Guterres pide una respuesta regional "unificada" para enfrentar la amenaza del terrorismo en el Sahel

El jefe de la ONU alertó en el Consejo de Seguridad sobre el avance del extremismo, el cierre de escuelas y centros de salud, así como el desplazamiento de millones de personas, y reclamó más apoyo internacional para evitar una crisis global

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La región del Sahel se enfrenta al cierre de más de 14.800 escuelas y cerca de 900 centros de salud por motivos de inseguridad, dificultando el acceso a servicios básicos y afectando la vida cotidiana de millones de personas. Este panorama fue presentado por António Guterres, secretario general de Naciones Unidas, durante una intervención ante el Consejo de Seguridad, según consignó el medio Europa Press.

Guterres explicó que la crisis de seguridad alimentada por el avance del extremismo ha causado el desplazamiento interno de aproximadamente cuatro millones de habitantes en países como Burkina Faso, Malí y Níger, informó Europa Press. Además, la región representa actualmente el 19 por ciento de los ataques terroristas registrados a nivel global y más de la mitad de todas las víctimas relacionadas con el terrorismo, de acuerdo con los datos presentados por el secretario general ante la ONU.

El secretario general advirtió ante el Consejo de Seguridad que el Sahel ya arrastraba elevados niveles de pobreza, instituciones estatales frágiles y consecuencias negativas derivadas del cambio climático, lo cual favorece la expansión del extremismo en la zona. Guterres afirmó que los grupos terroristas encuentran oportunidades de reclutamiento y crecimiento en contextos donde las estructuras de gobernanza han fallado, las familias no logran salir de la pobreza y los jóvenes se ven privados tanto de educación como de oportunidades laborales.

En ese marco, el jefe de Naciones Unidas aseguró que la amenaza extremista no constituye una problemática estrictamente regional, debido a que los grupos armados han establecido conexiones que extienden su impacto y lo convierten en una preocupación cada vez más global, publicó Europa Press. Sostuvo que invertir en el desarrollo y transformar la desesperanza en oportunidades representa la mejor forma de combatir la radicalización y frenar el avance de las organizaciones terroristas.

Durante su intervención, Guterres reconoció la falta de fondos y recursos para articular una respuesta regional efectiva y coordinada frente a la inseguridad. Subrayó la importancia de la solidaridad internacional, reclamando el apoyo de la comunidad mundial para ayudar a los países del Sahel a hacer frente a problemas como el hambre, la pobreza y los sistemas estatales debilitados, así como para promover sistemas de salud y educación integradores y adaptativos ante el impacto climático, detalló Europa Press.

“La financiación previsible, oportuna y flexible es vital para mantener la esperanza y permitir una rápida recuperación de la región y de las personas que viven en ella”, destacó Guterres, según citó Europa Press. Explicó que sin ese soporte financiero, los Estados enfrentan enormes dificultades para ofrecer protección social y servicios esenciales que permitan mejorar las condiciones de vida e impedir el avance del extremismo.

Guterres solicitó una reacción regional “unificada, coherente y basada en el consenso” para enfrentar el desafío. Llamó al diálogo entre todos los países, pese a reconocer la existencia de diferencias políticas marcadas dentro de la región. Consideró urgente fortalecer las estrategias compartidas de seguridad y cooperación política para contrarrestar la expansión de estos grupos radicales en el Sahel, reportó Europa Press.

A lo largo de su exposición, insistió en que los terroristas se benefician de las rupturas en el tejido social, aprovechando los vacíos donde el Estado no llega y las comunidades se encuentran sumidas en la marginación. Recalcó que brindar alternativas de desarrollo e integración social contribuye a reducir la vulnerabilidad ante el reclutamiento y protege a las comunidades de la violencia. Para ello, sostuvo que la coordinación internacional y regional, junto con el respaldo financiero sostenido, resultan imprescindibles para avanzar hacia una solución sostenible y evitar una crisis con dimensión mundial.

Guterres cerró su intervención pidiendo a la comunidad internacional que se solidarice plenamente con la población del Sahel, que —en sus palabras— está soportando un nivel desesperado de penurias. Urgió a proporcionar los recursos necesarios y trabajar colectivamente en el fortalecimiento de los servicios esenciales, un paso que consideró imprescindible para responder tanto a la emergencia actual como para prevenir futuras crisis de mayor alcance, consignó Europa Press.