Venezuela advierte de la "inacción" frente a EEUU y la compara con el apaciguamiento frente a Hitler

Caracas solicita respaldo internacional para rechazar la presión estadounidense, advierte que medidas como embargos, acciones militares y confiscaciones amenazan la legalidad global, afectan la economía global y suponen riesgos energéticos crecientes para los países más vulnerables

Guardar

Las autoridades venezolanas sostienen que la reciente captura de buques transportando crudo venezolano, junto con el despliegue de medios militares estadounidenses en el Caribe, viola normativas internacionales como resoluciones de la ONU, la Convención sobre la Alta Mar y acuerdos que buscan la seguridad de la navegación marítima. Según informó Europa Press, el gobierno de Venezuela ha enviado una comunicación formal a todos los países miembros de la comunidad internacional, donde describe estos episodios como ejemplos de “piratería estatal” y acciones con consecuencias globales severas, incluyendo riesgos para el abastecimiento energético y la economía de las naciones más vulnerables.

Europa Press detalló que el Ejecutivo venezolano, a través de un mensaje leído por el ministro de Exteriores Yván Gil, ha manifestado que la “inacción” de la comunidad internacional frente a la “agresión” de Estados Unidos podría generar condiciones comparables a las del apaciguamiento de los años treinta ante la expansión del nazismo en Europa. El texto cita explícitamente el ejemplo histórico de cómo la falta de respuesta activa al ascenso del régimen dirigido por Adolf Hitler condujo a la Segunda Guerra Mundial y al Holocausto, argumentando que, pese a las diferencias históricas, la “lógica” de tolerar acciones como el uso de la fuerza unilateral y el saqueo de recursos estatales podría colocar al mundo en una trayectoria de conflicto difícil de dimensionar.

La misiva oficial destaca la preocupación ante los efectos de estas acciones estadounidenses sobre los mercados internacionales. Caracas alega que la inestabilidad provocada tendría un impacto económico global, concentrando las consecuencias negativas en aquellos países menos preparados para soportar oscilaciones en los precios del petróleo o interrupciones prolongadas en el suministro energético. La comunicación agrega que las restricciones y embargos afectan a la distribución mundial del crudo y generan, a su vez, aumentos en las emisiones de hidrocarburos, influyendo en la situación climática de manera perjudicial.

El ministro Gil, citado por Europa Press, afirmó que la energía no debe convertirse en instrumento de confrontación militar. Insistió en que la actual política exterior de Washington contradice principios que sostienen la seguridad colectiva y el marco legal internacional. El documento firmado por el gobierno venezolano solicita una condena explícita y conjunta de todos los países a lo que califica como “agresión, piratería y ejecuciones extrajudiciales”, exhortando a exigir el levantamiento inmediato de bloqueos, el fin de las operaciones armadas y el retiro de efectivos militares extranjeros.

En su comunicación, Venezuela enumera diferentes episodios recientes que, según la evaluación del gobierno, constituyen una escalada en la confrontación: el envío de una fuerza de tarea estadounidense al Caribe desde el 14 de agosto, que incluye el desplazamiento de un submarino nuclear; operaciones armadas contra embarcaciones supuestamente vinculadas al narcotráfico, que habrían culminado con la muerte de más de cien personas; y la incautación de dos petroleros que portaban alrededor de cuatro millones de barriles de crudo venezolano.

De acuerdo con los argumentos difundidos por Europa Press, Caracas sostiene que el uso de la fuerza letal por parte de militares estadounidenses en aguas internacionales ha resultado en la “ejecución extrajudicial” de 104 personas, muchas encontrándose en situación de naufragio. El gobierno se remite a documentos como la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y los Convenios de Ginebra para sostener que los hechos violan acuerdos fundamentales de protección internacional.

El despliegue militar estadounidense, especifica la carta, representa una amenaza al marco de no proliferación nuclear de América Latina y el Caribe, dado que contraviene el Tratado de Tlatelolco, instrumento que establece la región como “zona libre de armas nucleares”. El gobierno venezolano niega la existencia de actos propios que puedan justificar la presencia militar o los bloqueos impuestos por Washington y califica la estrategia estadounidense como una campaña sistemática de presión e intimidación.

Según reiteró Gil durante la lectura de la carta, “defender hoy a Venezuela es defender la paz, la legalidad internacional y la estabilidad del mundo”. Para Caracas, la situación trasciende el plano bilateral e implica el riesgo de socavar principios que rigen las relaciones internacionales desde la fundación de las Naciones Unidas, por lo que insiste en el llamado a una respuesta colectiva. Europa Press publicó que la misiva reitera la preocupación venezolana respecto al futuro del orden jurídico internacional y subraya la importancia de contener el uso de medidas económicas y militares como herramientas de presión en política exterior.