
Un estudio de la Universidad de la República de Uruguay (Udelar) y la Universidad Pompeu Fabra (UPF) de Barcelona señala que la contaminación acústica generada por el ruido causado por los humanos puede ser un factor de estrés y malestar a la fauna de la Antártida.
Publicado en la revista 'Ecological Informatics (Science Direct)', ha analizado el impacto del ruido provocado por un generador de energía sobre la Zona Antártica Especialmente Protegida (ZAEP) nº 150 en la isla Ardley.
Los investigadores se han centrado en examinar si el ruido provocado por el generador de energía, situado a dos kilómetros de la isla Ardley, es "perceptible desde esta zona protegida", donde habitan múltiples especies animales.
La isla es un lugar de reproducción de aves marinas (pingüinos, petreles o charranes) y recibe la visita de mamíferos marinos (diferentes especies de focas, lobos marinos antárticos o elefantes marinos), que van para alimentarse o mudar su plumaje.
Los resultados de la investigación han corroborado que el ruido emitido por el generador es "claramente perceptible" desde la ZAEP, cosa que puede incrementar los niveles de estrés o hipertensión de estas especies, o afectar a su capacidad de audición, búsqueda de alimentos o de respuesta a los depredadores.
Investigaciones posteriores deberán constatar los "efectos concretos", y el equipo investigador ha advertido de la necesidad de aumentar la concienciación sobre el impacto de la contaminación acústica en los ecosistemas antárticos e introducir mejoras con esta finalidad en la gestión de las ZAEP.
Últimas Noticias
Muere el cineasta español Gonzalo Suárez a los 92 años
El excandidato presidencial Georgescu, encarcelado por una presunta estafa en Rumanía
Fátima Mansouri, la mujer que puede hacer historia al frente del Gobierno en Marruecos
Vuelve a conectar con el bienestar: Llegan los festivales "Todos Santos Wellness" y "Loreto Live Well" a BCS
Boeing sufre otro retraso en la certificación del avión 737 Max 10 por un nuevo problema de software
