
Durante una entrevista, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, planteó que el enfoque actual sobre la estabilidad de precios podría replantearse una vez que el país alcance nuevamente un nivel de inflación del 2%. Según informó Bloomberg, Bessent sugirió que mantener un rango objetivo, en vez de un punto específico, sería una alternativa a discutir. En su intervención en el ‘All-In Podcast’, el titular de las finanzas estadounidenses explicó que, desde su perspectiva, establecer un rango entre 1% y 3% permitiría mayor flexibilidad para la política monetaria.
De acuerdo con el reporte de Bloomberg, Bessent expresó que “una vez que volvamos a 2%, lo cual creo que está a la vista, entonces podremos debatir: ¿Es mucho más inteligente tener un rango? Una vez que retornemos al objetivo, entonces podremos hablar de un rango”. El funcionario propuso abrir la discusión sobre la posibilidad de establecer un rango de inflación, mencionando como ejemplos un intervalo entre 1,5% y 2,5%, o bien entre 1% y 3%. Según Bessent, el debate sobre la pertinencia de un rango debería ser “muy serio”, dado el impacto significativo que tendría en la conducción de la política monetaria y la planificación económica de Estados Unidos.
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Actualmente, la Reserva Federal de Estados Unidos sostiene una meta de inflación del 2%, nivel que se adoptó en 2012 como parte de una estrategia coordinada con otros principales bancos centrales del mundo, como el Banco Central Europeo, detalló Bloomberg. Este estándar ha servido como ancla para las expectativas de precios, y su adopción buscaba promover la estabilidad y la previsibilidad en el entorno económico global.
El planteamiento de Scott Bessent llega en un contexto donde la economía estadounidense enfrenta desafíos derivados de presiones inflacionarias tras la pandemia y se prepara para evaluar si los instrumentos de política actuales se mantienen adecuados para el nuevo escenario global. Según publicó Bloomberg, la propuesta de Bessent implica abrir un espacio de análisis sobre si actualizar o flexibilizar la meta de inflación resultaría beneficioso, sobre todo ante las cambiantes dinámicas económicas.
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El debate al que aludió Bessent no solo considerarían las experiencias recientes de inflación elevada, sino que también pondrían sobre la mesa cómo un rango podría ofrecer un marco más adaptable a las variaciones económicas. Según amplió Bloomberg, la idea de establecer una horquilla permitiría absorver con mayor eficacia situaciones imprevistas, estabilizando tanto las expectativas de los mercados como las de los consumidores y empresas.
El medio destacó que el objetivo actual se inspiró en prácticas internacionales, considerando que muchos bancos centrales, incluido el Europeo, fijaron metas similares al 2%. La posibilidad de transitar hacia un sistema de rango abre diversos interrogantes sobre los efectos en las tasas de interés, el crecimiento económico y la credibilidad de las instituciones encargadas de la política monetaria.
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Bessent puntualizó que la reserva Federal y otros organismos deberán considerar los pros y contras de cualquier modificación en la meta, sugiriendo que estas discusiones se realicen cuando el repunte inflacionario se haya moderado y la economía alcance nuevamente niveles de inflación cercanos al objetivo establecido en 2012. La cobertura de Bloomberg remarcó que, para el funcionario, estos debates resultan fundamentales en el contexto de un entorno económico global en constante transformación.
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