Los hutíes anuncian la liberación de varios marineros retenidos desde un ataque en julio contra su barco

Nueve tripulantes filipinos del buque 'Eternity C', retenidos desde julio en el mar Rojo, fueron entregados a Omán tras una mediación internacional, mientras Manila aguardaba la decisión. Los gobiernos de Omán y Filipinas aún no han emitido comentarios

Guardar

La mediación internacional propiciada desde Mascate resultó en el traslado a Omán de nueve ciudadanos filipinos que integraban la tripulación del buque ‘Eternity C’, según comunicó la cadena de televisión yemení Al Masirah, medio vinculado a los hutíes. Estos marineros permanecieron en poder del grupo rebelde desde que su embarcación fue atacada en el mar Rojo en julio. La información principal radica en la entrega de los tripulantes, producida mientras las autoridades de Filipinas aguardaban novedades y hasta el momento no han recibido comentarios oficiales de los gobiernos de Omán ni de Filipinas sobre el resultado de la operación, de acuerdo con lo publicado por Al Masirah.

El medio Al Masirah detalló que los hutíes, quienes retuvieron a la tripulación filipina tras su acción contra el ‘Eternity C’, confirmaron la salida de los marineros hacia Omán directamente desde la capital yemení, Saná. La liberación involucró gestiones diplomáticas desarrolladas en Mascate. Aunque Manila manifestó el pasado martes que esperaba que estos ciudadanos filipinos fuesen liberados en corto plazo, la administración filipina no emitió declaraciones adicionales después de la operación, según la misma fuente.

Al Masirah informó que la detención del buque y sus tripulantes formó parte del bloqueo impuesto por los hutíes como represalia a la ofensiva militar de Israel sobre la Franja de Gaza tras los ataques del 7 de octubre de 2023. El ‘Eternity C’ es uno de varios barcos interceptados en el mar Rojo y en el golfo de Adén por este grupo yemení, que ha reivindicado repetidamente sus acciones como parte de un esfuerzo para limitar la circulación marítima asociada, según ellos, a intereses israelíes o aliados.

El gobierno yemení en la capital y las fuerzas hutíes incrementaron, según publicó Al Masirah, los anuncios públicos relacionados con las hostilidades en el mar Rojo desde finales del año pasado, en el contexto de la escalada regional tras los acontecimientos en Gaza. La operación contra el ‘Eternity C’ se inscribió en esa dinámica, de acuerdo al mismo medio.

La cadena yemení atribuyó a fuentes hutíes la información sobre la participación de Omán como país mediador en el proceso que terminó con la entrega de los tripulantes. Mascate suele actuar como vía de comunicación entre actores enfrentados en el conflicto regional, especialmente en el contexto yemení e israelí-palestino, aunque según Al Masirah, ni el gobierno omaní ni las autoridades filipinas emitieron reacciones públicas tras la liberación.

De acuerdo con el reporte, los hutíes anunciaron el 11 de noviembre un cese de sus ataques a barcos con presuntos vínculos israelíes en el mar Rojo y en el golfo de Adén. Ese anuncio ocurrió tras un acuerdo de alto el fuego en la Franja de Gaza, relacionado con el pacto suscrito por Israel y Hamás y la entrada en vigor de la primera fase de una propuesta impulsada por Estados Unidos para el enclave palestino.

Según Al Masirah, los hutíes sostienen que sus acciones en el mar Rojo se dirigen exclusivamente a buques que atribuyen conexión con Israel, en respuesta al conflicto en Gaza. El mismo medio subrayó que, en la reciente liberación de los marineros filipinos, la intervención diplomática en Mascate resultó determinante para el desenlace.

La información recabada señala que la tripulación del ‘Eternity C’ permaneció en territorio controlado por los hutíes por varios meses tras el ataque a su embarcación, antes de que las gestiones internacionales condujeran a su traslado a Omán. Las circunstancias del ataque, la duración de la retención y el proceso diplomático vinculan este episodio directamente al contexto regional posterior a los acontecimientos en Gaza, según lo expuesto por Al Masirah.

Hasta la publicación del último reporte distribuido por Al Masirah, los representantes oficiales de Omán y Filipinas no habían difundido respuestas al resultado de la mediación. Manila había expresado sus expectativas sobre una liberación pronta el martes previo al traslado, pero los canales diplomáticos involucrados mantuvieron bajo reserva el desarrollo de la entrega a Omán.