El diseño y la publicidad inicial de los bastoncillos de algodón nunca contemplaron su uso dentro del canal auditivo. Según informó la BBC, tanto fabricantes reconocidos como Q-tips advierten en sus envases que el producto está destinado exclusivamente a tareas de precisión sobre superficies externas y desaconsejan su introducción en el oído. Esta postura se alinea con las recomendaciones del sector médico, que desde hace años sostiene que el empleo de estos objetos para la higiene auricular es inapropiado y potencialmente riesgoso.
De acuerdo con la información reunida por la BBC, la costumbre de emplear bastoncillos de algodón para extraer cerumen del oído, aún presente en muchos hogares y considerada inofensiva, contradice la razón por la cual fue creado este producto en el siglo XX. El origen se remonta a la iniciativa de Leo Gerstenzang, un inventor de origen polaco-estadounidense, quien observó a su esposa utilizando algodón enrollado en palillos para limpiar delicadamente zonas sensibles del cuerpo de su bebé. Así nació la idea de fabricar en serie un producto pensado para la higiene de superficies externas y el cuidado infantil, pero nunca como herramienta para introducir en el interior del oído.
El medio BBC detalla que, a pesar de la finalidad original y de las advertencias actuales, con el paso del tiempo el uso de los bastoncillos derivó hacia la limpieza del canal auditivo. Este hábito, según especialistas consultados por la BBC, no solo resulta ineficaz para eliminar la cera, sino que produce el efecto contrario: el cerumen es empujado hacia el fondo del conducto y tiende a compactarse cerca del tímpano. Esta acción puede causar desde sensación de obstrucción y disminución temporal de la audición hasta el riesgo de lesiones internas si se ejerce presión al utilizar el bastoncillo.
Los especialistas citados por la BBC explican que el cerumen no constituye un residuo sin utilidad, sino que cumple funciones importantes para la salud auditiva. Actúa como barrera protectora, atrapando impurezas, lubricando el conducto y creando condiciones desfavorables para el crecimiento de microorganismos. La eliminación natural del exceso de cera está basada en un proceso fisiológico gradual, en el que el propio organismo expulsa la cera hacia el exterior, sin necesidad de intervención. La idea errónea de que el cerumen debe eliminarse por completo conduce al uso inapropiado de los bastoncillos en el canal auditivo.
La BBC también aclara que, lejos de su uso erróneo, los bastoncillos de algodón sí ofrecen ventajas en tareas donde se requiere precisión. Entre los ejemplos señalados se encuentran la limpieza de dispositivos electrónicos en áreas de difícil acceso, la eliminación de polvo en teclados o rejillas, el perfeccionamiento del maquillaje o de detalles en manicuras, y la limpieza delicada de cámaras u otros aparatos tecnológicos. También suelen emplearse para la aplicación controlada de pegamento o pintura en manualidades.
En cuanto a las recomendaciones de los profesionales, la BBC consignó que la higiene del oído debe limitarse a la superficie externa del pabellón auricular empleando toalla o gasa tras el lavado, y nunca implicar la introducción de objetos en el canal auditivo. Ante molestias o sospecha de acumulación de cera, se aconseja recurrir a productos diseñados para la atención auditiva y consultar con especialistas. Eliminan de esta manera la necesidad de remedios caseros que pueden resultar invasivos o perjudiciales.
El medio británico también reportó que las advertencias incluidas por los fabricantes de bastoncillos enfatizan la importancia de seguir estos lineamientos para evitar complicaciones. Tanto en las etiquetas como en las campañas informativas, los fabricantes han especificado que el producto debe emplearse únicamente en la superficie externa del cuerpo y para la aplicación de productos en zonas delicadas, y que su uso en el canal auditivo no solo es innecesario, sino también peligroso.
El mensaje difundido por la comunidad médica, según publicó la BBC, es contundente: ningún objeto, incluidos los bastoncillos de algodón, debería introducirse jamás en el oído. Aunque estos artículos se encuentran desde hace décadas en la mayoría de los botiquines domésticos, los expertos recomiendan limitar su utilización a los fines para los que fueron diseñados. El hábito de emplear bastoncillos para la limpieza del oído representa un riesgo para la salud auditiva que puede evitarse siguiendo estas indicaciones y recurriendo a la orientación profesional en caso de molestias o dudas relacionadas con el cerumen.
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