Redacción deportes, 17 abr (EFE).- El Djurgarden hizo historia y se clasificó por primera vez para unas semifinales de una competición europea tras superar en la prórroga (1-4) al SK Rapid Viena, que jugó durante casi todo el partido con un hombre menos por la expulsión de Mamadou Sangaré.
El conjunto sueco está a dos partidos de disputar la final de la Liga Conferencia. Nunca tuvo esa oportunidad. Su rival será el Chelsea después de atravesar un muro ante el que se plantó en 1955, cuando perdió los cuartos de final de la Copa de Europa frente al Hibernian. Y, superada esa montaña, tras perder en la ida 1-2, peleará por aumentar su leyenda.
Pero la realidad es que tuvo una ventaja clave, la expulsión de Mamadou Sangaré a los siete minutos, que mermó al SK Rapid Viena. Contra un jugador más, el conjunto austríaco aguantó el resultado de la ida y sucumbió ante un rival que supo jugar con un hombre más el resto del encuentro.
Una entrada muy dura sobre Nino Zugelj acabó con Sangaré, que al principio se salvó de la expulsión con una tarjeta amarilla que se convirtió en roja cuando el VAR avisó al colegiado Anthony Taylor. El inglés tomó con firmeza la decisión y el planteamiento del SK Rapid Viena se vino completamente abajo.
De disfrutar de una ventaja mínima pero aparentemente suficiente para lograr una clasificación ante sus aficionados, pasó a intentar resistir frente a un equipo con ganas de hacer historia. El Djurgarden olió la sangre y, aunque tuvo que sudar la gota gorda para lograr su objetivo, lo consiguió.
Eso sí, antes se quedó sin dos de sus titulares, que tuvieron que ser sustituidos. Primero, se marchó Nino, lesionado tras la entrada de Sangaré. Y, después, a los veinte minutos, Fallenius se despidió con molestias físicas y entró Priske.
Entre medias, Haarala probó a Hedl, que tuvo que intervenir a un intento del jugador del Djurgarden. Sin embargo, no pudo salvar a su equipo en el penalti que transformó Danielson tras una mano dentro del área. Aún tuvo un golpe de suerte el conjunto austríaco que, al filo del descanso empató gracias a un cabezazo en propia meta Jacob Une Larsson.
Con 1-1 y con 45 minutos por delante, el Djurgarden, mucho mejor con superioridad numérica sobre el terreno de juego, asedió la portería de Hedl hasta que dio en la diana a 13 minutos para el final con un remate de Keita Kosugi, que enganchó una volea espectacular desde fuera del área que estableció la igualada.
El SK Rapid Viena, hundido, aguantó hasta la prórroga, en la que recibió la puntilla con un doblete de Tobias Gulliksen que marcó la diferencia para hacer historia en el Djurgarden: por primera vez, disputará unas semifinales europeas e intentará seguir la huella del Göteborg, único club sueco que ha ganado una competición continental (la UEFA en 1982 y 1987) y que además alcanzó una final de la Copa de Europa en 1979 que perdió ante el Nottingham Forest. EFE
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