Al menos dos muertos y más de 20 heridos en un nuevo ataque ruso contra Kiev

La explosión de misiles y el despliegue de drones en la capital ucraniana dejó numerosos heridos, daños generalizados y una llamada urgente de las autoridades para que la población permanezca en refugios ante el riesgo de nuevos bombardeos

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En medio de una situación marcada por un prolongado estado de emergencia, las tareas de rescate y el restablecimiento de los servicios básicos se mantuvieron como prioridades principales tras los bombardeos que impactaron en Kiev. Según informó la prensa internacional y agencias reproducidas por varios medios, la capital ucraniana fue blanco de un ataque aéreo ruso durante la madrugada, que provocó al menos dos muertos y más de veinte heridos, además de daños graves en infraestructura residencial y energética. Las autoridades locales emitieron una advertencia urgente solicitando a la población no abandonar los refugios ante el riesgo de que los ataques pudieran repetirse.

De acuerdo con los datos publicados por agencias y recopilados por distintos medios, la ofensiva tuvo repercusiones inmediatas sobre el suministro eléctrico, especialmente en el sector occidental de Kiev. El efecto directo de los ataques, que incluyeron la utilización de misiles balísticos y de crucero, así como el despliegue de más de quinientos drones, provocó incendios y la destrucción de varias edificaciones, lo que incrementó la presión sobre los equipos de emergencia desplegados en la ciudad. El registro oficial de víctimas fue comunicado por el ministro de Exteriores de Ucrania, Andri Sibiha, quien calificó lo ocurrido como una “noche difícil” para los residentes y señaló que el alcance del ataque afectó extensos sectores urbanos.

El jefe de la administración militar de Kiev, Timur Tkachenko, aseguró en su canal de Telegram que la intensidad del ataque exigió la intervención simultánea de diversas brigadas para el rescate y la atención de las víctimas. Tkachenko transmitió, según consignó el mismo medio, un mensaje en el que instaba a la población a mantenerse bajo resguardo: “Las operaciones de rescate de emergencia y la eliminación de las consecuencias del ataque enemigo continúan en todos los lugares. El ataque conjunto contra la capital continúa. ¡No abandonen los refugios hasta que se dé la alarma!” Las operaciones de rescate incluyeron la búsqueda de atrapados bajo los escombros y la atención de al menos ocho personas que requirieron traslado a hospitales, incluidos un menor de trece años y una mujer que permanece en estado crítico. El resto de las personas lesionadas recibió asistencia en el sitio.

Entre los distritos más golpeados figuró Sviatoshinski, donde el impacto provocó la muerte de un hombre e importantes daños en viviendas, el colapso de fachadas, incendios y la interrupción del tránsito por materiales dispersos en la vía pública. Según reportaron las fuentes acomodadas por el medio, brigadas técnicas desplegadas por la administración local y compañías eléctricas intentaban restablecer parcialmente el servicio en las zonas más perjudicadas, aunque la infraestructura continuaba siendo vulnerable a posibles nuevos bombardeos.

La Fuerza Aérea de Ucrania reportó la detección de misiles de crucero sobrevolando el espacio aéreo nacional, además del despegue de un avión MiG-31K portando el misil aerobalístico Kinzhal, lo que contribuyó a mantener activas las alarmas antiaéreas y a pronosticar una continuidad en el escenario de riesgo. El temor a la utilización recurrente de drones reforzó el clima de inseguridad en la ciudad e impulsó a las autoridades a instruir la permanencia en zonas seguras durante toda la jornada. El medio destacó que la incertidumbre respecto de eventuales ataques subsiguientes elevó el nivel de preocupación entre la población y complicó los trabajos de emergencia.

La situación en Ucrania se desarrolló en un contexto político inestable, luego de la reciente dimisión de Andri Yermak, quien ocupó la jefatura de la oficina presidencial y mantenía una cercanía con el presidente Volodimir Zelenski. Según reprodujeron los medios, esta dimisión coincidió con intervenciones de las agencias anticorrupción, quienes realizaban operativos en el marco de una investigación por corrupción de amplio alcance. El entorno político, por tanto, experimenta una doble presión por los desafíos internacionales y las tareas internas de orden institucional.

En declaraciones citadas por el medio, Andri Sibiha incluyó en su análisis una visión que abarca el escenario internacional, al referirse al primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, y a sus vínculos con el gobierno ruso. El ministro expresó que Orbán actuó como intermediario de intereses de Moscú y recordó que diversas visitas oficiales del mandatario coincidieron con ataques de gran magnitud sobre Ucrania, como ocurrió en la agresión dirigida al hospital infantil Okhmatdyt tras su visita en 2024. Sibiha agregó, luego de la última presencia de Orbán en la región y sus pronunciamientos a favor de la paz, que Kiev fue blanco de un nuevo bombardeo masivo. El ministro sostuvo: “Putin simplemente está utilizando a estos políticos como actores de su sangriento espectáculo”.

La tensión bélica también tuvo repercusiones en el interior de Rusia. El gobernador de la región de Volgogrado, Andrei Bocharov, informó la caída de un dron atribuido a Ucrania, que causó heridas a dos personas y daños en un almacén de materiales de construcción y varias viviendas particulares. Ninguno de los lesionados precisó hospitalización, según las autoridades rusas, quienes continuaban la evaluación de los daños materiales tras el suceso.

El Ministerio de Defensa de Rusia, según reportó el medio, comunicó que se logró la destrucción de ciento ocho drones ucranianos durante la última jornada. Buena parte de estos aparatos no tripulados fueron interceptados en áreas de Belgorod (veintiséis vehículos aéreos), Rostov (veinte) y Crimea (diecinueve). Los restantes ataques se registraron en Riazán (once), Krasnodar (once), Volgogrado (seis), Voronezh (cinco), Lipetsk (cuatro), Kursk (tres), así como en Astracán, Kalmykia y la zona del Mar de Azov, donde en cada caso se reportó la neutralización de uno.

Las autoridades de ambos países reconocieron que la intensidad militar de la operación incluyó tanto la utilización de drones para el ataque, como la defensa antiaérea y trabajos de detección para neutralizar amenazas aéreas. Según confirmaron las fuentes consultadas por el medio, continuaban este jueves los trabajos de rescate y las tareas de reparación de infraestructura crítica en Kiev, en paralelo a la persistente alerta ante eventuales bombardeos. Las autoridades locales insistieron en que la situación mantenía un alto grado de volatilidad, sin certidumbre sobre la posible reducción de la hostilidad a corto plazo.