La actividad manufacturera de la zona euro despide 2025 en contracción, con su peor lectura en nueve meses

La industria fabril de la eurozona registra su cifra más baja desde marzo por la debilidad de la demanda, según S&P Global, mientras expertos advierten sobre perspectivas inciertas y recortes de empleo, aunque prevén posibles mejoras en 2026

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A pesar de un breve repunte en indicadores de confianza hacia finales de año, los últimos datos de S&P Global reflejan que el sector manufacturero de la zona euro cerró 2025 en recesión, afectado principalmente por la disminución en la demanda. El índice PMI manufacturero descendió a 48,8 puntos en diciembre, frente a los 49,6 de noviembre, marcando el nivel más bajo desde marzo, según reportó S&P Global. Bajo los parámetros de este indicador, valores inferiores a 50 señalan una contracción en la actividad industrial.

El comportamiento del sector manufacturero ha mostrado una tendencia negativa casi constante desde mediados de 2022. A lo largo de 2025, existían expectativas en torno a una posible estabilización o recuperación, pero los resultados de fin de año no cumplieron con esas previsiones. Así lo detalló el medio, que expuso que la economía fabril de la eurozona no consiguió afianzar una dinámica de crecimiento prolongado y sostenido.

El medio S&P Global citó a Cyrus de la Rubia, economista jefe del Hamburg Commercial Bank, quien señaló que “la demanda de productos manufacturados de la zona euro se está ralentizando de nuevo". De la Rubia indicó que este contexto de debilidad en la demanda ha llevado a muchas empresas a recortar personal, una estrategia que se ha hecho frecuente en el sector durante los meses recientes.

El impacto fue desigual entre los países del área monetaria. S&P Global consignó que en diciembre, Alemania cayó hasta los 47 puntos, anotando su peor marca en diez meses. Italia también retrocedió y se ubicó en 47,9 puntos, el nivel más bajo en nueve meses. España se situó en 49,6, su menor valor en ocho meses. Países Bajos registró 51,1, el punto más bajo en siete meses, manteniéndose como uno de los pocos países por encima del umbral de expansión. En el caso de Francia, el índice alcanzó los 50,7 puntos, el mayor nivel en tres años y medio.

El economista De la Rubia, citado por S&P Global, expresó que muchas empresas manufactureras no ven condiciones propicias para adoptar una postura expansiva. Destacó que, por el contrario, la actitud predominante es la de cautela, lo que frena el crecimiento económico en la zona euro.

Las causas inmediatas de la contracción se relacionan con la menor demanda interna y externa de productos manufacturados, fenómeno reiterado a lo largo del año según los expertos citados por S&P Global. Esta realidad se tradujo en una reducción de la producción y en ajustes de personal en las plantas de distintas naciones de la región.

Aunque el balance de 2025 resultó negativo, el análisis de intenciones empresariales muestra alguna confianza en la recuperación futura. El medio comunicó que parte del optimismo de las compañías se asocia a la posible reactivación industrial impulsada por el programa de estímulo económico anunciado en Alemania, así como al incremento de la inversión en defensa a nivel europeo.

De acuerdo con S&P Global, se prevé que estos factores pueden empezar a incidir positivamente en el sector durante 2026, aunque no se plantea una reversión inmediata de la tendencia. La confianza empresarial experimentó una leve mejora hacia el cierre del año debido a estas perspectivas, aunque se mantiene la prudencia ante un entorno económico todavía incierto.

El informe de S&P Global detalla además que, aunque algunos países como Francia y Países Bajos lograron cifras por encima del umbral de 50 puntos, el resto de las principales economías de la eurozona continúa enfrentando dificultades. Desde la perspectiva de los analistas consultados, la ausencia de una demanda sólida y las políticas empresariales cautelosas limitaron la capacidad de recuperación del sector manufacturero durante el año.

Las expectativas para 2026 están condicionadas por la ejecución efectiva de programas de estímulo y la evolución del gasto público orientado a sectores estratégicos. S&P Global recalca que el escenario todavía presenta incertidumbres, tanto por el comportamiento de la demanda global como por la respuesta gubernamental ante la persistente contracción industrial.

En síntesis, la información recolectada por S&P Global muestra una industria fabril en la eurozona que atraviesa un periodo de contracción, marcado por bajos niveles de producción y ajustes de personal, a pesar de señales de esperanza en el mediano plazo relacionadas con políticas de estímulo. El desempeño negativo de las principales economías de la región da cuenta de un entorno todavía desafiante en los inicios del 2026.