
La dificultad para acceder a servicios básicos, como atención sanitaria y alimentación, junto a la inseguridad diaria, ha profundizado el sufrimiento de miles de habitantes de Darfur en las últimas semanas. Sobre este telón de fondo, representantes de 26 gobiernos y de la Comisión Europea han hecho pública una declaración en la que alertan sobre el creciente deterioro de la situación humanitaria, señalando como catalizador el avance de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) sobre El Fasher, la capital regional. Según informó Europa Press, el documento amplía la responsabilidad de la crisis a los actores armados involucrados y reclama medidas urgentes para garantizar asistencia internacional y la protección de la población civil.
La declaración conjunta identifica las restricciones al acceso de ayuda humanitaria como una de las principales causas de la persistente hambruna en la zona. Los firmantes resaltan que la entrega insuficiente de alimentos y medicamentos agrava el riesgo de mortalidad y socava la posibilidad de supervivencia de la población local. De acuerdo con Europa Press, el texto exige un acceso inmediato, completo y sin trabas a las organizaciones humanitarias, entre ellas el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).
El comunicado, según detalló Europa Press, subraya la sistematicidad de los abusos relacionados con el conflicto, incluyendo ataques a civiles, crímenes motivados por razones étnicas, violencia sexual y la utilización del hambre como método de sometimiento colectivo. Los hechos denunciados podrían encuadrarse en la categoría de crímenes de guerra y de lesa humanidad bajo la legislación internacional vigente. La declaración también destaca que es fundamental investigar y documentar estos episodios de manera rigurosa para poner fin a la impunidad de los responsables.
El documento enfatiza la urgencia de habilitar corredores seguros y desbloquear el ingreso de suministros esenciales, en línea con lo que dicta la Resolución 2736 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. La provisión de agua potable, alimentos y medicinas se considera prioritaria para reducir el sufrimiento inmediato y contener el aumento de víctimas civiles. Los gobiernos firmantes manifiestan preocupación por la incapacidad de la comunidad internacional para responder de forma adecuada ante la magnitud de la emergencia, dado que la asistencia enviada hasta la fecha no ha logrado alcanzar a los grupos más vulnerables.
Europa Press añadió que la carta apela directamente a las partes en conflicto para que respeten el Derecho Internacional Humanitario y protejan a la población no combatiente. Además de la protección de los civiles y el acceso a la ayuda, la declaración solicita el establecimiento inmediato de un alto el fuego y una tregua humanitaria de tres meses, siguiendo una propuesta previa impulsada por Arabia Saudí, Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Estados Unidos en septiembre. Se argumenta que esta pausa permitiría realizar evaluaciones independientes de las necesidades en las áreas más afectadas y distribuir la ayuda sin interrupciones.
En el apartado político, los firmantes rechazan cualquier intento de fragmentar el territorio sudanés y apoyan la integridad y soberanía del país. La declaración reafirma la necesidad de una solución negociada y concluyente al conflicto mediante un diálogo nacional que incluya la participación representativa de todas las comunidades sudanesas. Europa Press reportó que el comunicado identifica el proceso de diálogo encabezado por actores locales como la única salida política viable, al tiempo que condena cualquier intervención extranjera o presión armada sobre la población.
Dentro de los firmantes se encuentran ministros de Exteriores y altos funcionarios de Alemania, Bélgica, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Irlanda, Islandia, Luxemburgo, Países Bajos, Noruega, Reino Unido, Suecia y de la propia Comisión Europea. También Canadá, Australia y Nueva Zelanda figuran en el grupo, mientras que Austria, Chipre, Croacia, Finlandia, Letonia, Polonia, República Checa, Rumanía y Suiza han manifestado su respaldo aunque no han firmado oficialmente el texto, según consignó Europa Press.
El contexto en que se publica la declaración coincide con la postura mantenida por Minni Minnawi, gobernador regional de Darfur y aliado de las Fuerzas Armadas sudanesas. Minnawi condicionó la aceptación de un alto el fuego al retiro de las RSF de las ciudades recién ocupadas, especialmente El Fasher, un enclave con fuerte significado histórico y estratégico en Darfur.
El agravamiento de la crisis humanitaria se ha visto intensificado por la inestabilidad, el aumento de desplazamientos y la imposibilidad de garantizar el funcionamiento normal de los sistemas de salud y educación, lo que incrementa la vulnerabilidad de la población, detalló Europa Press. En este escenario, la presión internacional se canaliza a través de la exigencia de investigaciones independientes sobre las violaciones a los derechos humanos y de la implementación de mecanismos eficaces para identificar y procesar a los responsables.
La comunicación concluye —según subrayó Europa Press— reafirmando la obligación de todos los actores enfrascados en el conflicto de respetar los marcos jurídicos internacionales y dar prioridad absoluta a la protección de la ciudadanía. Los interlocutores señalan que solo una estrategia basada en las necesidades urgentes de la gente y en la inclusión de todas las voces sudanesas podrá sentar las bases para restablecer la paz y la estabilidad en Sudán.
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