
Gennady Gatilov, representante permanente de Rusia ante la sede de la ONU en Ginebra, advirtió sobre las implicaciones de un posible silencio por parte del organismo internacional respecto al reciente bombardeo ocurrido en Jersón, una región costera bajo administración rusa. Según explicó, la falta de pronunciamiento sería interpretada como una muestra de complicidad frente al ataque que dejó un saldo de al menos 24 víctimas mortales y aproximadamente cincuenta personas heridas, según informó Europa Press.
De acuerdo con Europa Press, el diplomático ruso exigió mediante un comunicado la condena pública y urgente del alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, y de su Oficina (ACNUDH), así como de los procedimientos especiales del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. La petición se basó en la gravedad del incidente, que, según la visión del gobierno ruso, constituye un acto terrorista llevado a cabo por las fuerzas ucranianas en la localidad de Jorli, situada en la región de Jersón en la costa del mar Negro.
Europa Press detalló que la misión rusa en instituciones internacionales con sede en Suiza difundió el comunicado a través de Telegram. En el mismo documento, el representante ruso mencionó la necesidad de que las instancias internacionales de derechos humanos actúen con prontitud y visibilidad, alejándose de cualquier neutralidad. Gatilov insistió en que el ocultamiento de esta tragedia equivaldría a “una abierta complicidad y participación en los crímenes sangrientos de los neobanderistas”, término utilizado por sectores rusos en referencia a movimientos ultranacionalistas ucranianos asociados históricamente con Stepan Bandera y posturas fascistas.
El comunicado recogido por Europa Press incluyó además una acusación directa contra el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, y su entorno. Gatilov calificó el ataque como “otra atrocidad demencial perpetrada por Zelenski y su camarilla”, señalando que, en opinión de la diplomacia rusa, el objetivo de las autoridades de Kiev es perpetuarse en el poder a cualquier costo. El representante ruso añadió que, desde su punto de vista, este tipo de acciones busca desviar la atención de presuntas dificultades militares de Ucrania en el frente y bloquear intentos de resolver el conflicto a través de vías pacíficas.
La respuesta de la misión diplomática rusa en Ginebra coincidió con el silencio oficial de las autoridades ucranianas respecto al ataque en Jorli. Europa Press reportó que mientras el gobierno ucraniano no emitió comentarios sobre la acusación relacionada con el ataque en la zona controlada por fuerzas rusas, el gobernador militar ucraniano de Jersón, Oleksandr Prokudin, sí hizo pública la muerte de un hombre de 31 años. Sin embargo, Prokudin atribuyó ese deceso a un ataque con dron ruso registrado en el distrito de Dnipró, en Jersón, evidenciando la disputa narrativa alrededor de los acontecimientos en la región.
El medio Europa Press puntualizó que tanto la naturaleza del ataque como la cifra de víctimas forman parte del actual intercambio de señalamientos entre Moscú y Kiev. Las denuncias del gobierno ruso ante instancias de Naciones Unidas se inscriben en la estrategia de buscar pronunciamientos internacionales que respalden sus posiciones, al tiempo que Ucrania mantiene canales propios para informar sobre la situación militar y de seguridad en las zonas en disputa.
El incidente subrayó la elevada tensión en la zona costera de Jersón, un territorio que cambió de control en el contexto del conflicto armado y que sigue siendo escenario de enfrentamientos y ataques aéreos. Europa Press destacó que el emplazamiento de la región, bajo administración rusa pero reconocido internacionalmente como parte de Ucrania, contribuye a la complejidad política y militar del conflicto.
En su mensaje difundido por la misión rusa en Ginebra, Gatilov insistió en que las acciones del “régimen de Kiev” tienen motivaciones políticas e intentan impedir cualquier avance hacia la paz. A la vez, reclamó que los máximos responsables del sistema de derechos humanos de la ONU asuman un rol activo y se expresen públicamente sobre el ataque en cuestión, considerando que el caso representa una prueba para la independencia y la imparcialidad de las instituciones internacionales.
Las declaraciones del representante ruso reflejan la dinámica de confrontación diplomática en el ámbito de las Naciones Unidas frente al conflicto ucraniano-ruso, en el que tanto Moscú como Kiev buscan legitimar sus acciones a través de denuncias y solicitudes de intervención ante organismos multilaterales. Conforme a la información de Europa Press, la tensión sigue creciendo por las divergencias sobre los hechos ocurridos y la interpretación de sus causas y consecuencias en el marco del conflicto prolongado entre ambos países.
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