
Según datos recabados por el Centro de Gestión de Desastres (DMC, por sus siglas en inglés), las inundaciones y lluvias extremas provocadas por el ciclón Ditwah han dejado cerca de 1,5 millones de damnificados y afectaron a más de 20.700 viviendas, que sufrieron daños parciales o totales. En este contexto, la ola de destrucción ha sido señalada como el desastre natural más devastador en Sri Lanka desde el tsunami de 2004 que causó alrededor de 35.000 fallecimientos. El presidente Anura Kumara Dissanayake declaró el estado de emergencia pública el pasado domingo con el objetivo de asegurar la seguridad, la continuidad de los servicios esenciales y el funcionamiento del país, según informó el medio.
Hasta el martes, el balance oficial alcanzó 410 personas fallecidas debido a las inundaciones desencadenadas por el paso del ciclón, reportó el DMC en su último boletín, citado por la fuente. Además, más de 330 individuos continúan en calidad de desaparecidos, mientras las autoridades expresaron preocupación por la posibilidad de un incremento en la cifra de víctimas mortales en las próximas horas, publicó el medio.
De acuerdo con la información oficial difundida por el DMC, el distrito de Kandy figura entre los más golpeados, con 88 víctimas mortales confirmadas y al menos 150 personas cuyo paradero sigue sin conocerse. En Badulla, las autoridades confirmaron 83 muertos y 28 desaparecidos. Nuwara Eliya registra 75 fallecidos y 62 personas desaparecidas, mientras Kurunegala suma 52 muertos y 28 desaparecidos. Kagalle también figura entre las zonas más afectadas, con 48 personas no localizadas, detalló el medio.
El organismo subrayó además la dimensión del desastre, caracterizándolo como una emergencia de gran magnitud que comprometió miles de viviendas, dejó comunidades enteras incomunicadas y movilizó recursos de emergencia en todo el territorio. La distribución geográfica de los daños refleja la extensión de las lluvias torrenciales asociadas al ciclón Ditwah, que azotaron especialmente el centro y el sur de la isla.
El presidente Dissanayake calificó el episodio como uno de los "desastres naturales más desafiantes de la historia del país", según consignó la fuente. Tras la promulgación del estado de emergencia, el gobierno implementó medidas excepcionales para resguardar los servicios básicos, los sistemas de abastecimiento y los procedimientos de rescate y atención de las poblaciones afectadas.
La intensidad de las precipitaciones vinculadas al ciclón Ditwah, aunada al aumento de los caudales de ríos y lagos y a los deslizamientos de tierra, rebasó las capacidades de contención de muchas comunidades. El DMC organizó el despliegue de equipos de rescate, el traslado de miles de personas a refugios temporales y la entrega de ayuda humanitaria urgente. Según publicó el medio, la magnitud de la catástrofe ha requerido la coordinación de diversos organismos estatales, fuerzas armadas y voluntarios.
Las autoridades señalaron que la búsqueda de personas desaparecidas continúa en distintos distritos, utilizando medios terrestres y aéreos cuando las condiciones lo permiten. La cifra provisional de desaparecidos incluye casos reportados por familias y residentes locales, lo que sitúa a la cifra final en situación de continua revisión, de acuerdo con la información proveniente del DMC.
La infraestructura básica en las zonas más golpeadas también sufrió daños severos, dificultando los esfuerzos de socorro y reconstrucción. El medio informó que parte de las redes de transporte, suministro eléctrico y acceso a agua potable resultaron afectadas, lo que complica la vida cotidiana de los habitantes en varias provincias.
En el análisis de los responsables de gestión de desastres y líderes gubernamentales recogido por la prensa, se destacó la prioridad dada al restablecimiento de servicios, la protección de la población vulnerable y la planificación de operaciones a largo plazo. El recuerdo del tsunami de 2004 volvió a ocupar un lugar preponderante en el discurso oficial, dada la escala de la actual emergencia y el futuro proceso de recuperación.
El ciclón Ditwah reconfiguró el mapa de la afectación social, económica y ambiental en Sri Lanka, según recogió el medio, estableciendo un nuevo reto para las instituciones y la sociedad civil que enfrentan el proceso de respuesta ante la peor catástrofe natural sufrida en dos décadas. Las autoridades continúan monitoreando la situación, actualizando el balance de afectados y coordinando el envío de recursos esenciales.