El presidente de Polonia acaba suspendiendo su encuentro con Orbán tras las críticas del primer ministro Tusk

El mandatario polaco desiste de la cita con su homólogo húngaro luego de que Donald Tusk lo acusara de poner en riesgo la posición diplomática europea ante el conflicto ucraniano, confirmando una reacción inmediata a la presión nacional e internacional

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Karol Nawrocki, presidente de Polonia, redefinió de forma repentina el objetivo de su viaje a Hungría y optó por restringirlo únicamente a su participación en la cumbre de líderes regionales que conforman el Grupo de Visegrado, cancelando así una reunión bilateral prevista con el primer ministro húngaro, Viktor Orbán. Según informó el medio, esta decisión responde al aumento de la presión política nacional e internacional tras las fuertes críticas que expresó el primer ministro polaco, Donald Tusk, quien advirtió que el encuentro podía poner en entredicho la postura oficial de Polonia y la cohesión diplomática europea respecto a la guerra en Ucrania.

De acuerdo con lo publicado, Tusk había manifestado el viernes de la semana pasada que la reunión entre Nawrocki y Orbán sería interpretada como un desafío a la posición europeísta de Varsovia en la contienda ucraniana y constituiría un gesto contrario a la política común de la Unión Europea frente al conflicto. El mensaje del primer ministro se dio en un contexto marcado por la visita de Orbán a Moscú para sostener conversaciones con el presidente ruso, Vladimir Putin, y por la polémica que atraviesa el gobierno ucraniano, agravada por la dimisión de Andri Yermak, asesor presidencial, tras verse involucrado en un escándalo de corrupción.

La cita entre Orbán y Putin el pasado viernes en el Kremlin giró principalmente en torno al futuro de las refinerías rusas bajo sanción internacional, un asunto que incide de modo directo en el marco energético europeo y que intensifica las fricciones dentro del bloque comunitario, especialmente entre aquellos países que exigen una respuesta coordinada a Moscú. El medio reportó que este viaje del líder húngaro coincidió con los renovados esfuerzos de Estados Unidos por mediar un acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania y con nuevos capítulos de inestabilidad política en Kiev.

Donald Tusk enfatizó su posición contraria a la cita a través de declaraciones públicas y en redes sociales. "Orbán visita a Putin, Nawrocki visita a Orbán. Caos en las negociaciones sobre el plan de paz Witkoff y una crisis política en Kiev. Una combinación desastrosa", declaró Tusk, de acuerdo con el medio. Estas afirmaciones delinearon la magnitud de las tensiones diplomáticas que enfrenta el gobierno polaco al definir su relación con Hungría, un país cuyo jefe de gobierno ha cuestionado de manera sistemática la política de Bruselas, defendido un acercamiento con Vladimir Putin y optado por mantener vínculos que el resto de la Unión Europea considera problemáticos bajo el contexto de la invasión rusa a Ucrania.

El programa inicial del presidente Nawrocki contemplaba una reunión individual con el primer ministro Orbán el 4 de diciembre, justo un día después culminada la cumbre regional de Esztergom, Hungría, que agrupa a los Estados del Grupo de Visegrado. Dicha cumbre reúne a los jefes de Estado y de gobierno de Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia, y sirve como foro de coordinación política, comercial y de seguridad para Europa Central.

Las objeciones planteadas por el primer ministro Tusk no solo respondieron al contexto internacional, sino también a la preocupación interna de que un eventual acercamiento bilateral con Hungría, en este momento especialmente sensible de la guerra de Ucrania, debilitase la imagen unificada de Polonia en el seno de la Unión Europea y la OTAN. El medio detalló que la postura de Orbán se ha caracterizado en los últimos meses por un distanciamiento marcado de la línea seguida por Bruselas, calificando como "política beligerante" las medidas adoptadas por la UE hacia Rusia.

A raíz del señalamiento de Tusk, el asesor presidencial polaco Marcin Przydacz comunicó oficialmente, a través de su cuenta en la red social X, la cancelación del encuentro bilateral entre Nawrocki y Orbán. Przydacz resaltó que el presidente polaco continúa defendiendo la necesidad de "buscar vías reales" para la resolución del conflicto en Ucrania, aunque la reconfiguración de su agenda responde a la intención de no comprometer la línea diplomática adoptada por el gobierno polaco ni erosionar la postura europea.

El episodio se inserta en una serie de fricciones recientes entre los socios centroeuropeos, marcadas por diferencias de enfoque respecto a la guerra en Ucrania y la adaptación de sus estrategias exteriores a los desarrollos en Bruselas, Moscú y Washington. Tal como consignó el medio, los acontecimientos más recientes se producen en paralelo a negociaciones complejas sobre el llamado plan de paz Witkoff y frente a la inestabilidad agravada en Kiev luego de la salida del asesor presidencial Yermak.

De esta manera, Polonia se suma a los países que manifiestan abiertamente su cautela ante cualquier gesto que pueda interpretarse como un distanciamiento de la estrategia colectiva europea y atlántica en relación con el conflicto de Ucrania, acentuando el aislamiento diplomático creciente de Hungría bajo el liderazgo de Viktor Orbán en el contexto del conflicto con Rusia.