Las autoridades sirias rechazan la propuesta de descentralización de las FDS en medio de enfrentamientos en Alepo

El Ministerio de Exteriores negó legitimidad a la propuesta impulsada por las FDS, señalando contradicciones y acusando de perpetuar la división mientras continúan los combates entre fuerzas kurdas y gubernamentales en distintos barrios estratégicos de Alepo, según fuentes oficiales

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El Ministerio de Exteriores de Siria afirmó que la falta de avances concretos en las negociaciones sobre la integración de las instituciones civiles y militares kurdas en la administración estatal, a pesar del pacto alcanzado el 10 de marzo, sugiere que las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) adoptan una postura mediática y de presión sin un compromiso genuino con el acuerdo. Según informó la agencia estatal SANA, este señalamiento se produjo el mismo día en que las autoridades sirias negaron la legitimidad de la propuesta de descentralización presentada por las FDS, intensificando las tensiones políticas y militares en el país.

De acuerdo con SANA, el rechazo oficial sirio se centró en la propuesta impulsada por las FDS para establecer un sistema descentralizado en el país, enfatizando las “contradicciones” detectadas entre el discurso de unidad nacional que expresan las FDS y el marco institucional que opera en las zonas bajo control de la Administración Autónoma del Norte y el Este de Siria (AANES). Las autoridades sirias consideraron que estas instituciones funcionan en paralelo al Estado y que esta dinámica perpetúa la división del territorio nacional en lugar de superarla.

El Ministerio de Exteriores sirio, citado por SANA, criticó además que “la descentralización propuesta sobrepasa el ámbito administrativo e institucionaliza una estructura que pasa por alto la exclusión política, la monopolización de la toma de decisiones y la falta de representación de la sociedad diversa del noreste del país”. Dicho ministerio puso en duda la credibilidad de las FDS cuando sostienen que los recursos petroleros pertenecen a todos los sirios, aludiendo a que los ingresos de la producción petrolífera no se transfieren al presupuesto general del Estado.

Las autoridades sirias rechazaron también la permanencia de formaciones armadas kurdas fuera del marco del Ejército, argumentando que estos grupos actúan con liderazgo independiente y vínculos externos, lo que, según el Gobierno, representa una amenaza a la soberanía y la estabilidad de Siria. Esta postura se extiende al control ejercido por esas milicias sobre los pasos fronterizos, otro factor que consideran lesivo para la unidad estatal.

En simultáneo con este cruce de declaraciones, medios oficiales reportaron enfrentamientos en Alepo entre fuerzas vinculadas a las FDS y contingentes leales al Gobierno central. Las disputas se focalizaron en barrios estratégicos, como Seij Maqsud y Ashrafiyé, donde ambas partes se acusaron recíprocamente de iniciar las hostilidades contra puestos de control, aunque no se registraron víctimas fatales en los primeros reportes.

Según publicó el medio oficial SANA, Mohamed Abdulghani, comandante de Seguridad Interna en Alepo, denunció que combatientes kurdos violaron acuerdos previos y atacaron un puesto de control, provocando al menos un herido. Por su parte, las FDS, en mensajes difundidos a través de la red social X, afirmaron que las fuerzas gubernamentales habían lanzado “un ataque violento con ametralladoras pesadas y artillería” sobre los barrios mencionados, advirtiendo sobre las graves repercusiones que esto podría acarrear para la seguridad de la población civil.

Situaciones similares ocurrieron el lunes anterior, conforme a lo consignado por SANA, con choques en los mismos sectores urbanos de Alepo que provocaron al menos dos muertos y quince heridos en medio de un ambiente de acusaciones cruzadas. El clima de tensión llevó al portavoz de la Secretaría General de Naciones Unidas, Stéphane Dujarric, a pedir el cese inmediato de la violencia y la reanudación de las negociaciones como vía para preservar la seguridad de todos los habitantes de Siria, independientemente de su religión o grupo étnico.

A lo largo de los comunicados y declaraciones recogidos por SANA, el Gobierno de Siria mantuvo la postura de que cualquier intento de consolidar estructuras autonómicas no solo es contrario al principio de unidad nacional sino que también refuerza dinámicas separatistas que complican la integración política y social en el país. Además, reiteró que la descentralización promovida por las FDS “trasciende” la administración territorial y busca afianzar sistemas propios en detrimento de la representación plural y la cohesión estatal.

El desarrollo de estos acontecimientos evidencia la persistencia de divisiones políticas y militares entre Damasco y las entidades kurdo-árabes, con consecuencias directas en el plano de la seguridad, el control de los recursos y el equilibrio entre diferentes sectores de la sociedad siria. Tal como reportó SANA, la falta de pasos concretos hacia la integración y la continuidad de los enfrentamientos en zonas urbanas estratégicas no solo dificultan el avance de cualquier proceso de reconciliación, sino que mantienen abiertas las posibilidades de nuevos episodios de violencia.