Los separatistas del sur de Yemen declaran la guerra al Gobierno reconocido por la comunidad internacional

La pugna territorial en Yemen escala rápidamente tras el anuncio de una “batalla decisiva” en las regiones orientales, con nuevas ofensivas respaldadas por Arabia Saudí y la amenaza de ataques contra zonas petroleras clave, según fuentes oficiales y separatistas

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El general Ahmed Said bin Brik, vicepresidente del Consejo de Transición del Sur (CTS), convocó el inicio de un contraataque sobre los yacimientos petrolíferos de Hadramut, en respuesta a la reciente ofensiva de fuerzas progubernamentales y bombardeos atribuidos a Arabia Saudí. Según consignó el medio South2 y recogió la agencia Europa Press, esta medida busca reocupar el valle de Hadramut, considerado históricamente estratégico por los separatistas del sur de Yemen, en una escalada que renueva el conflicto entre el CTS y el Gobierno reconocido internacionalmente.

El general Mohamed al Naqib, portavoz militar del CTS, anunció a través de un discurso televisado el comienzo de una “batalla decisiva” por las provincias orientales de Al Mahra y Hadramut. El anuncio se produjo tras una ofensiva a gran escala de fuerzas leales al Gobierno yemení, que contó con respaldo saudí tanto en tierra como mediante bombardeos aéreos en zonas previamente controladas por los independentistas. El medio Europa Press detalló que, a raíz de estos hechos, las autoridades separatistas declararon el inicio de una “guerra” abierta con el Ejecutivo reconocido por la comunidad internacional, marcando un punto de inflexión en la tensión regional.

La cadena Al Arabiya recogió declaraciones del gobernador de Hadramut, Salem al Janbasi, quien confirmó la intervención de las brigadas progubernamentales Escudo de la Patria, aunque enfatizó que la operación fue “limitada de seguridad” dirigida al control de campamentos militares separatistas. Al Janbasi desestimó las acusaciones sobre el supuesto vínculo entre estas fuerzas y la organización Al Qaeda, subrayando la naturaleza exclusiva de la acción para “neutralizar las armas” y evitar que los campamentos se empleen para poner en riesgo la estabilidad regional.

Mientras tanto, la televisión AIC, identificada como plataforma mediática de los separatistas, informó acerca de enfrentamientos que dejaron a “las Fuerzas Armadas del Sur” defendiéndose contra lo que describieron como una “agresión saudí” en el sur de la península. El Canal Independiente de Adén también aludió a la intensidad de la operación militar, sin aportar detalles sobre el número de bajas.

El origen de esta nueva escalada remite a diciembre, cuando las fuerzas del CTS emprendieron un ataque en las provincias orientales. Según informó Europa Press, ese episodio desencadenó la muerte de 32 militares yemeníes en Hadramut, lo que a su vez inclinó definitivamente el frágil equilibrio de alianzas que el CTS había mantenido durante casi una década con el Gobierno de Adén. Este vínculo se había sostenido desde el inicio de la guerra civil yemení, cuando ambos actores colaboraron de manera ocasional para combatir la insurgencia hutí que domina la capital, Saná, desde hace diez años.

El gobierno yemení reaccionó a la declaración de guerra de los separatistas a través del asesor presidencial Thabet al Ahmadi, quien, citado por la cadena Al Yazira, describió la maniobra del CTS como una “medida suicida” que revela su comportamiento de tipo miliciano. Arabia Saudí, actor clave en el respaldo al Ejecutivo central, solo emitió un comunicado a través del portavoz de la coalición internacional. La declaración refirió el término de un despliegue naval en el mar Arábigo para misiones de inspección y lucha contra el contrabando, sin abordar directamente las acusaciones de ataques aéreos.

Al Madhrabi, comandante de Escudo de la Patria, negó en declaraciones reproducidas por South2 cualquier implicación directa en enfrentamientos con los separatistas, sosteniendo que sus operaciones se centran exclusivamente en la lucha contra las fuerzas hutíes. No obstante, dicha versión contrasta con los reportes tanto de autoridades leales al Gobierno como de mandos separatistas, que apuntan a la participación activa de estas brigadas en el control de posiciones previamente aseguradas por el CTS.

El retroceso de la alianza entre el CTS y el Gobierno yemení refleja una dinámica histórica en Yemen, donde el país permaneció dividido en dos entidades hasta 1990. Los separatistas del sur han aspirado a restablecer el antiguo Yemen del Sur, región que consideran su territorio legítimo y que incluye las provincias de Al Mahra y Hadramut. Según reportó Europa Press, esta reivindicación persistente ha motivado los principales conflictos armados entre ambas facciones durante y después de episodios compartidos en la lucha contra los hutíes.

El CTS calificó las ofensivas gubernamentales como “terroristas bajo la cobertura del poder aéreo saudí” en la provincia oriental de Hadramut, de acuerdo con su portavoz militar. Los enfrentamientos recientes han reavivado tensiones latentes y amenazan con desplazar un conflicto que por años se centró entre el Gobierno central y el movimiento hutí.

Los territorios petrolíferos de Hadramut adquieren un significado especial en este contexto, no solo por su valor estratégico y económico, sino también como símbolo de la disputa de soberanía entre las partes. La política de movilización general impulsada por el CTS, que incluye amenazas explícitas de contraataques sobre infraestructuras clave, agrega mayor volatilidad a la situación en el sur y oriente del país.

No existen, hasta el momento, datos oficiales sobre el número de víctimas derivadas de los últimos enfrentamientos, según información recabada por Europa Press. Mientras tanto, persisten las denuncias cruzadas y se intensifican las operaciones en un escenario marcado por la intervención saudí y por la fragmentación interna que caracteriza a Yemen desde hace más de una década.