Ejecutado en público en Irán un hombre por el asesinato de su esposa en 2020

El acusado fue hallado culpable tras una investigación forense que reveló la causa real del deceso y su intento de ocultarlo, en un país donde, según Amnistía Internacional, se ejecuta más personas que casi en cualquier otro lugar

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El jefe del sistema judicial de la provincia de Semnan, Ualmuslimin Akbari, indicó que al término de las investigaciones y el análisis de pruebas documentales, un tribunal local halló culpable a un hombre de ocasionar la muerte de su esposa. Según reportó la agencia Mizan Online, ese proceso permitió que el tribunal emitiera una sentencia retributiva, lo que condujo a la ejecución pública del acusado en la ciudad de Semnan, situada en el norte de Irán.

El medio Mizan Online detalló que la condena a muerte, confirmada por el Tribunal Supremo, respondía a hechos ocurridos en 2020. De acuerdo con esa fuente, el acusado asfixió a su esposa y, en un primer momento, intentó presentar el fallecimiento como resultado de causas naturales. Sin embargo, tanto el proceso de investigación criminal como estudios forenses pusieron en evidencia el carácter homicida del caso y desmantelaron la versión ofrecida por el responsable.

La ejecución se llevó a cabo en público este martes, según informó el medio iraní, luego de que las autoridades judiciales completaran la revisión íntegra del expediente y ratificaran la sentencia de muerte. Mizan Online citó a Akbari, quien explicó que se consideraron los resultados forenses y las pruebas acumuladas antes de dictar la condena final.

Irán emplea mayoritariamente el ahorcamiento para aplicar la pena capital. Aunque las ejecuciones suelen realizarse en cárceles, en ciertas circunstancias las autoridades recurren a métodos públicos, tal como en el presente caso. Esto ha generado preocupación a nivel internacional, principalmente entre organizaciones de derechos humanos que vigilan la aplicación de la justicia penal en ese país.

Según referencias recogidas por Amnistía Internacional y otros organismos no gubernamentales, Irán figura entre las naciones con mayor número de ejecuciones anuales, situándose en el segundo puesto mundial, solo por detrás de China. Este dato subraya el alcance de las políticas punitivas implementadas por el Estado iraní frente a delitos graves, especialmente en casos que involucran homicidios y otros crímenes considerados capitales bajo la legislación local.

El seguimiento de la noticia por portales iraníes y medios internacionales destaca el papel que tuvieron tanto los peritajes forenses como la persistencia de la investigación policial para esclarecer la causa real del fallecimiento. Estos factores resultaron determinantes en la decisión judicial de condenar al acusado, descartando desde los primeros informes teorías alternativas sobre las circunstancias de la muerte.

El escrutinio de organismos como Amnistía Internacional respecto a las ejecuciones públicas pone de manifiesto un debate sobre la proporcionalidad de las penas y su exposición ante la sociedad civil. Según la cobertura de Mizan Online, en este caso hubo un proceso de corroboración y verificación de pruebas previo a la aplicación de la sanción más grave contemplada por la ley iraní.

Las circunstancias que rodearon tanto el delito como el proceso judicial se insertan en el contexto de la legislación vigente en Irán, donde la pena de muerte sigue aplicándose a una gama de faltas que incluyen el asesinato. La información difundida por medios locales recalca que en este caso, la recopilación de evidencia resultó clave para la resolución del expediente y la posterior actuación de las autoridades judiciales.

Organizaciones independientes y agrupaciones de defensa de los derechos humanos continúan observando y reportando la situación en Irán, ante la persistencia de ejecuciones públicas y el número general de condenas a muerte. Medios como Mizan Online transmiten este tipo de noticias en el marco del funcionamiento ordinario del sistema judicial del país y las medidas aplicadas tras delitos calificados como graves por los códigos nacionales.