Australia investiga la llegada de un barco con 20 migrantes indocumentados al país

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Sídney (Australia), 16 feb (EFE).- Las autoridades australianas investigan este viernes la llegada de un barco con unos veinte migrantes indocumentados a una pequeña y remota comunidad aborigen en Beagley Bay, en el noroeste del país oceánico.

Los lugareños hallaron esta mañana en buen estado de salud a los "sin papeles"- que se presume procedentes de Pakistán y Bangladesh- en la playa de Beagley Bay, según informó la cadena pública australiana ABC.

Uno de los migrantes- que no fue identificado- relató a la ABC que él y sus compañeros se embarcaron en esta travesía en Indonesia y a su llegada a Australia recorrieron unos 35 kilómetros a pie hasta que fueron hallados en Beagley Bay, donde habitan menos de 400 personas.

Tras conocerse la llegada de este barco, la Fuerza Australiana de Fronteras (ABF, siglas en inglés) se negó a confirmar o dar detalles del incidente, pero recordó que "nadie que viaje sin autorización por barco a Australia podrá residir permanentemente en Australia", según un comunicado publicado hoy en su página web.

La ABS -que ha reforzado la vigilancia en el noroeste de Australia tras la llegada de un barco con doce personas en noviembre pasado- también reiteró su fuerte compromiso en la protección de fronteras y la lucha tanto contra el tráfico de personas como la "explotación" de "personas vulnerables que arriesgan sus vidas en un viaje fútil".

Desde principios de este siglo, los sucesivos gobiernos australianos, tanto conservadores como laboristas, han ido endureciendo sus políticas contra los migrantes indocumentados y las mafias de traficantes a cargo de los barcos que los transportan, principalmente desde Indonesia.

En 2013 -cuando llegaban anualmente más de diez mil "sin papeles" por la vía marítima a Australia- el Ejecutivo de Camberra prohibió que los migrantes que ingresen por barco de forma ilegal puedan residir en el país, mientras que al año siguiente comenzó a devolver a los barcos con migrantes a sus puntos de origen.

Esta férrea política, que afectó principalmente a miles de hombres, mujeres y niños que huyeron de conflictos en Afganistán o Sudán, entre otros países, o de la discriminación como los rohinyás (minoría musulmana de Birmania) ha sido criticada en diversas oportunidades por la ONU, Amnistía Internacional o Human Rights Watch.

Si bien el actual Gobierno laborista evacuó el año pasado a los últimos inmigrantes de los centros de detención en Papúa Nueva Guinea y Nauru y la máxima instancia judicial de Australia puso fin a la detención obligatoria indefinida de los "sin papeles", una parte de la población está preocupada por el riesgo que suponen los extranjeros que tienen antecedentes penales a la comunidad. EFE

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