París, 3 feb (EFE).- El Gobierno francés presenta este lunes su proyecto de presupuestos para 2025, que aprobará sin voto parlamentario, lo que le coloca a tiro de una moción de censura para la que necesita el apoyo de los socialistas o de la extrema derecha.
Tras semanas de negociaciones, el primer ministro, el centrista François Bayrou, cuenta con haber convencido a los socialistas, cuyos 66 diputados son clave para su continuidad al frente del Ejecutivo, dos meses después de su nombramiento.
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El partido reunirá a su dirección nacional al medio día para encontrar "una posición común" de cara a la previsible moción de censura que se presentará en las próximas horas y que será debatida el próximo miércoles.
El diputado socialista Philippe Brun aseguró que tomarán "una decisión colectiva" sobre la continuidad del Ejecutivo, frente a unos presupuestos que consideró "insuficiente" pero que incluye "avances surgidos de la negociación".
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En concreto, los socialistas aseguran que han arrancado 5.000 millones de concesiones sociales al Ejecutivo, en la sanidad, la enseñanza, la ecología o el precio de la energía y aseguran que "todavía hay tiempo" para incluir enmiendas antes de que el proyecto definitivo sea presentado a las 16.00 horas (15.00 GMT).
A diferencia de su antecesor, el conservador Michel Barnier, Bayrou ha apostado por negociar con los socialistas en lugar de hacerlo con la extrema derecha, a cambio de romper la coalición electoral de izquierdas con la que lograron la mayoría en las legislativas de julio pasado.
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"Hemos corrido el riesgo de negociar con nuestros opositores de siempre, con quienes nos han colocado en esta mala situación", indicó Brun, que respondió así a las críticas de la izquierdista La Francia Insumisa, que les acusa de haber traicionado a la alianza.
La posición tampoco está clara en la extrema derecha, que anunciará su decisión "en el último momento", según indican algunos de sus diputados.
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La líder del partido, Marine Le Pen, y su mano derecha, Jordan Bardella, reunirán a sus 130 diputados esta mañana. Aunque de forma oficial no han sido designados como interlocutores principales en la negociación, han conseguido que algunas de sus propuestas sean incluidas en el presupuesto, como el recorte a la ayuda médica a los clandestinos, aunque menos de lo que reclamaban, o el mantenimiento de las pensiones.
Pero siguen reclamando la retirada de una medida sobre el precio de la electricidad que, a su juicio, hará subir la factura a medio plazo.
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En ese contexto, Bayrou espera lograr que Francia tenga unas cuenta públicas aprobadas a mediados de febrero, lo que le daría oxígenos para mantenerse en el poder, aunque sin mayoría parlamentaria su acción estará muy condicionada.
El veterano primer ministro habría logrado así resolver el laberinto en el que cayó su antecesor, con unas cuentas que recortan el déficit público al 5,4 %, frente al 6 % actual, lo que les coloca dentro de la trayectoria presupuestaria en la que se comprometieron con Bruselas.
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El jefe del Gobierno tendrá, posteriormente, que aprobar el presupuesto de la Seguridad Social, otro obstáculo que pondrá en jaque su continuidad y donde de nuevo los socialistas serán claves en la negociación. EFE
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