
Bruselas, 19 feb (EFE).- La coordinadora de la ONU para la ayuda humanitaria y la reconstrucción de Gaza, la neerlandesa Sigrid Kaag, insistió este lunes en que las consecuencias de una posible operación militar israelí en la ciudad de Rafah, al sur de Gaza, tendría unas consecuencias desastrosas para los civiles.
“La ONU ha sido muy clara sobre que actualmente una extensión de las operaciones militares en Rafah podría tener unas consecuencias humanitarias nefastas para los civiles inocentes que están allí”, indicó ante la prensa Kaag en Bruselas, donde ha sido invitada a participar en un Consejo de ministros de Exteriores de la Unión Europea (UE).
Kaag dijo que, al mismo tiempo, “escuchamos muy claramente las diferentes voces del gabinete de guerra israelí”.
“Intentan proceder; el momento parece ser el tema de discusión”, añadió sobre los planes de Israel.
En cualquier caso, Kaag enfatizó que “las potenciales consecuentes de tal operación en este momento serían desastrosas”.
“Hay más de un millón de personas hacinadas en Rafah, que no está preparada para albergar a un millón de personas. Están en refugios, estructuras hechas de plástico, las condiciones de salud son muy preocupantes”, describió.
Además, subrayó que la ayuda humanitaria que llega no es suficiente y que cada vez es más difícil distribuirla.
“Tenemos que reconocer que las condiciones de seguridad al margen de las operaciones militares, debido a la llamada autodistribución por parte de civiles desesperados pero también del saqueo y la criminalización, están dificultando los esfuerzos de la comunidad internacional, la ONU y ONG internacionales y locales a la hora de entregar la ayuda a la gente que la necesita”, indicó.
Kaag se refirió igualmente a la situación de la agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA).
La UNRWA se quedará sin fondos en marzo después de que una veintena de países, entre ellos donantes fundamentales como Estados Unidos, hayan suspendido su apoyo por las acusaciones de que doce antiguos trabajadores colaboraron con el grupo islamista Hamás en el ataque del pasado 7 de octubre contra Israel, en el que murieron más de 1.200 personas.
“Las alegaciones por supuesto que son horribles para una organización de la ONU”, reconoció la política neerlandesa.
“Pero también está muy claro que, cuando miras la capacidad de la comunidad humanitaria internacional para proporcionar asistencia a Gaza en este momento, no hay un sustituto para el papel de la UNRWA”, apostilló.
La Unión Europea (UE), que tiene previsto un próximo desembolso a la UNRWA a finales de febrero, no ha decidido suspender los fondos.
El alto representante comunitario para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, afirmó la semana pasada que la Comisión Europea mantendrá los fondos a la UNRWA mientras dure la investigación que ha abierto la organización para esclarecer lo ocurrido.
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