Feijóo afea al PSOE que "silencie supuestos acosos sexuales en sus filas" tras su campaña 'Calladita no estás más guapa'

Acusaciones por encubrimiento y falta de transparencia golpean al partido de Pedro Sánchez, mientras populares y socialistas se enfrentan por la gestión interna de denuncias por acoso sexual y políticas contra la violencia de género en medio de una intensa polémica

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El proceso interno que involucra a Paco Salazar, exdirigente socialista acusado de presunto acoso sexual, sigue abierto, incluso después de su baja como militante, según declaraciones de Montse Mínguez, portavoz del PSOE. El medio Europa Press consignó que esta investigación continúa tras denuncias anónimas realizadas hace cinco meses, pese a que las denunciantes expresaron su preocupación porque la información sobre el caso ya no figura en la plataforma digital oficial para el seguimiento de estos procedimientos. Mínguez explicó durante una rueda de prensa en la sede socialista en la calle Ferraz, que la pérdida de la condición de afiliado no significa el cierre del expediente: “Este proceso no ha concluido, la pérdida de condición de afiliado no supone el fin del procedimiento”.

Las disputas públicas entre el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se han intensificado frente a estos señalamientos, especialmente tras el lanzamiento de la campaña socialista “Calladita no estás más guapa” del pasado 25 de noviembre, con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Según reportó Europa Press, Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, utilizó sus redes sociales para cuestionar la postura del PSOE ante las denuncias internas, criticando el presunto silenciamiento de casos dentro de sus propias filas. Feijóo expresó: “Escriben en las pancartas ‘Calladita no estás más guapa’ y luego silencian supuestos acosos sexuales en sus filas, o cierran sin investigar los fallos de las pulseras anti-maltrato defectuosas”, en clara referencia a las polémicas sobre los dispositivos de protección para víctimas de violencia de género.

El debate político ha adquirido un tono particularmente acusatorio en el Congreso y el Senado. La portavoz del Grupo Popular, Ester Muñoz, sostuvo: “Calladitas han dejado a las denunciantes de acoso sexual del amigo de Pedro Sánchez. Feminismo de pacotilla el del PSOE. Qué vergüenza”, publicó en la misma red social y recogió Europa Press. Cuca Gamarra, vicesecretaria de Regeneración Institucional del PP, también arremetió contra la dirección socialista, acusándola de ignorar las denuncias cuando involucran a sus propios miembros y de no actuar ante los errores detectados en los sistemas de protección a mujeres maltratadas. Gamarra puso énfasis en la figura de la ministra de Igualdad, señalando que su permanencia se da a pesar de la gestión cuestionada: “Ese es su feminismo”, afirmó.

Alicia García, portavoz popular en el Senado, acusó al PSOE de hacer desaparecer denuncias internamente y sugirió que la campaña feminista del partido respondió más a una necesidad de imagen que a convicciones profundas. En sus palabras reproducidas por Europa Press, García manifestó: “No era una campaña: es una confesión. Calladas están todas las falsas feministas del PSOE mirando para otro lado”.

La discusión se amplió dentro del PP, donde Carmen Fúnez, vicesecretaria de Política Social, afirmó que quienes denunciaron no recibieron apoyo ni seguimiento institucional y que el compromiso con la igualdad del PSOE sería selectivo y sujeto a intereses electorales. Desde la cuenta oficial del PP en la plataforma ‘X’, se sostuvo que el PSOE “no solo falla en los protocolos, también en los principios”, reiterando la denuncia de “silencio cómplice” ante los abusos en su estructura.

El caso sobre Paco Salazar se convierte en el eje de la confrontación, tanto política como mediática, donde ambos partidos cruzan acusaciones sobre el manejo de las denuncias internas por acoso y las políticas para afrontar la violencia de género, mientras la investigación formal mencionada por Montse Mínguez permanece pendiente de su resolución final.