El Ejército de Israel mata a un hombre en un nuevo bombardeo en Líbano pese al alto el fuego

Un ataque israelí dirigido por dron provocó la muerte de Ali Ibrahim Cheaito cerca de Bint Yebeil, según el Ministerio de Sanidad libanés, pese al acuerdo de cese de hostilidades y la condena internacional que generan estos hechos

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El fallecimiento de Alí Ibrahim Cheaito, quien según el diario libanés L'Orient-Le Jour se desempeñaba como ingeniero y trabajaba para la federación de alcaldías de Bint Yebeil, se produjo cuando se dirigía hacia una reunión con representantes de Naciones Unidas en Beirut. Esta muerte vial generada por el impacto de un ataque con dron muestra el continuo desarrollo de acciones militares en el sur de Líbano, pese a la existencia de un alto el fuego entre Israel y Hezbolá desde noviembre de 2024.

De acuerdo con lo informado por el Ministerio de Sanidad libanés en un comunicado difundido en Facebook y recogido por diversos medios, el bombardeo israelí quedó ejecutado contra un vehículo en las inmediaciones de Bint Yebeil. El ministerio identificó la consecuencia como "el martirio de un ciudadano", sin ofrecer detalles adicionales. L'Orient-Le Jour ratificó que el fallecido fue Cheaito y especificó su vinculación profesional y el contexto en que se desplazaba al momento del ataque.

El medio L'Orient-Le Jour amplió que fuentes del entorno señalaron que la víctima tenía programado encontrarse en la capital libanesa con personal de la ONU, confirmando así el carácter civil y no militar de la persona atacada. Asimismo, distintos actores internacionales, incluida Naciones Unidas, han condenado este tipo de acciones, alineando sus pronunciamientos con las posturas críticas tanto del Gobierno libanés como de Hezbolá.

Según publicó L'Orient-Le Jour, Israel viene argumentando que los bombardeos realizados desde la fecha del cese de hostilidades resultan parte de operaciones orientadas a contrarrestar actividades de Hezbolá en el sur de Líbano. Las autoridades israelíes sostienen que esas acciones no implican una violación del acuerdo, aunque se mantienen las objeciones libanesas y críticas desde diversas instancias.

Tras los enfrentamientos registrados luego del ataque perpetrado el 7 de octubre de 2023, representantes de Israel y Hezbolá consensuaron un alto el fuego que establecía el retiro de fuerzas de ambos bandos del sur de Líbano, región históricamente impactada por la tensión entre las partes. No obstante, el Ejército israelí ha conservado cinco posiciones en territorio libanés, según detalló también L'Orient-Le Jour, situación que ha motivado reiteradas exigencias de Beirut y de Hezbolá para el abandono definitivo de ese despliegue.

El ministerio de salud local y fuentes próximas a la víctima declararon a medios locales y a L'Orient-Le Jour su preocupación ante la reiteración de ataques en zonas no militares y la ausencia de garantías para la población civil. Las labores de investigación sobre el operativo han motivado reclamos de organizaciones internacionales y agencias humanitarias respecto a la protección de civiles en áreas donde rige oficialmente un cese de hostilidades.

Informaciones previas facilitadas por autoridades del Líbano y por Naciones Unidas ratifican que el acuerdo alcanzado en 2024 tenía como puntos centrales limitar la presencia y las operaciones militares de ambos bandos en la franja limítrofe, a fin de reducir los riesgos para los habitantes y las infraestructuras civiles. El persistente despliegue israelí y las operaciones como el ataque que cobró la vida de Cheaito han reavivado el debate sobre la eficacia y el cumplimiento real del pacto firmado hace casi un año.

El Ministerio de Sanidad libanés, citado por varios medios como L'Orient-Le Jour, reiteró en sus comunicaciones oficiales que la seguridad de la población continúa en entredicho mientras se mantengan los bombardeos y la presencia militar extranjera en la región. Los gobiernos de Líbano e Israel, así como portavoces de Naciones Unidas, se han visto presionados a responder por los últimos acontecimientos. El episodio que causó la muerte de Cheaito expone una vez más la fragilidad del alto el fuego y la constante amenaza para quienes transitan y trabajan en las zonas fronterizas del sur libanés.