La llama paralímpica ilumina París de 'la discordia a la Concordia'

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París, 28 ago (EFE).- Los Juegos Paralímpicos de París alzaron el telón tras una ceremonia de inauguración cargada de simbolismo, en la que bajo el lema de la 'discordia a la Concordia', la llama del mayor movimiento deportivo de personas con discapacidad iluminó el cielo de la capital francesa mandando un mensaje sobre la importancia de la inclusión.

Por primera vez en la historia de los Juegos Paralímpicos, la ceremonia de inauguración salió fuera de un estadio para celebrarse en un marco excepcional, en la explanada de los Jardines de las Tullerias, en la plaza de la Concordia.

Alexander Ekman, elegido por el director artístico de París 2024, Thomas Jolly, para coreografiar la ceremonia, quiso mandar al mundo un mensaje poético y sensible, el de la exposición de "una paradoja entre una sociedad que pretende ser inclusiva pero que también, en ocasiones, sigue llena de prejuicios hacia las personas con discapacidad".

La coreografía, tras el vuelo de los Alphajet del ejercito por el cielo dibujando los colores de la bandera francesa, mostró la historia de dos grupos que pasan de la 'discordia a la Concordia', utilizando la creatividad como medio para salvar la distancia que los separa, manteniendo siempre una delgada línea entre la danza, el arte y el deporte.

Unas 50.000 espectadores vibraron en las gradas de la Plaza de la Concordia, escenario elegido a propósito del componente histórico que tiene. Originalmente llamada Plaza de Luis XV, fue rebautizada como Plaza de la Revolución, marcando el momento en que fue escenario de los acontecimientos más simbólicos de la Revolución Francesa, especialmente la ejecución del rey Luis XVI. Más tarde, simbolizó el paso de la discordia revolucionaria a la búsqueda de la concordia nacional con el obelisco que la preside, una de las conquistas coloniales de Napoleón.

Una de las primeras secuencias de la ceremonia inaugural fue un cortometraje con el protagonismo de Théo Curin, nadador francés que participó en los Juegos Paralímpicos de Río 2016 y es miembro de la Comisión de Atletas de París 2024. Al volante de un taxi entró a la plaza rodeando el escenario.

La música tuvo un protagonismo especial durante la ceremonia con Chilly Gonzalez tocando el piano, con la artista francesa Christine and the Queens interpretando una nueva versión de la canción de Édith Piaf 'Non, je ne regrette rien' y con el DJ francés Myd amenizando el desfile de los 167 países más el del equipo de refugiados.

Esas 168 delegaciones, récord histórico de participación, suponen mejorar el récord anterior de 164 en los Juegos Paralímpicos de Londres 2012 y de Tokio 2020, con tres países (Eritrea, Kiribati y Kosovo) debutando en una cita.

Hora y media tardaron en desfilar todas las delegaciones nacionales, que pasaron por los Campos Elíseos, abarrotados de gente antes de llegar a la plaza de la Concordia y recibir el cariño de los asistentes, diseminados por siete gradas supletorias.

El delirio llegó con la entrada a la plaza de la delegación francesa, que vino acompañada de tres canciones que pertenecen al imaginario colectivo galo como 'Que je t'aime', de Johnny Hallyday, 'Les Champs-Élysées', de Joe Dassin, y 'Emmenez moi', de Charles Aznavour, que entonaron la gran mayoría de asistentes.

Otro de los grandes momentos de la ceremonia llegó con la proyección de un vídeo que recorrió la historia del movimiento paralímpico desde 1948 y los primeros acontecimientos deportivos organizados en un hospital de Stoke Mandeville (Inglaterra) a cargo del médico judío Ludwig Guttman.

Ese vídeo antecedió al izado de la bandera francesa con la 'Marsellesa' sonando por las altavoces adaptada por el compositor Víctor le Masne e interpretada por el Ensemble Matheus.

Los discursos tuvieron un tono reivindicativo, sobre todo el del presidente del Comité Paralímpico Internacional, el brasileño Andrew Parsons, que se mostró esperanzado en que "en uno de los momentos más críticos de la historia reciente por los conflictos globales" los Juegos sirvan para provocar "una revolución de inclusión e igualdad basada en los principios de libertad, igualdad y fraternidad".

"225 años después de que la Plaza de la Concordia fuera el centro de la Revolución Francesa, espero que los Juegos Paralímpicos de París provoquen una revolución de inclusión en Francia y en todo el mundo. Esta noche, los valores que definen la sociedad francesa tienen más significado que nunca", comentó.

