Un trabajador de Médicos sin Fronteras gravemente herido en el este de la RD del Congo

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Kinsasa, 20 feb (EFE).- La organización Médicos Sin Fronteras (MSF) denunció este jueves que uno de sus trabajadores en el este de la República Democrática del Congo (RDC), en la provincia de Kivu del Norte, donde batallan el Ejército congoleño y el grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23), resultó "gravemente herido" por tiros que alcanzaron el recinto de la ONG.

"Esta mañana, uno de nuestros compañeros que se encontraba en su puesto en la base de MSF en Masisi resultó muy gravemente herido de bala, tras ser alcanzado por uno de los numerosos disparos que han afectado a nuestras instalaciones en las últimas semanas. Lamentablemente, su pronóstico es grave", señaló en un comunicado Stephan Goetghebuer, jefe de programas de MSF en Kivu Norte.

Según Goetghebuer, el tiroteo también hirió levemente a un niño que se había refugiado en los locales de la ONG.

"Condenamos enérgicamente este enésimo episodio de violencia que ha afectado directamente a una estructura humanitaria que se supone que está protegida de este tipo de tiroteos", añadió.

Masisi ha sido escenario desde el pasado enero de combates entre el M23 y las milicias conocidas como 'wazalendo' ('patriotas' en suajili), aliadas de las Fuerzas Armadas de la RDC (FARDC), lo que ha provocado una "gran afluencia" de heridos al hospital de la urbe, apoyado por MSF, donde se refugian de la violencia regularmente miles de personas.

Desde enero, varios civiles, así como dos trabajadores de MSF y un empleado del Ministerio congoleño de Salud han resultado heridos a causa de esta violencia.

"A pesar de nuestros llamamientos repetidos a las partes beligerantes para que protejan las instalaciones humanitarias y sanitarias, está claro que no se tiene en cuenta la seguridad de los pacientes y del personal médico y humanitario. Se está pisoteando el derecho humanitario, esto debe terminar", concluyó Goetghebuer.

El M23, que cuenta con el apoyo de Ruanda -según las Naciones Unidas y países como Estados Unidos, Alemania y Francia-, tomó el pasado fin de semana Bukavu, estratégica capital de la provincia de Kivu del Sur, vecina de Kivu del Norte, cuya capital Goma ocupó también el grupo el pasado 27 de enero.

Así, el M23 controla ahora las capitales de las dos provincias citadas, fronterizas con Ruanda y ricas en minerales como el oro o el coltán, fundamental en la industria tecnológica y en la fabricación de teléfonos móviles.

Mientras en Bukavu se han registrado una treintena de muertos desde su invasión por el M23, los intensos combates en Goma causaron cerca de 3.000 muertos, casi 2.900 heridos y cientos de miles de desplazados, según la ONU.

La actividad armada del M23 -grupo formado principalmente por tutsis que sufrieron el genocidio ruandés de 1994- se reanudó en noviembre de 2021 con ataques relámpago contra el Ejército congoleño en Kivu del Norte y desde entonces el grupo ha ido avanzando por varios frentes, lo que ha elevado los temores de una posible guerra regional.

Desde 1998, el este de la RDC está sumido en un conflicto alimentado por milicias rebeldes y el Ejército, a pesar de la presencia de la misión de paz de la ONU (Monusco). EFE