(AMP) Trump asegura que Venezuela entregará a EEUU entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo sancionado

El mandatario estadounidense anunció que la nueva presidencia provisional de Caracas transferirá millones de barriles de hidrocarburo sancionado, mientras exige a Venezuela cortar nexos comerciales con potencias como China y Rusia bajo riesgo de insolvencia financiera

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El anuncio del presidente del Comité de las Fuerzas Armadas del Senado, Roger Wicker, puso de manifiesto la presión que enfrenta actualmente Venezuela en el sector petrolero, al señalar que Caracas no dispone de espacio físico para seguir almacenando crudo debido a que sus petroleros ya se encuentran a plena capacidad y esperan traslado. Según lo detalló la cadena estadounidense ABC News, esta situación impulsa al gobierno provisional de Venezuela a considerar la transferencia de entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo sancionado a Estados Unidos, medida dada a conocer por el presidente estadounidense Donald Trump.

De acuerdo con la información publicada por ABC News, la administración de Trump estableció como condición para dicho acuerdo la ruptura de las relaciones comerciales de Venezuela con China, Rusia, Irán y Cuba, solicitando que se priorice a Estados Unidos como socio exclusivo en la producción y comercialización petrolera del país sudamericano. Según consignó el medio, Washington sostiene que Caracas podría enfrentar la insolvencia financiera en cuestión de semanas si no logra realizar estas ventas de sus reservas energéticas.

En la plataforma Truth Social, Donald Trump comunicó públicamente que “las autoridades provisionales de Venezuela entregarán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de alta calidad, sancionado, a Estados Unidos”. Trump precisó que el crudo se venderá al valor actual del mercado internacional y afirmó: “Ese dinero será controlado por mí, como presidente de Estados Unidos, para garantizar que se utilice en beneficio de los pueblos de Venezuela y Estados Unidos”. Además, informó que instruyó al secretario de Energía, Chris Wright, para que implemente este plan "de inmediato". El propio Wright confirmó a través de su cuenta de X que el presidente cuenta con toda su atención en el asunto.

Bloomberg aportó una perspectiva sobre el alcance del volumen comprometido por Venezuela, explicando que la entrega de 30 a 50 millones de barriles equivaldría aproximadamente a entre 30 y 50 días de la producción total de petróleo del país caribeño. Esta cifra resulta limitada al compararse con la producción diaria de Estados Unidos, estimada en alrededor de 13,8 millones de barriles, según los cálculos difundidos por la agencia de noticias.

Según lo publicado por ABC News, el acuerdo se produce después de que Delcy Rodríguez, antigua vicepresidenta venezolana, asumiera la presidencia provisional de Venezuela, tras la detención de Nicolás Maduro derivada de ataques sobre Caracas y municipios aledaños. La administración de Donald Trump reconoció rápidamente a Rodríguez como su interlocutora directa, dejando de lado a la líder opositora María Corina Machado, quien previamente había sido considerada por sectores internacionales como representante del cambio político en Venezuela.

Trump comunicó también que todo el petróleo venezolano sancionado se trasladará mediante buques de almacenamiento y será descargado directamente en puertos estadounidenses, con el objetivo de agilizar el proceso y evitar demoras asociadas a la saturación de la capacidad de almacenaje en Venezuela, de acuerdo a la información publicada por Bloomberg.

La aprobación de la administración Trump a la gestión de Delcy Rodríguez, así como la exigencia de cortar vínculos con potencias como China y Rusia, responde a la estrategia de Washington de controlar tanto el flujo petrolero venezolano como los recursos generados por estas transacciones. La cadena ABC News reportó que la presión ejercida sobre Caracas busca acelerar el retiro de actores internacionales adversarios de la órbita energética venezolana y consolidar la presencia de Estados Unidos como principal socio.

En la entrevista difundida por ABC News, Roger Wicker subrayó que la falta de espacio para almacenar petróleo y la imposibilidad de obtener ingresos internacionales por las sanciones llevaron a Venezuela a buscar alternativas para evitar entregar gratuitamente su crudo a China u otros mercados. Según la misma fuente, funcionarios estadounidenses consideran que la situación fiscal venezolana hace inminente la necesidad de realizar ventas inmediatas.

El medio Bloomberg agregó que, aunque la cifra mencionada por Trump pueda intimidar por su magnitud en términos absolutos, representa una fracción menor dentro de la estructura de producción del mercado energético global, dado el peso de Estados Unidos como productor primario. No obstante, el giro diplomático y comercial tiene repercusiones tanto sobre el programa de sanciones como en las relaciones bilaterales entre Caracas y Washington.

Durante las últimas jornadas, el nombramiento de Delcy Rodríguez como presidenta encargada marcó una ruptura con la dinámica previa, ya que la administración Trump ha enfocado sus esfuerzos en establecer canales directos con la nueva dirigencia tras el desplazamiento de Nicolás Maduro. Según Bloomberg, esta modificación en el liderazgo venezolano se produjo tras episodios violentos en Caracas y su región metropolitana, con consecuencias tanto en la estructura interna del poder como en la política exterior venezolana.

La situación actual también se enmarca en una coyuntura de presión financiera, pues según fuentes de ABC News, la viabilidad económica del Estado venezolano depende casi por completo de la exportación de hidrocarburos. La resistencia de Caracas a entregar barriles sin retribución y la imposibilidad de hallar otros mercados, bajo sanciones y restricciones logísticas, han condicionado la toma de decisiones del gobierno provisional.

La concreción del envío de petróleo sancionado implica la coordinación entre autoridades estadounidenses y venezolanas, así como la autorización explícita de Donald Trump para que los recursos derivados de la venta se distribuyan bajo supervisión directa de la administración de Washington. Esto configura un mecanismo de control singular sobre los ingresos de un país sancionado, permitiendo además a Estados Unidos incidir en la aplicación de esos fondos en el contexto político y social venezolano, tal como reportó ABC News.

El contexto tensa las relaciones de Venezuela con sus antiguos socios internacionales y redefine tanto las prioridades económicas como la interlocución diplomática, ya que el reconocimiento estadounidense de la presidencia provisional de Delcy Rodríguez desplaza a actores opositores que anteriormente jugaban un papel de referencia en el diálogo internacional en torno a la crisis venezolana. Según divulgó Bloomberg, el destino de los fondos procedentes de la venta de crudo y la logística del transporte determinarán los próximos movimientos en la relación bilateral y el futuro inmediato del sector petrolero venezolano.