Los separatistas del sur de Yemen denuncian nuevos bombardeos saudíes contra sus posiciones en el este del país

El portavoz separatista, general Mohamed al Naqib, acusó públicamente a Arabia Saudí de llevar a cabo una ofensiva aérea y terrestre en Hadramut, mientras el Consejo de Transición del Sur anunció un contraataque inmediato sobre zonas petroleras estratégicas

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La provincia oriental de Hadramut, junto con las áreas de interés petrolero, figura nuevamente entre los epicentros de los enfrentamientos en Yemen tras la declaración del Consejo de Transición del Sur (CTS) sobre un contraataque inmediato dirigido hacia esos territorios. El general Ahmed Said bin Brik, vicepresidente del CTS, llamó a la movilización general de la población del sur con el objetivo declarado de “reocupar la totalidad del valle” de Hadramut, según los reportes de South24 y otros medios citados por el portal yemení South24. El contexto de esta escalada incluye la intención expresa de hacerse con el control de los recursos energéticos en disputa y responde a una serie de operaciones militares recientes que han elevado la tensión en la región.

De acuerdo con la información publicada por South24 y la televisión conocida como Canal Independiente de Adén (AIC), considerada el medio oficioso de los separatistas, las fuerzas secesionistas denunciaron una ofensiva aérea y terrestre lanzada por Arabia Saudí en el este de Yemen. El general Mohamed al Naqib, portavoz de los separatistas del sur, calificó el ataque como una “ofensiva terrorista bajo la cobertura del poder aéreo saudí” y detalló que el bombardeo más reciente ocurrió en la provincia de Hadramut. El general también acusó a una brigada respaldada por Arabia Saudí de encabezar una ofensiva por tierra, la cual habría sido repelida por los combatientes pro-separatistas, aunque hasta el momento no se han ofrecido cifras sobre víctimas o daños materiales.

La televisión AIC puntualizó que estas acciones hostiles se dirigieron tanto contra Hadramut como la vecina provincia de Al Mahra, territorios considerados históricos por los independentistas del sur. Los ataques de aviación reportados corresponden al segundo episodio similar en las últimas dos semanas, según detallaron fuentes militares a South24 bajo condición de anonimato. Actualmente, no se ha informado sobre bajas causadas por estas operaciones.

La escalada en el este de Yemen tiene sus raíces en una ofensiva independentista que comenzó al finalizar el año pasado, marcada por recurrentes enfrentamientos y una creciente fricción entre los separatistas y Arabia Saudí. El medio South24 señaló que a principios de diciembre, las fuerzas separatistas lanzaron un ataque en Hadramut que resultó en la muerte de 32 militares yemeníes. Este episodio se considera el detonante de la crisis vigente y marcó un punto de quiebre notable en la ya frágil relación entre el CTS y el Gobierno central yemení.

Durante los años recientes de guerra civil, el CTS brindó apoyo parcial al Ejecutivo de Yemen, principalmente a cambio de concesiones que reconocieran los derechos de autodeterminación en los territorios del sur. Yemen fue dos Estados independientes, norte y sur, hasta la unificación en 1990, herencia que sigue alimentando el conflicto territorial. No obstante, la alianza entre ambos bandos se ha visto repetidamente amenazada y, en ocasiones, rota tras enfrentamientos localizados, aunque rara vez con la gravedad y amplitud presenciadas en los últimos meses.

El general Ahmed Said bin Brik, en declaraciones difundidas por los medios separatistas, atribuyó legitimidad a la reclamación de los yacimientos y subrayó la determinación de las fuerzas sureñas al expresar: “La victoria nos pertenece a nosotros, los legítimos dueños de la tierra y sus recursos”. Estas palabras reflejan las aspiraciones del movimiento por recuperar el control total sobre las áreas económicas clave de Hadramut y su entorno.

Mientras tanto, la prolongada guerra civil en Yemen, caracterizada por la pugna entre el movimiento hutí —que controla la capital, Saná, desde hace una década— y las autoridades reconocidas internacionalmente, mantiene a buena parte de la comunidad internacional ajena al conflicto específico del sur, a pesar de sus consecuencias para la estabilidad y la economía de la región. La reciente escalada subraya la persistencia de divisiones profundas entre los actores locales y la implicación directa de actores regionales como Arabia Saudí.