
La ONG Médicos Sin Fronteras (MSF) ha anunciado este martes el cierre permanente de su hospital en Ulang, al noreste de Sudán del Sur, y la retirada del apoyo a otros trece establecimientos como consecuencia del violento saqueo sufrido en su principal centro sanitario en el mes de abril.
"Las grandes pérdidas causadas por el saqueo nos han dejado sin los recursos necesarios para continuar con nuestras operaciones", ha denunciado el jefe de misión de MSF para Sudán del Sur, Zakaria Mwatia, en un comunicado de la organización. "No nos queda otra opción que tomar la difícil decisión de cerrar el hospital y (suspender) nuestro apoyo a trece centros de atención primaria, ya que todos ellos dependían del hospital para el suministro de material médico, las derivaciones y el apoyo técnico".
La decisión llega menos de dos meses después de que múltiples individuos armados irrumpieran en el hospital, amenazaran a personal y pacientes, y saquearan y destruyeran violentamente las instalaciones. El asalto, que supuso también el robo de medicamentos por valor de 150.000 dólares (131.370 euros), "ha dejado el hospital en ruinas e incapaz de funcionar", ha explicado la ONG.
"Se lo llevaron todo: equipos médicos, ordenadores portátiles, camas y colchones de los pacientes de las salas, y aproximadamente nueve meses de suministros médicos, incluidos dos aviones cargados de kits quirúrgicos y medicamentos entregados justo la semana anterior", ha lamentado Mwatia. "Todo lo que no pudieron llevarse, lo destruyeron".
LA INSEGURIDAD, CLAVE EN EL CIERRE DE MSF
Tres meses antes, en enero, "dos barcos claramente identificados como pertenecientes a MSF fueron tiroteados por hombres armados desconocidos cuando se dirigían a Ulang tras entregar suministros médicos al hospital del condado de Nasir, lo que obligó a todos los que iban a bordo a saltar al agua y nadar hasta ponerse a salvo", ha señalado la organización. Menos de un mes después del saqueo, otro hospital de MSF fue bombardeado en Old Fangak, lo que obligó a MSF a suspender sus actividades.
"La situación de seguridad en la zona sigue siendo inestable, con enfrentamientos continuos en las regiones vecinas", ha apuntado el director regional. "MSF da prioridad a la seguridad de su personal y sus pacientes y a la integridad de nuestros servicios, pero el entorno actual hace imposible garantizar ninguna de las dos cosas. Nos preocupa profundamente la creciente tendencia de ataques contra la atención sanitaria y el devastador impacto que esto tiene en las comunidades".
De esta forma, Mwatia ha hecho en nombre de Médicos Sin Fronteras "un llamamiento urgente para que se proteja a los pacientes, los trabajadores sanitarios y las instalaciones médicas en todo momento".
En adelante, la organización humanitaria mantendrá su compromiso mediante un equipo móvil de emergencia que "está evaluando las necesidades y preparándose para prestar servicios sanitarios a corto plazo" en Ulang y la vecina zona de Nasir "siempre que las condiciones de seguridad lo permitan", mientras que seguirá prestando servicios sanitarios en sus otros proyectos en el estado del Alto Nilo, el más septentrional del país.
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