La negación de Modi agita a los críticos y defensores de derechos humanos en la India

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Nueva Delhi, 23 jun. La última defensa del primer ministro de la India, el nacionalista hindú Narendra Modi, sobre la inexistencia de discriminación hacia minorías por su Administración causa la crítica de organismos humanitarios y críticos que condenan la negación del gobernante, objeto de numerosas acusaciones.

Las críticas fueron provocadas por la respuesta que el mandatario dio ayer a una pregunta de los medios, en su primera rueda de prensa desde que ascendió al poder en 2014, en la que parado junto al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, desestimó la discriminación en su país.

"Que Modi respondiera afirmando que 'no hay discriminación en lo absoluto' en la India y que estaba 'realmente sorprendido' por la pregunta, subraya por qué las discusiones significativas sobre derechos humanos deben ser centrales en las visitas bilaterales de líderes", afirmó en Twitter la directora en Asia de Human Rights Watch (HRW), Elaine Pearson.

La primera pregunta hecha en casi una década a Modi, de visita oficial en Estados Unidos, le interpeló precisamente por las críticas que había recibido su Gobierno en materia de derechos humanos y libertad de expresión y sobre qué pasos estaba dispuestos a tomar para mejorar estos asuntos.

Una cuestión que según el líder indio le resultó "sorpresiva" y, defendiendo los valores democráticos de la India, aseguró que en su país "no hay absolutamente ninguna discriminación ni por casta, ni por credo, ni por edad, ni por ningún tipo de ubicación geográfica".

El parlamentario del opositor Partido del Congreso de la India (INC), Manickam Tagore, también criticó la evasiva de Modi, contraria a múltiples informes de organizaciones internacionales e incluso del Departamento de Estado de EE. UU. acerca del retroceso de los derechos humanos en la India en los últimos años.

"La democracia está muriendo (en la India). Los partidos opositores no tienen permitido hablar en el Parlamento, los medios están bajo presión, cualquier periodista que haga preguntas contra el BJP (formación de Modi) son expulsados y los grupos de comunicación son comprados por empresas amigas", dijo Tagore al canal indio Mirror Now.

ESCRUTINIO INTERNACIONAL

En el marco de la visita de Modi, los organismos internacionales HRW y Amnistía Internacional (AI), proyectaron el pasado martes un controvertido documental de la cadena BBC sobre el papel de Modi durante unos enfrentamientos en 2002 en el occidental estado de Gujarat.

La violencia promovida por extremistas religiosos duró varios días y causó mas de mil muertos, la mayoría de ellos musulmanes. Modi era en ese momento el jefe de Gobierno de la región y algunos sectores le acusan de haber impedido que las autoridades intervinieran para detener los ataques de los extremistas hindúes, a lo que se refiere BBC en el documental.

Debido al contenido crítico, el Gobierno indio censuró su emisión en la India y arrestó a varios líderes universitarios que organizaron visionados conjuntos del documental en algunas universidades, al tiempo que la cadena británica fue objeto de una serie de investigaciones.

El expresidente estadounidense Barack Obama, también se refirió ayer a esta cuestión durante una entrevista con la CNN, cuando insistió en que Biden debía plantear este problema a Modi y advirtió que la India podría comenzar a desintegrarse si el Gobierno no defiende los derechos de las minorías.

Precisamente EE. UU. rechazó la entrada de Modi en marzo de 2005 porque se le atribuyó la responsabilidad de lo ocurrido en 2002.

Durante el Gobierno de Modi, que suma ya dos periodos consecutivos, tanto el primer ministro como su formación, el BJP, han sido acusados de alimentar el sentimiento de extremistas hindúes contra las minorías, especialmente musulmanes y cristianos.

Las organizaciones civiles además han informado del aumento de las restricciones y la severidad de medidas impuestas por las autoridades en territorios que son habitados mayormente por musulmanes, además de persecución a la prensa, y la detención de activistas. EFE

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