Berlín, 28 dic. Alemania registra niveles máximos de gas en sus depósitos, a punto de finalizar el año, gracias al ahorro en este combustible y al comienzo de un invierno cuyas temperaturas aún no extremas parecen retrasar la perspectiva de escasez que auguró la guerra en Ucrania y el corte de los suministros rusos.
Actualmente los depósitos de gas están llenos en un 88,9 por ciento de su capacidad, lo que probablemente sea suficiente para este invierno aunque queda por delante el reto de llegar al próximo invierno con suficientes reservas.
El estallido de la guerra significó para Alemania un cambio radical en su política energética, de la que formaba parte clave el sistema de gasoductos Nordstream, que transportaba gas ruso a Alemania.
Por ello, desde el comienzo de la guerra uno de los retos de Berlín fue cómo superar a corto plazo la dependencia del gas ruso y cómo tomar medidas que paliaran las consecuencias de un posible corte total de los suministros, lo que terminó ocurriendo en agosto pasado.
Desde entonces, el invierno era visto como una amenaza, por lo cual se llamó a la población a ahorrar gas y electricidad y el Gobierno empezó a hacer esfuerzos por encontrar suministros de gas liquido.
Ahora, la subida de las temperaturas, después que a mediados de diciembre en algunas regiones el termómetro marcase por debajo de los 0 grados centígrados, ha ayudado al ahorro de gas en los domicilios privados.
Además el viento constante ha llevado a que por momentos más de la mitad de la energía que se consume en Alemania sea generada por parques eólicos, lo que ha permitido reducir a un mínimo la actividad de las centrales eléctricas alimentadas con gas.
Ello ha contribuido a la baja tanto del precio del gas como de la electricidad en los mercados mayoristas aunque la reducción no llegue a los consumidores ya que los proveedores tienen contratos a largo plazo.
El ministro de Economía, Robert Habeck, considera que para que haya una baja en los precios que llegue a los consumidores habrá que esperar a finales de 2023, para cuando también se notarán los efectos de las nuevas terminales de Gas Natural Licuado (GNL), que reemplazarán parte del gas que ya no llega de Rusia.
Las temperaturas seguirán siendo benignas - se prevén en los próximos días entre 8 y 15 grados centígrados- lo que puede seguir contribuyendo al ahorro de gas, según el Servicio Alemán de Meteorología (DWD).
Sin embargo las autoridades consideran que es demasiado pronto para bajar la guardia y siguen insistiendo en la necesidad de ahorrar gas y energía.
El portavoz de la Agencia Federal de Redes, Klaus Müller ha recordado, en una entrevista con el diario "Süddeutsche Zeitung", que los alemanes habían ahorrado hasta mediados de diciembre solo un 5 por ciento de gas, con respecto al consumo del año anterior, en lugar del 20 por ciento fijado como meta por el Gobierno.
"Eso no puede seguir así en enero y febrero", dijo Müller al diario.
Pese a ello, desde el Ministerio de Economía Habeck se ha mostrado optimista.
"La situación que tenemos (con depósitos llenos) se debe a que los ciudadanos ahorraron gas en otoño. La gente sabe que con ello cuidan su dinero pero también que ayudan a la capacidad de resistencia del país", dijo Habeck en declaraciones recogidas por medios alemanes.
"La gente ha renunciado a parte de su comodidad en sus casas y en sus oficinas. Eso no es algo natural en la sociedad de consumo en la que vivimos. Solo puedo decir gracias", agregó el ministro de los Verdes.
Habeck considera que si esa disposición de ahorro se mantiene el suministro de gas está garantizado no solo para este invierno sino también para el invierno 2023/2024.
"Si la tendencia actual continua no tendremos escasez de gas. Con ello no me refiero a las temperaturas sino a la disposición de los ciudadanos y de la industria a ahorrar gas", dijo.
No obstante, dentro de la ciudadanía parece haber menos optimismo que el que muestra Habeck. Según una encuesta del instituto demoscópico YouGov menos de un tercio de los alemanes cree que el suministro de gas esté garantizado para este invierno y el próximo.
El director del Instituto de Estudios Económicos de Berlín, Marcel Fratzscher, considera que una escasez de gas y de electricidad tendría consecuencias nefastas para la economía alemana.
Algunas empresas, según dice Fratzscher en un artículo para el diario "Die Welt" se podrían ver obligadas a interrumpir su producción y Alemania podría tener una recesión de hasta el 7 por ciento.EFE
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