Detectan ocho ejemplares de cedro en el Teide con más de 1.000 años

Un grupo de expertos ha identificado una población excepcional de árboles longevos, entre ellos el ejemplar vivo más antiguo de la Unión Europea, según los resultados de los proyectos de conservación impulsados en el Parque Nacional del Teide

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Entre los recientes avances en restauración ecológica en el Parque Nacional del Teide destaca la reintroducción de especies endémicas amenazadas, que años atrás estaban limitadas a unos pocos enclaves. Según publicó Europa Press, las últimas acciones de conservación incluyen la plantación de 65 ejemplares de la violeta de Guajara (Viola cheiranthifolia) y 50 cardos de plata (Stemmacantha cynaroides) en dos áreas nuevas dentro del parque, una medida que busca asegurar la supervivencia futura de estas plantas, históricamente restringidas a localizaciones aisladas.

El hallazgo principal, según detalló Europa Press, proviene de proyectos conjuntos del Cabildo de Tenerife y Fundación Endesa, junto a la Fundación Universidad de Valladolid y la empresa Agroforestal. Estos grupos presentaron los primeros resultados de dos programas para conservar la flora autóctona del parque y restaurar sus ecosistemas de alta montaña. Los trabajos de inventariado y datación, que han implicado exploraciones en zonas de difícil acceso, permitieron identificar y caracterizar una población particularmente longeva de cedros canarios (Juniperus cedrus). Entre estos ejemplares se localizó el árbol vivo más antiguo registrado en la Unión Europea, con una edad de 1.544 años, superando al “Bárbol”, que mantenía previamente el récord con 1.481 años.

La labor de prospección y datación, realizada con tecnología de carbono-14 desde 2019 y con trabajos previstos hasta 2025, ha permitido fechar 25 cedros. De ellos, ocho superan los mil años de antigüedad y tres sobrepasan los 1.500 años. Estos árboles, hallados en zonas prácticamente inaccesibles del parque y sometidos a duros condicionantes ambientales, constituyen una fuente valiosa para entender la evolución ecológica del Teide y el papel resiliente de las especies autóctonas. Europa Press subrayó el valor de estos resultados, ya que permiten reforzar la protección del cedro canario, símbolo de biodiversidad y memoria ambiental de estas montañas.

Durante la presentación de los hallazgos, Juan Ignacio Ferrer, responsable del área de Biodiversidad de Fundación Endesa, declaró que restaurar los cedrales del Teide representa una oportunidad para restablecer el equilibrio natural y recuperar el paisaje original del parque nacional. Además, destacó que la entidad colabora en proyectos de biodiversidad en diferentes parques nacionales para preservar el patrimonio natural. El profesor José Miguel Olano, de la Universidad de Valladolid, enfatizó ante Europa Press que el descubrimiento de estos ejemplares demuestra los resultados concretos que puede proporcionar la ciencia aplicada mediante la cooperación público-privada en favor de la protección ambiental. Señaló que la biodiversidad canaria constituye un patrimonio que merece ser protegido con decisión.

El evento de presentación de los resultados, celebrado en el centro de visitantes de El Portillo, reunió a representantes de las instituciones implicadas: la consejera de Medio Natural, Sostenibilidad, Seguridad y Emergencias del Cabildo de Tenerife, Blanca Pérez; el director Insular de Medio Natural del Cabildo de Tenerife, Pedro Millán del Rosario; el director de Relaciones Institucionales de Endesa Canarias, José Manuel Valle; así como el responsable de biodiversidad de Fundación Endesa, Juan Ignacio Ferrer, y el profesor Olano. También participaron el biólogo del Parque Nacional José Luis Martín y otros especialistas vinculados al proyecto.

Durante su intervención, la consejera Blanca Pérez manifestó que el Teide constituye un patrimonio vivo y frágil cuyo cuidado implica una responsabilidad intergeneracional. Recordó que en el último año se logró plantar 17.000 cedros en distintas áreas del parque para restaurar la conectividad del hábitat y promover la regeneración natural de la especie. Expuso su agradecimiento a Fundación Endesa por el trabajo conjunto, mediante el que se logró identificar una población singular de cedros longevos, incluidos los ejemplares más antiguos de la Unión Europea, que calificó como monumentos naturales que remiten al carácter singular del entorno tinerfeño.

Sobre el segundo proyecto, Europa Press informó que se realizó junto a Fundación Endesa y la empresa Agroforestal, y culminó con la plantación de la violeta de Guajara y el cardo de plata en nuevos hábitats dentro del parque. Estos trabajos buscan asegurar una mayor distribución y reforzar la supervivencia de estas especies, consideradas entre las plantas más amenazadas del planeta en décadas pasadas. Según la información del medio, la violeta de Guajara solo presentaba hasta este año una población en un único enclave natural, y el cardo de plata mantenía presencia en menos de diez microhábitats en todo el entorno del Teide. Ambas especies representan la flora exclusiva de alta montaña del parque, donde el resto de su hábitat permanece bajo amenazas diversas.

Las áreas seleccionadas para la reintroducción de estas plantas cuentan con cercados protectores, que permiten reducir la incidencia de fauna que podría afectar a su desarrollo, mejorando la estabilidad ecológica del ecosistema. En palabras de la consejera Blanca Pérez, recogidas por Europa Press, estas acciones muestran el beneficio de combinar recursos y esfuerzos institucionales y privados para restaurar especies únicas, mientras que la ampliación de sus poblaciones ayuda a disminuir el riesgo de extinción.

De acuerdo con los responsables del proyecto, los resultados obtenidos durante los trabajos permitirán orientar nuevas estrategias dirigidas a restaurar no solo los bosques de cedro, sino también otros componentes esenciales del ecosistema de alta montaña del Teide. Esto incluye la reintroducción de especies emblemáticas que fortalecen la diversidad biológica y el equilibrio de hábitats en el parque nacional.

La puesta en marcha de estos proyectos forma parte de una directriz más amplia promovida tanto por el Cabildo de Tenerife como por Fundación Endesa, que busca impulsar una gestión más sostenible y adaptativa de los valores naturales del parque. Europa Press reportó que las acciones se alinean con el objetivo de garantizar un legado ecológico robusto para las próximas generaciones y sentar las bases para la restauración de un paisaje en el que las especies autóctonas mantengan un papel destacado. La iniciativa incluye seguimiento y monitoreo para asegurar la viabilidad de los ejemplares introducidos y la continuidad de los bosques centenarios, como parte de un proceso de conservación a largo plazo en la cumbre de Tenerife.