EEUU amenaza con suspender sus conversaciones comerciales con Tailandia por el conflicto camboyano

El gobierno tailandés recibió un aviso de Washington sobre la suspensión temporal de diálogos tarifarios mientras continúe la escalada en la frontera, aunque las charlas se reanudaron tras compromisos de inspección internacional y promesas de desminado

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El primer ministro de Tailandia, Anutin Charnvirakul, dio a conocer que inspeccionó personalmente la zona afectada por la explosión de minas antipersona en la frontera, asegurando que estos artefactos se instalaron sin autorización, lo que derivó en la suspensión temporal del acuerdo de restablecimiento de relaciones con Camboya. Esta situación se vincula directamente con la reciente decisión del Gobierno de Estados Unidos, liderado por el presidente Donald Trump, de interrumpir durante unas horas las negociaciones comerciales con Tailandia. Según informó el medio original, el anuncio de la suspensión llegó luego de un incremento de la violencia en la frontera entre Tailandia y Camboya, evento que motivó que Washington exigiera el cumplimiento pleno del acuerdo de paz alcanzado entre ambas naciones antes de continuar con las conversaciones arancelarias.

Tal como publicó el medio, la notificación oficial fue recibida la noche del viernes anterior, cuando el Ministerio de Exteriores tailandés atendió una llamada del Departamento de Comercio de Estados Unidos. En esa comunicación, se informó a las autoridades asiáticas que Estados Unidos anularía de manera temporal las tratativas sobre un pacto arancelario recíproco hasta que Bangkok demostrara que mantenía su adhesión al acuerdo de paz que buscaba calmar la frontera compartida con Camboya.

La reacción tailandesa incluyó la suspensión de la llamada Declaración Conjunta, que previamente había habilitado el restablecimiento de relaciones bilaterales, citando como motivo el atentado con explosivos que dejó soldados tailandeses heridos. Por su parte, el primer ministro de Camboya, Hun Manet, denunció que un ciudadano de su país había muerto y tres más terminaron heridos tras ser atacados por el ejército tailandés cerca de la línea limítrofe, según consignó el medio de origen.

El medio detalló que, en busca de distender el escenario, el primer ministro tailandés mantuvo una conversación directa con Trump durante la noche del mismo viernes para clarificar la postura de Bangkok. En esa llamada, Anutin reiteró que Tailandia buscaba respetar los términos del acuerdo de paz y responsabilizó a Camboya de no cumplir el compromiso de levantar las minas tras los enfrentamientos de julio, los cuales dejaron más de 40 fallecidos y cerca de 300.000 desplazados a ambos lados de la frontera.

De acuerdo con el comunicado del Ministerio de Exteriores tailandés reproducido por el medio original, el líder tailandés explicó a Trump que el país del sudeste asiático había solicitado la presencia de un grupo de observación de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN) con el objetivo de investigar de manera imparcial lo ocurrido en el terreno.

El portavoz del Gobierno, Siripong Angkasakulkiat, ratificó posteriormente que la estrategia de su primer ministro resultó efectiva, logrando que las negociaciones sobre aranceles fueran restablecidas y se mantuvieran independientes de los problemas fronterizos. A su vez, según reportó el medio, Angkasakulkiat subrayó que Trump confirmó explícitamente a Anutin que Washington no deseaba intervenir directamente en el conflicto con Camboya, remitiéndose a los canales bilaterales acordados para abordar la situación.

En el marco de estas tensiones, Anutin, durante una visita oficial a China, publicó a través de la red social Facebook detalles de su diálogo con Trump durante la noche. El funcionario precisó que el presidente estadounidense manifestó estar dispuesto a considerar una reducción adicional de los aranceles aplicados a los productos tailandeses, actualmente en el 19 por ciento, si Tailandia llevaba a cabo rápidamente labores de remoción de minas en la frontera. “Si realizan las labores de desminado rápidamente, consideraré reducir el arancel”, compartió Anutin sobre la conversación mantenida, según recogió la publicación original.

No obstante, Anutin puntualizó en la misma publicación, de acuerdo al medio de origen, que Tailandia no avanzará en el cumplimiento de sus obligaciones según el acuerdo de paz hasta que el gobierno de Camboya reconozca oficialmente el quebranto de los términos pactados, emita una disculpa pública a la ciudadanía tailandesa y garantice que las fuerzas nacionales puedan remover sin riesgos las minas que causaron heridas en soldados tailandeses.

Las confrontaciones recientes en la frontera tienen como precedente inmediato los eventos del pasado mes de julio, los cuales escalaron hasta provocar decenas de muertes y el desplazamiento forzado de cientos de miles de personas en ambas naciones. Las disputas recurrentes acerca de la responsabilidad del desminado representan para Tailandia un punto de inflexión en las coordinaciones con Camboya. Según reportó el medio, el cumplimiento efectivo de los compromisos internacionales en materia de seguridad y limpieza de explosivos resulta central para la normalización de las relaciones bilaterales y el avance en la agenda comercial con Estados Unidos.

La decisión de Washington de condicionar los diálogos sobre el acuerdo arancelario respondió al contexto de violencia en la región fronteriza y al uso continuado de artefactos prohibidos por la comunidad internacional. La reacción estadounidense incluyó una pausa diplomática, revirtiéndose tras compromisos de vigilancia internacional y promesas tailandesas de desminado, según señalaron voceros citados por el medio.

En las conversaciones más recientes, ambas partes subrayaron el interés en mantener las tratativas arancelarias apartadas de la conflictividad actual, reiterando la intención de priorizar las vías diplomáticas y la mediación regional de ASEAN. El medio puntualizó que Estados Unidos reiteró su preferencia por abstenerse de intervenir más allá de sus intereses comerciales, remitiendo cualquier solución a los instrumentos bilaterales ya definidos entre Tailandia y Camboya.

El caso se inserta en una pauta de incidentes de seguridad fronteriza que, de acuerdo a las fuentes oficiales citadas por el medio, involucran no solo a gobiernos nacionales sino también a organismos supranacionales y equipos de verificación. Las demandas concluyentes de Tailandia hacia Camboya recogen tanto reparaciones simbólicas como garantías prácticas para una intervención segura en la limpieza del territorio, con la expectativa de que estas condiciones viabilicen el reinicio pleno del diálogo tanto político como económico con las partes implicadas.