Por su parte, Tony Estanguet, presidente del Comité Organizador de París 2024, declaró que "hay pocos eventos como este que puedan hacer un mundo mejor", y aseguró que "la revolución paralímpica, suave, sirve para transformar" a la sociedad.

"Los Juegos Paralímpicos tienen un poder incomparable, no solo para emocionarnos, sino también para transformarnos. Gracias por darnos esta oportunidad única de revolucionar la manera en que vemos el mundo", confesó.

Las palabras de los dirigentes fueron enfilando el tramo final de la ceremonia, en la que de nuevo la música fue protagonista con varias piezas instrumentales justo antes del momento que todo el mundo esperaba.

La bandera paralímpica la subió al escenario el astronauta británico de la Agencia Espacial Europea John McFall, paralímpico en Pekín 2008 y medallista de plata en atletismo, en los 100 lisos, en aquella edición. Actualmente se prepara para ser el primer hombre con discapacidad que viaje al espacio.

Al ritmo del famoso bolero de Maurice Ravel, la antorcha llegó al Jardín de las Tullerias y los últimos relevistas, entre ellos el nadador francés Florent Manaudou, el tenista en silla Michaël Jeremiasz, la remera estadounidense Oksana Masters y el atleta alemán Markus Rehm, fueron acercando la llama al pebetero.

Los encargados de encenderlo fueron los abanderados franceses Alexis Hanquinquant y Nantenin Keïta junto con otros tres deportistas galos, Charles-Antoine Kouakou, Elodie Lorandi y Fabien Lamirault.

El pebetero encendido mostró una imagen para la historia, la de la llama luciendo con un telón de fondo formado por la Torre Eiffel iluminada en una noche clara, sin nubes.

Los fuegos artificiales pusieron el colofón a la gran fiesta del movimiento paralímpico, que despidió la velada con la canción 'Je t'aime moi non plus', la famosa canción compuesta por Serge Gainsbourg en 1969 y que interpretó con Jane Birkin pasando a la posteridad.

David Ramiro

David Ramiro

París, 28 ago (EFE).- El británico John McFall, que se prepara en la Agencia Espacial Europea para viajar al espacio, fue uno de los grandes protagonistas en la Plaza de la Concordia de París al portar la bandera paralímpica en la ceremonia de inauguración de los Juegos, una competición que conoce bien por su pasado como atleta.

Con 19 años, John McFall (Frimley, Reino Unido; 1981) tuvo un accidente de moto en Tailandia y sufrió la amputación de la pierna derecha. Lejos de hundirse se refugió en el deporte e inició una exitosa carrera en el atletismo, que culminó con una medalla de bronce en los 100 metros lisos en los Juegos Paralímpicos de Pekín 2008.

Su carrera deportiva dio paso a otra profesional en la medicina. Obtuvo el título de especialista en traumatología y ortopedia antes de que en noviembre de 2022, en otro giro de 360 grados en su vida, fue seleccionado por la Agencia Espacial Europea como miembro de la reserva de astronautas, convirtiéndose así en la primera persona con discapacidad del mundo en ocupar un puesto de esa magnitud.

Su elección se produjo tras participar en el programa 'Fly' (Vuela), un proyecto pionero para integrar a las personas con discapacidad en el sector espacial con el objetivo de impulsar un cambio sistémico. Aunque el estudio se centra actualmente en la discapacidad específica de John, su marco podría aplicarse a otras discapacidades en el futuro, promoviendo una mayor accesibilidad en los vuelos espaciales tripulados.

Con su elección, la Agencia Espacial Europea trató de explorar la viabilidad de enviar a un astronauta con discapacidad al espacio y el análisis, que concluyó recientemente, indicó que no existen impedimentos para que McFall participe en una misión espacial.

Siempre acompañado por su esposa, Sonia Lawrence, que compitió en los Juegos Olímpicos de Atlanta en 1996 en gimnasia artística para el Reino Unido, y sus tres hijos, la presencia de John McFall en la ceremonia de inauguración quiso poner de "relieve el compromiso de los Juegos Paralímpicos por superar los límites para las personas con discapacidad".

John fue uno de los dos únicos abanderados que representaron a toda la comunidad paralímpica en lugar de a un país concreto, honor que compartió con el regatista francés Damien Seguin.

