República Centroafricana firma un acuerdo de paz con el rebelde Movimiento Patriótico Centroafricano

El grupo armado acepta el desarme completo y la reintegración de sus miembros a la vida civil, tras una negociación respaldada por Chad, en vísperas de las elecciones nacionales y bajo vigilancia internacional para verificar el cumplimiento de los compromisos adquiridos

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Las zonas centrales de la República Centroafricana, incluidas Kémo, Nana, Gribizi y Ouham-Fafa, serán escenario del despliegue de nuevas iniciativas de seguridad y monitoreo tras la decisión del Movimiento Patriótico Centroafricano (MPC) de desarmarse completamente y reintegrar a sus combatientes a la vida civil, según informó Ndjoni Nisango. La firma del acuerdo de paz entre el Gobierno centroafricano y el MPC representa un avance estratégico, especialmente en vísperas de las elecciones nacionales pautadas para el 28 de diciembre y bajo un esquema de vigilancia internacional destinado a verificar el cumplimiento de los compromisos adquiridos.

El medio Ndjoni Nisango detalló que el pacto se alcanzó en una ceremonia conjunta que reunió al ministro del Interior, Henri Wanzet Linguissara, autoridades del Gobierno, representantes de la mediación regional y actores internacionales, entre ellos el general Ismail Suleiman en nombre de Chad. Chad desempeñó un papel relevante como facilitador en la negociación, bajo la coordinación del presidente Mahamat Deby Itno, de acuerdo con el seguimiento realizado por Ndjoni Nisango. El respaldo y la intermediación regional resultaron determinantes para que el MPC expresara públicamente su disposición a cesar las hostilidades, entregar las armas y respetar la integridad territorial del país.

La declaración de alto al fuego y el compromiso de desmovilización rubricados por el MPC marcaron un punto de inflexión en el prolongado conflicto armado que ha afectado la estabilidad centroafricana. Según consignó Ndjoni Nisango, la estrategia del Ejecutivo se orienta a restablecer la seguridad interna y consolidar la reconciliación nacional en etapas, incluyendo la incorporación de antiguos insurgentes a programas de reinserción y capacitación laboral. Además, el MPC afirmó que dejará de colaborar con el Bloque Republicano para la Defensa de la Constitución (BRDC), una coalición opositora conformada por partidos y grupos civiles críticos del Gobierno, eliminando así un eje de inestabilidad.

En el acto de la firma, el líder del MPC, Mahamat al Jatim, consideró que: “La paz es una elección, pero también una responsabilidad: respetar el Derecho Internacional, defender los Derechos Humanos, respetar las instituciones republicanas y contribuir al proceso de paz en el país”. Subrayó la observación directa de las comunidades afectadas y la importancia del cumplimiento concreto de las obligaciones asumidas, según reprodujo el portal Ndjoni Nisango.

Este acuerdo se suma a los procesos de disolución previos de grupos armados como la Unión por la Paz en Centroáfrica (UPC) y el grupo Retorno, Reclamación y Rehabilitación (3R), que también confirmaron su renuncia a las armas en julio, integrándose a los esquemas de pacificación diseñados por el Gobierno. Ndjoni Nisango documentó que la suma de estos grupos al proceso de desarme y desmovilización fortalece el control civil y facilita la normalización institucional en las zonas que anteriormente se encontraban bajo influencia insurgente.

El proceso de diálogo que antecedió al acuerdo estuvo acompañado por el respaldo técnico y político de actores internacionales y regionales, especialmente Chad, el cual coordinó los acercamientos y contribuyó al consenso final. La atención nacional se concentra ahora en la fase de implementación: la administración de Bangui colabora tanto con instancias locales como internacionales para traducir los compromisos asumidos en acciones verificables, buscando asegurar el desarrollo de las elecciones sin incidentes armados.

La historia reciente de la República Centroafricana se caracteriza por enfrentamientos armados que impactaron gravemente la estabilidad política y el tejido social. Según publicó Ndjoni Nisango, la administración prevé una etapa de reconstrucción apoyada en la reinserción de excombatientes, el fortalecimiento de la autoridad estatal en las regiones previamente controladas por rebeldes y el despliegue de programas de desarrollo. El cumplimiento de estos objetivos implica retos logísticos y administrativos, así como la instalación de nuevos mecanismos de monitoreo internacional coordinados con la mediación chadiana.

Entre los dispositivos instrumentados para supervisar el avance del acuerdo, Ndjoni Nisango mencionó la creación de comités mixtos orientados al seguimiento del desarme, la protección de las comunidades tradicionalmente vulnerables y la vigilancia de la seguridad en aquellas áreas que estuvieron bajo el control del MPC. Estas instancias contarán con la participación de representantes estatales, organismos internacionales y mediadores regionales.

Durante el evento, los principales actores nacionales e internacionales promocionaron mensajes de unidad e insistieron en la construcción de confianza entre la ciudadanía y las instituciones públicas. Según destacó Ndjoni Nisango, la experiencia previa con la disolución de la UPC y el 3R facilitó la comprensión de los pasos y garantías necesarios para la integración del MPC. El Gobierno y los encargados del proceso instaron a que todos los grupos relevantes descarten el uso de la violencia y suspendan cualquier apoyo operativo a agrupaciones opositoras armadas que aún no han firmado acuerdos.

El contexto electoral adquiere especial importancia en este escenario, ya que la posibilidad de desarrollar los comicios del 28 de diciembre sin incidentes depende en gran parte de la reducción de la violencia política y del fortalecimiento de la participación ciudadana. Además del despliegue de efectivos de seguridad nacional en zonas señaladas, Ndjoni Nisango reportó que la vigilancia internacional y regional se mantendrá constante durante los próximos meses.

Las comunidades locales y distintas entidades multilaterales mantienen observación sobre el avance en la implementación del pacto, especialmente sobre la efectividad de las acciones destinadas tanto al desarme como a la reinserción social de los excombatientes. Ndjoni Nisango recogió testimonios de los participantes en la ceremonia, quienes manifestaron su esperanza de que el proceso facilite la recuperación económica y refuerce la legitimidad del Estado ante la comunidad internacional.

Analistas y actores políticos en el país monitorean cuidadosamente la evolución del acuerdo, con la atención centrada en la sostenibilidad de los compromisos. Aunque la infraestructura para el desarme y la desmovilización ya existe, el énfasis del Gobierno radica en la ejecución efectiva de las medidas programadas y la colaboración constante con los intermediarios de Chad y los organismos internacionales. Ndjoni Nisango precisó que las líneas de comunicación entre el Ejecutivo centroafricano y los grupos que aún no han formalizado su adhesión al proceso de reconciliación permanecen abiertas, con la expectativa de incentivar una mayor inclusión.

Finalmente, el medio Ndjoni Nisango advirtió que la comunidad internacional evalúa el desarrollo de la situación en función de sus posibles efectos sobre la participación política, la tranquilidad social y la materialización de proyectos económicos y sociales impulsados por el Ejecutivo. El ciclo de acuerdos y la vigilancia internacional se presentan como factores determinantes para la consolidación de una etapa marcada por el potencial restablecimiento de la paz y la reconstrucción institucional en la República Centroafricana.