
Las autoridades japonesas han vetado por primera vez este miércoles la puesta en marcha de un reactor nuclear al aplicar el protocolo establecido a nivel nacional tras el desastre de la central de Fukushima, que tuvo lugar en 2011 a raíz de un devastador terremoto y posterior tsunami.
La Autoridad de Regulación Nuclear ha rechazado aprobar la puesta en marcha del reactor número 2 de la central de Tsuruga, operada por la empresa Japan Atomic Power, debido a que se encuentra sobre una falla. Japón es un país propenso a los seísmos y ha prohibido construir nuevos reactores en este tipo de zonas.
De esta forma, la unidad nuclear del centro de Japón se ha convertido en la primera en suspender el control impuesto desde el accidente de Fukushima. A principios de julio, el grupo de trabajo del organismo de control concluyó que no podía descartar la posibilidad de que una falla activa situada a unos 300 metros al norte del edificio del reactor no se extendiera también directamente por debajo de la instalación, según informaciones de la agencia de noticias Kiodo.
En 2013, los expertos del organismo llevaron a cabo una investigación que reveló la existencia de una falla activa en la zona. Desde entonces, el procedimiento de evaluación se ha suspendido en dos ocasiones tras descubrir la presencia de "inexactitudes" en algunos documentos facilitados por la compañía.
Actualmente, 27 de los 35 reactores de todo el país están siendo inspeccionados, mientras que 17 ya han recibido el visto bueno del organismo supervisor.
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