El astronauta británico portó la bandera paralímpica en uno de los momentos más emotivos de la ceremonia, ante la atenta mirada de las casi 50.000 personas que se congregaron en la Plaza de la Concordia.

"Me siento realmente honrado de estar aquí, como paralímpico y miembro de la reserva de astronautas con discapacidad física. Me gusta pensar que mi presencia en la ceremonia de este año, en mi nueva función en la Agencia Espacial Europea, atestigua y encarna el éxito, el alcance y el legado del movimiento paralímpico", dijo McFall.

"Con cada nuevo paso en mi camino, me enorgullece desafiar las ideas preconcebidas sobre las funciones profesionales en las que deberíamos esperar ver a personas con discapacidades físicas. Me comprometo a contribuir a sentar las bases de un futuro diverso, integrador y lleno de oportunidades para todos", concluyó. EFE

drl/apa

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París, 28 ago (EFE).- El brasileño Andrew Parsons, presidente del Comité Paralímpico Internacional, se mostró esperanzado en que "en uno de los momentos más críticos de la historia reciente por los conflictos globales" los Juegos Paralímpicos sirvan para provocar "una revolución de inclusión e igualdad basada en los principios de libertad, igualdad y fraternidad".

El máximo dirigente del IPC, con un discurso muy reivindicativo y comprometido pronunciado en la Plaza de la Concordia, inauguró los Juegos Paralímpicos de París, los más globales de la historia con 167 países representados.

"Bienvenido al evento deportivo más transformador del planeta. Estamos en la ciudad más bella del mundo, en uno de los momentos más críticos de nuestra historia reciente. En una época de creciente conflicto global, creciente odio y mayor exclusión, dejemos que el deporte sea el pegamento social que nos une", dijo Parsons, durante su discurso.

"En los Juegos Paralímpicos de París celebraremos lo que nos hace diferentes, mostraremos que la diferencia es una fuente de fortaleza, de belleza y que la diferencia es un recurso poderoso para trabajar por el bien. Para el pueblo de Francia, quiero que estos Juegos sean suyos. Once días de deporte sensacional para disfrutar juntos, en familia, con amigos, con los seres queridos", confesó.

"Los Juegos son una oportunidad única para resaltar la rica diversidad de su país, aplaudir a atletas impresionantes y celebrar lo mejor de París, Francia y la humanidad. Mientras nos preparamos para abrir de par en par los Juegos, abramos nuestras mentes de par en par. Los atletas paralímpicos tienen habilidades y destrezas que sorprenden, niveles de tenacidad y determinación que darán energía y camaradería que inspirará", señaló.

"Los atletas paralímpicos no están ahí para jugar. Están aquí para competir, ganar y batir récords mundiales. Los paralímpicos también están aquí para lograr algo mucho más grande que la gloria personal. Exigen igualdad e inclusión, para ellos y para los 1.300 millones de personas con discapacidad en todo el mundo", apuntó.

"A través de sus actuaciones, los atletas paralímpicos desafiarán el estigma, cambiarán actitudes y redefinirán los límites de lo que creen que es posible. Los Juegos muestran lo que las personas que viven con discapacidad pueden lograr al más alto nivel cuando se eliminan las barreras al éxito. El hecho de que en 2024 estas oportunidades solo existan en gran medida en los deportes es impactante. Esto demuestra que podemos y debemos hacer más para avanzar", dijo.

"225 años después de que la Plaza de la Concordia fuera el centro de la Revolución Francesa, espero que los Juegos Paralímpicos de París provoquen una revolución de inclusión en Francia y en todo el mundo. Esta noche, los valores que definen la sociedad francesa tienen más significado que nunca", comentó.

"Libertad. El derecho a vivir libremente y sin opresión. Igualdad. Toda persona que vive con una discapacidad merece poder prosperar y vivir su vida sin barreras, sin discriminación y sin marginación. Fraternidad. Somos uno, pero no somos iguales. Todos pertenecemos a la misma familia, la humanidad. Libertad, igualdad y fraternidad. Un grito de guerra que debe escucharse no sólo aquí en Francia, sino en todo el mundo.

"A través del poder del deporte, mostremos a los líderes mundiales que la unidad es posible, que podemos unirnos como rivales en paz, respetar las reglas y generar un impacto positivo en la sociedad. Caminemos. Larga vida a Francia. Viva la Revolución de la Inclusión", concluyó. EFE

drl/sab

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