
Fuentes sanitarias citadas por el portal Sudan Tribune han informado que el número de fallecidos por el ataque ejecutado en Kordofán Sur ha alcanzado al menos 79 personas, de las cuales 43 eran niños, y que unas 38 personas resultaron heridas, entre ellas once menores. Según publicó ese medio, el ataque se produjo mediante el uso de drones que inicialmente impactaron una guardería, seguido por un segundo ataque que tuvo como blanco a quienes acudieron en auxilio de las víctimas, y posteriormente un nuevo impacto en el hospital a donde se trasladaban los heridos. Esta secuencia de eventos ha incrementado el balance de víctimas, convirtiéndose en uno de los episodios más mortales desde el inicio del conflicto entre las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF, por sus siglas en inglés) y el Ejército de Sudán a comienzos de 2023.
De acuerdo con la información difundida por la Red de Médicos de Sudán y recogida también por Sudan Tribune, la cifra oficial que manejan hasta el momento ya supera el medio centenar de víctimas, de las cuales al menos 33 corresponden a niños y cuatro a mujeres. Entre las personas que perdieron la vida también figuran varios paramédicos que intervinieron para auxiliar a las primeras víctimas y sufrieron el ataque del segundo dron. En un comunicado divulgado a través de sus redes sociales, esta organización médica describió el suceso como "un crimen atroz y una masacre inmoral contra niños en su guardería", y sostuvo que esto evidencia una política premeditada de las RSF para sembrar terror entre la población civil y forzar el desplazamiento, patrones de comportamiento que, según argumentan, se han repetido en zonas como El Fasher, Kordofán y otras regiones del país.
Las RSF se han visto responsabilizadas de manera directa por estos hechos en las declaraciones emitidas por la Red de Médicos de Sudán, quienes han atribuido "plenamente" a los líderes de ese grupo paramilitar la muerte de los civiles. Han solicitado a la comunidad internacional la activación urgente de mecanismos que permitan frenar las violaciones contra la población no combatiente y brindar protección efectiva a las personas desarmadas. Detallaron que la magnitud del ataque y la naturaleza de los blancos, en particular una guardería y un hospital, aumentan la gravedad de los hechos y requieren una respuesta inmediata tanto local como internacional, según divulgó Sudan Tribune.
El contexto que rodea este ataque remite a una situación de conflicto civil que se desató por disputas internas entre el grupo paramilitar RSF y el Ejército regular sudanés, principalmente a raíz de desacuerdos sobre la integración de las RSF en la estructura militar estatal. Estas diferencias impidieron que avanzara el proceso de transición política iniciado luego del derrocamiento, en 2019, del régimen de Omar Hasán al Bashir, y que ya se había visto afectado por el golpe de Estado que en 2021 apartó del cargo al entonces primer ministro Abdalá Hamdok, según recordó Sudan Tribune.
La guerra civil sudanesa ha provocado un desplazamiento masivo de civiles y el surgimiento de una crisis humanitaria reconocida como una de las más difíciles en el mundo. El medio Sudan Tribune consignó que a la preocupación por la seguridad y la violencia desmedida se suman el deterioro de infraestructura sanitaria y otras instalaciones críticas, lo que ha agravado las condiciones de vida de millones de desplazados y refugiados, dificultando la atención a cientos de miles de personas necesitadas e intensificando el impacto de enfermedades transmisibles en la región. La cobertura de estos sucesos ha motivado crecientes exhortaciones a la comunidad internacional para que adopte medidas de protección e intervención humanitaria, ante la magnitud de los ataques documentados y la alarmante recurrencia de daños dirigidos contra civiles e instalaciones médicas.