Tensión al coincidir la celebración venezolana y una protesta contra Estados Unidos

Residentes venezolanos y manifestantes opuestos a la intervención militar estadounidense coincidieron en la plaza de España de Zaragoza, separados por la Policía tras un tenso cruce de cánticos, reproches y consignas en medio de una fuerte vigilancia

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María Salinas, una de las asistentes venezolanas en la plaza de España de Zaragoza, sostuvo ante Europa Press que los migrantes como ella ven el futuro de Venezuela con incertidumbre después de la salida de Nicolás Maduro del poder tras un operativo militar estadounidense sobre Caracas y otras ciudades. Según informó Europa Press, Salinas señaló que la comunidad venezolana permanece a la expectativa de los eventos que puedan desarrollarse en el país en las siguientes 48 horas, aunque afirmó que el fin del mandato de Maduro representa un alivio para quienes tuvieron que salir de su país de origen “no por decisión, sino por obligación”.

El medio Europa Press detalló que este sábado, decenas de venezolanos residentes en Zaragoza acudieron al centro de la ciudad para celebrar la caída de Maduro tras la intervención militar de Estados Unidos. Envuelta en un ambiente de vigilancia policial, la congregación se encontró con una protesta previamente convocada en el mismo espacio contra la intervención estadounidense en América Latina. Las autoridades organizaron un dispositivo en la plaza para evitar incidentes graves, manteniendo separados a ambos grupos y permitiendo que las manifestaciones avanzaran con lemas y cánticos cruzados, pero sin que se reportaran agresiones físicas.

Según publicó Europa Press, la movilización de los ciudadanos venezolanos estuvo marcada por arengas en favor de la libertad y consignas como: “Y ya cayó, y ya cayó, este gobierno ya cayó”. En sus cánticos, los participantes también recriminaron a los contramanifestantes la falta de experiencia directa de la crisis venezolana, subrayando problemas cotidianos como la escasez de agua, electricidad y alimentos. Del otro lado, las personas reunidas para exigir la salida de Estados Unidos de América Latina, en su mayoría españolas, gritaron consignas como “Fuera yankis de nuestro territorio” y “El pueblo, unido, jamás será vencido”.

Durante la jornada, la Policía Nacional desplazó al grupo venezolano a un lado de la plaza de España, donde permanecieron tras una breve tensión inicial, mientras los manifestantes contrarios a la intervención ocuparon el centro del espacio autorizado. De acuerdo con el reporte de Europa Press, el grupo que protestaba contra Washington despidió a los venezolanos con gritos de “vendepatrias”, “traidores” y “cipayos”, aunque varios de ellos optaron por continuar en la zona.

En declaraciones recogidas por Europa Press, Salinas reconoció que la expectativa de futuro para Venezuela permanece abierta y que pide que ninguno de los miembros del antiguo gobierno de Maduro permanezca en el poder, al considerarlos responsables del deterioro institucional y social desde 1999, con la llegada de Hugo Chávez al poder. La migrante también indicó que, aunque admite que la comunidad venezolana temía una intervención estadounidense por las motivaciones que podrían estar detrás, consideró positivo que no hubieran más víctimas mortales tras los bombardeos recientes. Pidió que Edmundo González, presidente electo, pueda empezar a “hacer el trabajo que no han hecho estos que han estado”.

Germain, otro de los manifestantes venezolanos citado por Europa Press, relató que el día de la operación se despertó ante el llamado de su madre y el sonido de los bombardeos, y lo calificó como “muy esperado” pese a no haberlo anticipado. Manifestó que la situación en Venezuela bajo el chavismo era insostenible para millones de ciudadanos, debido a la ausencia de servicios básicos y la imposibilidad de acceder a la sanidad sin disponer de “5.000 dólares”. Extendió su esperanza por el cambio a los menores que aún viven en el país, anhelando mejores condiciones para el futuro.

Desde la posición contraria a la intervención y en declaraciones a Europa Press, la colombiana Mercy Rojas consideró la jornada “uno de los días más tristes” de su vida y aseguró haber asistido a la concentración con la intención de defender la soberanía latinoamericana. En su opinión, la acción militar sobre Venezuela supone una amenaza directa para otros países de la región. Expresó su temor de que procesos similares puedan afectar a naciones como Colombia, Brasil o México, tras la incursión estadounidense. Denunció que el “imperialismo” es una amenaza recurrente en la historia latinoamericana y que la solución para Venezuela debía haberse buscado a través de los mecanismos del derecho internacional, poniendo la resolución en manos de los propios ciudadanos venezolanos.

Europa Press recogió también que Rojas, aunque no justificó la legitimidad de la permanencia de Maduro en el poder, insistió en que ninguna intervención extranjera asegura cambios positivos en naciones que deben defender su autodeterminación. Explicó que en Colombia, la proximidad de elecciones presidenciales la llena de inquietud por posibles interferencias, aludiendo a su preocupación por el gobierno de Gustavo Petro y los retos democráticos que pueda enfrentar.

La jornada, en resumen de lo consignado por Europa Press, transcurrió bajo vigilancia de las fuerzas de seguridad, quienes centraron sus esfuerzos en evitar la escalada de los reproches y las consignas cruzadas entre las dos manifestaciones. Ambas partes expresaron sus miedos y expectativas ante un episodio que, según los participantes, marca un antes y un después para Venezuela y que suscita preocupación en algunos sectores latinoamericanos acerca de la influencia internacional en los asuntos internos de la región.