El ministro de Exteriores de Israel viaja a Somalilandia dos semanas después de reconocer su independencia

Autoridades locales recibieron una comitiva encabezada por Gideon Saar en Hargeisa tras la reciente postura adoptada por Jerusalén, que marcó un hito en la escena diplomática regional y generó reacciones negativas de Somalia y otras potencias internacionales

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Tras la reciente firma de un memorando de entendimiento entre Etiopía y Somalilandia, que prevé acceso de Adís Abeba al mar Rojo a cambio de una participación en Ethiopian Airlines y la futura posibilidad de reconocimiento para el territorio, el ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar, ha encabezado una delegación de alto nivel con destino a Hargeisa. La visita ocurre pocos días después de que Jerusalén formalizara el reconocimiento de Somalilandia como Estado independiente, una decisión que desencadenó críticas por parte del gobierno de Somalia y otras potencias internacionales. De acuerdo con lo reportado por el Ministerio de Información de Somalilandia, la comitiva israelí fue recibida por altos funcionarios locales en el aeropuerto de la capital regional, Hargeisa.

Según informó el medio que proporcionó la cobertura, el viaje de Saar representa el primer desplazamiento oficial de un representante diplomático israelí a este territorio desde que Israel reconoció la independencia somalilandesa el pasado 26 de diciembre. Esta medida posicionó a Israel como el primer país del mundo que reconoce oficialmente a Somalilandia como Estado soberano, un hecho significativo en la dinámica diplomática del cuerno de África. La reacción no se hizo esperar: la administración de Mogadiscio, junto a una mayoría de actores regionales e internacionales, expresó su rechazo a la postura adoptada por el gobierno israelí.

El medio detalló que Somalilandia, región situada en el noroeste de Somalia, declaró su independencia en 1991 tras el colapso del gobierno somalí, estableciendo sus propias instituciones y un sistema de gobierno autónomo. Desde entonces, el territorio ha mantenido relaciones diplomáticas informales con algunos países, entre ellos Etiopía, Emiratos Árabes Unidos e Israel, aunque ningún miembro de Naciones Unidas había reconocido formalmente su secesión hasta la reciente decisión de Jerusalén.

El reconocimiento de Israel se presenta apenas dos semanas después del acuerdo suscrito entre Etiopía y Somalilandia, que fue motivo de una escalada en las tensiones diplomáticas. Según publicó la fuente, la importancia estratégica de la región, con acceso directo al mar Rojo, aparece como un factor clave en los intereses de actores regionales y globales. El memorando entre Adís Abeba y Hargeisa prevé que Etiopía obtendrá acceso al mar a través de puertos en Somalilandia, y que, a cambio, entregará al territorio separatista una parte de su línea aérea nacional, además de considerar un eventual reconocimiento diplomático futuro.

Tal como consignó el medio, la llegada de la delegación israelí se produce en un ambiente de creciente presión internacional. El gobierno somalí, respaldado por la Unión Africana y la Liga Árabe, ha rechazado enérgicamente cualquier movimiento que avale la fragmentación de su territorio, considerando la iniciativa israelí y el acercamiento de Etiopía a Somalilandia como atentados a la unidad y soberanía nacional. Por su parte, las autoridades somalilandesas han insistido en que buscan una integración más amplia en la comunidad internacional y persisten en su aspiración de obtener reconocimiento global.

La cobertura también expuso que, en el pasado, Somalilandia ha intentado acceder a instituciones internacionales y ampliar su red de relaciones mediante acuerdos económicos y de seguridad, aunque apenas ha logrado mantener oficinas de representación y lazos económicos no oficiales en pocos Estados. La visita del ministro Saar supone un paso adicional para fortalecer la cooperación con uno de los actores con mayor proyección geopolítica en Oriente Medio.

El medio recordó que la posición de Israel sobre el conflicto somalí se diferencia de la mayoría de miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, quienes siguen considerando a Somalia como un Estado indivisible. Al reconocer a Somalilandia, Israel rompe con una postura sostenida durante más de tres décadas por la comunidad internacional, reconfigurando algunos alineamientos en la diplomacia de la región Este de África.

Durante su estancia en Hargeisa, la delegación de Israel fue agasajada por funcionarios de distinto rango de la denominada República de Somalilandia, lo que evidencia el interés de las autoridades locales en consolidar la visibilidad internacional del territorio. Según el medio, aún no se han difundido detalles sobre acuerdos concretos firmados o declaraciones conjuntas.

El gobierno israelí, bajo la conducción del primer ministro Benjamin Netanyahu, ha intensificado su agenda en África durante los últimos años, estableciendo lazos estratégicos y comerciales con varios Estados, incluida Etiopía. La decisión de reconocer la independencia de Somalilandia se enmarca en esta política de ampliación de influencia, según señalaron analistas consultados por el medio.

El reconocimiento israelí abre la puerta a posibles desarrollos en materia de cooperación económica, seguridad y relaciones diplomáticas, aunque la falta de consenso internacional dificulta la integración de Somalilandia en organismos multilaterales. Según lo reportado por el medio encargado de la cobertura, las autoridades en Addis Abeba y Hargeisa afrontan presiones tanto internas como externas para reconsiderar sus acuerdos, en particular a raíz del enfático rechazo somalí y de la comunidad internacional.

La reciente gira de la delegación israelí a Somalilandia marca un nuevo capítulo en la evolución de las alianzas en el cuerno de África, con repercusiones en la estabilidad política y las dinámicas regionales, según se desprende de la información publicada por la fuente. Por ahora, la reacción internacional continúa siendo una incógnita, mientras las autoridades de Somalilandia buscan avanzar en su empeño por lograr un mayor reconocimiento y obtener apoyo económico y político más allá de los marcos convencionales.