EEUU aplaude el progreso de Irak y avisa de que "no aceptará injerencias externas en la formación de gobierno"

Washington reconoce los avances institucionales en Bagdad y expresa respaldo al proceso de formación del próximo gabinete, subrayando la importancia de la autonomía política y advirtiendo que presiones de otros países serán consideradas inaceptables para la Casa Blanca

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La eliminación de actores influyentes en el ámbito político iraquí, como la ausencia de Muqtada al Sadr en las recientes elecciones legislativas, ha marcado los nuevos desafíos para la formación de mayorías estables y ha complejizado el panorama poselectoral. En este contexto, según consignó un medio especializado, Estados Unidos ha manifestado su respaldo a la consolidación institucional en Irak y ha expresado una postura firme frente a cualquier intento de intervención extranjera en el proceso de establecimiento del próximo gobierno.

Tal como reportó el medio, el representante estadounidense Mark Savaya destacó públicamente, a través de sus redes sociales, que Washington no aceptará injerencias externas en la definición del nuevo gabinete iraquí. Este pronunciamiento se difundió poco después de la celebración de elecciones parlamentarias en Irak y subraya el apoyo sostenido de la administración de Joe Biden tanto al proceso de formación del próximo ejecutivo como al fortalecimiento de la cooperación bilateral entre ambas naciones. En el mismo mensaje, Savaya remarcó que cualquier intento de actores foráneos de influir en la configuración del futuro gabinete será considerado inaceptable para la Casa Blanca.

De acuerdo con la información publicada, la administración estadounidense reconoció avances institucionales en Irak alcanzados durante los últimos tres años. Estos progresos, según lo explicado por Savaya, constituyen la base para profundizar el acercamiento entre ambas capitales, no solo dentro de la esfera política, sino también para explorar proyectos conjuntos en áreas económicas y sociales. Savaya enfatizó que estos logros abren la posibilidad de colaborar en iniciativas de recuperación y desarrollo, lo que puede fortalecer aún más el vínculo bilateral.

El informe detalló que la Casa Blanca ha definido la protección de la soberanía y la autonomía iraquíes como líneas centrales de su política exterior vinculada a Bagdad. El funcionario estadounidense planteó el interés concreto de Washington en impulsar canales de diálogo directo con los principales referentes políticos iraquíes. Esta estrategia busca fortalecer la relación diplomática durante la fase delicada que atraviesa el país árabe tras las elecciones, con el objetivo de cimentar la gobernabilidad y estabilidad institucional.

Las declaraciones de Savaya incluyeron un reconocimiento a la participación ciudadana en el proceso electoral, al señalar la jornada como “un paso crucial para fortalecer la democracia y la estabilidad”. Esta referencia, recogida por el medio, pone en valor tanto el papel de la sociedad civil como el desempeño de las instituciones iraquíes en su esfuerzo por consolidar una estructura de gobierno capaz de afrontar los retos internos.

En el plano político, la coalición Construcción y Desarrollo, liderada por el primer ministro Mohamed Shia al Sudani, se posicionó en ventaja durante el recuento de votos, según los datos proporcionados por la Comisión Electoral Superior Independiente, que había evaluado el 99,74 por ciento de las papeletas. Este resultado otorga al bloque oficialista una mayor capacidad para negociar la formación del nuevo gabinete, aunque la configuración definitiva del ejecutivo requiere lograr acuerdos con múltiples bloques parlamentarios.

Según señaló el medio especializado, la retirada de Muqtada al Sadr y su decisión de boicotear los comicios derivó de su insatisfacción con la inestabilidad política persistente, una situación que ya se había manifestado tras las elecciones de 2021, cuando la falta de consensos impidió la formación de un gobierno estable. Este antecedente ha generado un ambiente donde las negociaciones para conformar mayorías parlamentarias se tornan especialmente complejas.

Estados Unidos, conforme al análisis de la fuente, valoró positivamente la capacidad de Irak para garantizar un proceso electoral pacífico y regular. La administración Biden interpreta estas mejoras como señales de una autonomía institucional en expansión y de un entorno progresivamente más favorable en lo económico y social. El liderazgo de Al Sudani en la organización de los comicios ha recibido elogios por parte de Washington, lo que contribuye a legitimar los avances logrados y a crear bases para nuevos acuerdos bilaterales.

A lo largo de sus declaraciones recogidas en el citado medio, Savaya reiteró la intención estadounidense de sostener una coordinación activa con el nuevo gobierno de Irak. El objetivo de esta cooperación es preservar la estabilidad, facilitar los procesos de reforma y afianzar la institucionalidad democrática. Además, el gobierno estadounidense ha advertido sobre la necesidad de proteger al país de eventuales presiones externas o intentos de interferencia por parte de otros estados o actores no estatales.

El informe resaltó que los desafíos para Irak incluyen la gestión de grupos armados ajenos al control gubernamental y la urgencia de fortalecer los mecanismos de seguridad. Estas cuestiones figuran entre las prioridades señaladas por Estados Unidos para el futuro inmediato del país árabe, destacando la importancia de robustecer tanto las capacidades estatales como la soberanía nacional.

El medio especializado expuso que la cooperación bilateral contemplada entre Bagdad y Washington se orienta no solo hacia el ámbito político, sino que también abarca proyectos de recuperación en los sectores económico y social. La administración Biden mantiene su disposición a colaborar activamente en la etapa poselectoral y a observar de cerca la evolución de las conversaciones parlamentarias sobre la composición del ejecutivo.

Washington liga el desarrollo de las negociaciones políticas y la conformación del nuevo gabinete a la calidad futura de las relaciones bilaterales y la orientación estratégica de Irak. En repetidas ocasiones, los funcionarios estadounidenses han recalcado su interés en consolidar la democracia local, proteger la soberanía y acompañar a Bagdad en la superación de los obstáculos derivados de la presencia de milicias armadas y la presión internacional.

El cierre de las manifestaciones públicas de Mark Savaya, según documentó el medio, incluyó la reiteración del “firme compromiso” con el acompañamiento al futuro gobierno iraquí. Estados Unidos proyecta continuar el trabajo conjunto para fortalecer la seguridad institucional y la autonomía política, en un marco donde resalta la vigilancia sobre eventuales influencias ajenas y la promoción de una cooperación que abarque los distintos ámbitos del desarrollo nacional.