Andrea Montolivo
Chicago (EE.UU.), 31 oct (EFE).- De Miriam Adelson, cuya familia es máxima accionista de los Dallas Mavericks, a los Glazer, dueños de los Tampa Bay Buccaneers y del Manchester United. Varios magnates del deporte financian el Salón de Baile de Donald Trump en la Casa Blanca. Imagen pública e interés personal. El deporte estrecha la mano con el poder. A base de millones.
La Casa Blanca publicó una lista con los patrocinadores del nuevo polémico Salón de Baile, una estructura de 8.000 metros cuadrados valorada en 300 millones. Cuenta con 37 donadores, entre grandes empresas y familias privadas. Amazon, Google, Meta, Microsoft, magnates del petróleo... pero también del fútbol, el baloncesto y el fútbol americano.
Es el caso de Miriam Adelson, viuda del magnate de los casinos Sheldon Adelson (fallecido en 2021), que adquirió en 2023 la mayoría de las acciones de los Dallas Mavericks de la mano de Mark Cuban.
Cuban, que sigue manteniendo el control de las operaciones de baloncesto de los Dallas Mavericks, no forma parte de esta donación.
Miriam Adelson y su familia sostienen al partido republicano y Trump desde hace años y el actual presidente de Estados Unidos entregó a la empresaria la Medalla Presidencial de la Libertad en 2018.
Otra empresaria vinculada con el baloncesto dio su aportación al Salón de Baile, que Trump planea bautizar "Salón Presidente Donald J. Trump". Se trata de Kelly Loeffler, administradora de la Agencia Federal de Pequeños Negocios (SBA, por sus siglas en inglés) y exsenadora de Georgia, que fue dueña de las Atlanta Dream de la WNBA hasta 2021.
Una importante aportación económica también llegará de la familia Glazer, dueña de los Buccaneers de la NFL desde 1995 y del Manchester United desde 2005, así como de Woody Johnson, dueño de los New York Jets.
Imagen pública, visibilidad, potenciales ventajas fiscales, cercanía con el presidente de Estados Unidos, acceso privilegiado a eventos en la Casa Blanca e interés comercial son algunos de los beneficios que una donación para este tipo de proyectos aporta a los donadores.
En una reciente cena con los patrocinadores, Trump afirmó: "Este es el precio de tener acceso al presidente".
Polémicas por la demolición del Ala Este de la Casa Blanca, construida en 1902, durante la presidencia de Theodore Roosevelt, para equilibrar visualmente el Ala Oeste, donde se encuentra el Despacho Oval.
Bajo el mandato de Franklin D. Roosevelt, la estructura, inicialmente de dos pisos, fue ampliada en 1942 con la incorporación de un búnker subterráneo.
Durante décadas, el Ala Este fue usada como entrada formal para visitas oficiales, espacio para eventos sociales, sede de la oficina de las primeras damas, función que comenzó con Eleanor Roosevelt, y donde se encontraba la sala de cine utilizada por la familia presidencial.
Por todo ello, la demolición del Ala Este ha sido recibida por muchas críticas en Estados Unidos, entre ellas las del New York Times, que le dedicó recientemente un obituario. EFE
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