
Zabihulá Muyahid, portavoz del gobierno talibán en Afganistán, sostuvo que el país no depende de ningún otro Estado y advirtió que Pakistán no debe aspirar a ejercer control sobre territorio afgano. Estas afirmaciones se produjeron en un contexto de nuevas tensiones en la frontera entre Afganistán y Pakistán y tras recientes bombardeos ejecutados por Islamabad, según consignó la cadena afgana de noticias Amu TV. Las declaraciones de Muyahid se recogen en una entrevista emitida por YouTube y difundida por diversos medios, entre ellos Amu TV, en la que el portavoz vinculó directamente las maniobras de Pakistán en los últimos meses con intereses externos, especialmente de Estados Unidos.
Según detalló Amu TV, Muyahid acusó a ciertos sectores militares paquistaníes de actuar “en cooperación y a petición de grandes potencias” para provocar inestabilidad dentro de Afganistán. El portavoz sugirió que estas acciones podrían formar parte de una estrategia coordinada entre Estados Unidos y Pakistán, cuyo objetivo sería presionar al gobierno talibán y recuperar el control sobre la base aérea de Bagram, situada cerca de Kabul. La base de Bagram ha sido un punto estratégico desde su construcción por la Unión Soviética en la década de 1950 y posteriormente fue ampliada y utilizada por Estados Unidos durante su intervención militar tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, alcanzando una extensión de 77 kilómetros cuadrados.
El medio Amu TV reportó las palabras de Muyahid: “Cuando Estados Unidos plantea el asunto de Bagram, la cuestión del papel de Pakistán a la hora de desestabilizar Afganistán también surge. Es algo que puede ser buscado de forma coordinada entre Estados Unidos y algunos círculos militares en Pakistán”. Estas acusaciones aparecen en medio de una escalada de hostilidades fronterizas, ya que Islamabad ha efectuado varios ataques aéreos en suelo afgano en los últimos meses. El gobierno de Pakistán justifica estas acciones como parte de sus operaciones contra el grupo Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), conocido comúnmente como los talibán paquistaníes, a quienes responsabiliza de ataques en territorio paquistaní lanzados, según afirma, desde Afganistán.
Las operaciones militares han provocado confrontaciones directas en la frontera entre las fuerzas talibanes afganas y el ejército paquistaní, de acuerdo con Amu TV. En respuesta a esos acontecimientos, se han iniciado negociaciones entre ambos países para intentar establecer un alto al fuego y evitar la intensificación del conflicto, aunque la situación permanece tensa y no se ha alcanzado un acuerdo estable.
Además, Muyahid desestimó la presencia de grupos terroristas en territorio afgano, rechazando las acusaciones de Islamabad utilizadas como argumento para los ataques aéreos. Simultáneamente, remarcó la autonomía del gobierno talibán surgido tras la toma del poder en agosto de 2021 y subrayó que “Pakistán no debe tener sueños de dominio sobre Afganistán”. El vocero insistió en que las autoridades talibanes buscan preservar la soberanía afgana frente a cualquier injerencia, ya sea regional o de potencias extranjeras.
El medio Amu TV puntualizó que ni Estados Unidos ni Pakistán han respondido oficialmente a las declaraciones del portavoz talibán. Cabe recordar que durante su presidencia, Donald Trump había manifestado en varias ocasiones la intención de Washington de recuperar el control de la base de Bagram. El expresidente advirtió públicamente que “en Afganistán pasarán cosas malas” si las autoridades talibanas no aceptan transferir las instalaciones a Estados Unidos.
La base militar de Bagram, además de su relevancia estratégica y militar, ha desempeñado un papel central en distintas fases del conflicto afgano. Fue una de las infraestructuras clave para operaciones logísticas y militares de la coalición encabezada por Estados Unidos durante dos décadas de presencia en el país. Tras la retirada estadounidense y el ascenso al poder de los talibán, la gestión de la base adquiere un importante valor simbólico y táctico en el actual equilibrio de poder regional.
Las tensiones actualizadas entre Pakistán y Afganistán no solo tienen un componente bilateral, según informan medios como Amu TV, sino que también reflejan el interés de potencias extranjeras sobre instalaciones estratégicas y la estabilidad del país centroasiático. El gobierno afgano actual sostiene que su política es independiente y ajena tanto a influencias como a presiones extranjeras, y rechaza cualquier intento externo de manipulación del escenario interno, según han remarcado portavoces oficiales en diversas intervenciones.
Las relaciones entre Islamabad y Kabul se encuentran en un punto delicado, con incidentes recurrentes en la frontera y posturas enfrentadas sobre la presencia y actuación de grupos armados en la zona. Esta situación alimenta la preocupación por una posible escalada militar o diplomática, mientras ambos gobiernos afirman estar buscando soluciones negociadas para reducir las tensiones, informó Amu TV. Por ahora, el desenlace de estas disputas y la evolución del control sobre lugares estratégicos, como la base de Bagram, continúan siendo inciertos.
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