente colabora con ambas partes para fijar cuanto antes una fecha alternativa que no altere en exceso la planificación de la Primera RFEF.

El recinto barcelonés ha sido objeto de diversas mejoras a fin de adecuarse a las exigencias de la categoría. Según detalló la publicación, estas obras han contemplado la colocación de un nuevo césped natural en sustitución del sintético, la instalación de graderíos desmontables que permitan acoger un mínimo de 3.000 espectadores, así como la modernización del sistema de iluminación mediante focos LED, un marcador electrónico y nuevos bancos para los suplentes. Todas estas modificaciones se diseñaron para cumplir con los parámetros federativos requeridos después de que la alternativa de mantener la competición en el habitual Nou Sardenya—que utiliza césped artificial—fuese rechazada, según destacó el medio.

La petición de postergación encuentra su fundamento en los informes técnicos, quienes sostienen que el estado actual de la hierba no garantiza el arraigo necesario para disputar un encuentro con las mínimas garantías para los deportistas. El club insistió en la importancia de no acelerar los plazos para evitar situaciones que pudieran derivar en lesiones o en un deterioro prematuro del campo, hecho que impactaría tanto en la seguridad de los futbolistas como en el desarrollo del resto de la temporada.

La coyuntura meteorológica vivida en las semanas previas al debut en Can Dragó terminó por convencer a los responsables del club de la necesidad de trasladar su solicitud a la Federación, priorizando la salud de los jugadores y la correcta conservación del terreno de juego. Las lluvias persistentes, asociadas a temperaturas inusualmente bajas para la época, impidieron que la nueva superficie alcanzara los estándares mínimos de compactación y resistencia.

Durante este proceso, el CE Europa encontró respaldo en el Ayuntamiento de Barcelona, que participó activamente tanto en la toma de decisiones como en la supervisión de los trabajos de mejora de las instalaciones. El compromiso conjunto entre el consistorio, los técnicos y la directiva del club permitió tomar medidas preventivas para garantizar que el césped ofreciera las mejores condiciones posibles a partir del 8 de febrero, fecha en la que el equipo recibirá al Hércules de Alicante.

El medio deportivo insistió en que el CE Europa mantendrá esta línea de acción basada en la precaución y el diálogo permanente con las autoridades deportivas y municipales, con la intención de evitar contratiempos durante su estancia provisional en Can Dragó. Las gestiones realizadas buscan no solo preservar la integridad del equipo y de sus rivales, sino también asegurar que la inversión realizada en las obras del estadio suponga una mejora duradera y no se vea comprometida por un uso prematuro.

La elección de Can Dragó como estadio temporal se debió a la imposibilidad de competir en Nou Sardenya bajo superficie artificial al no prosperar las reclamaciones presentadas ante la Federación por parte del club catalán. Can Dragó, tras la readecuación mencionada, se convertirá en la sede del CE Europa para todos los compromisos locales restantes en la actual temporada, tras la confirmación oficial del cambio de fecha del debut ante el Atlético de Madrid B y el establecimiento del 8 de febrero para la primera cita en el nuevo escenario.