La ultraderecha supremacista judía concurre reforzada a las urnas en Israel

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Joan Mas Autonell

Jerusalén, 28 oct. La ultraderecha supremacista judía y anti-árabe, marginal hace pocos años, ha cobrado relevancia y se prevé clave en los comicios de Israel del próximo martes: se perfila como la tercera fuerza más votada y como socio principal para que Benjamin Netanyahu triunfe en su nuevo asalto al poder.

Este movimiento, con posturas abiertamente racistas y homófobas, ha visto como sus apoyos se disparan, especialmente entre los más jóvenes, que en las elecciones del 1 de noviembre optarán por su papeleta, en detrimento de la derecha clásica o los partidos ultraortodoxos.

La figura más pujante de esta corriente, que ahora podría más que duplicar su representación, es Itamar Ben Gvir, abogado, líder del partido Otzma Yehudit (Poder Judío) y veterano militante de extrema derecha.

INCITACIÓN Y RETÓRICA ANTIÁRABE

Ben Gvir ha ganado peso en los últimos años por sus actos incitadores a pie de calle contra palestinos o su retórica ultra en el Parlamento israelí, donde solo obtuvo un escaño en los comicios de marzo de 2021.

Esta visibilidad "le sacó de la marginalidad" y le ha servido de palanca para difundir un discurso incendiario que el mismo Netanyahu "legitimó como opción política aceptable", dice a Efe Tamar Hermann, profesora y miembro del Instituto para la Democracia de Israel.

De hecho, el ascenso de Ben Gvir no se entiende sin Netanyahu, que ya ha afirmado que lo incluiría como ministro en su coalición.

Igual que en 2021, Otzma Yehudit concurre junto a otros dos partidos de ultraderecha, integrados en el movimiento Sionismo Religioso, unión formada por iniciativa de Netanyahu para que juntos pasen el umbral de votos mínimo de 3,25 % y lograr representación parlamentaria -algo que por separado podría no ocurrir- y que el ex primer ministro no pierda votos por la extrema derecha para formar una coalición que le devuelva el poder.

Ante esta correlación de fuerzas, Ben Gvir podría ser uno de los actores que dé la llave del gobierno a Netanyahu. Aunque es el número dos del movimiento Sionismo Religioso -Bezalel Smotrich encabeza la lista-, es él quien acapara los focos y arrastra nuevos votantes. Según los sondeos, esa formación podría ganar 14 asientos, más del doble de los 6 de 2021.

Incluso podría arañar votos al Likud de Netanyahu, lo que le daría más poder en las negociaciones para formar gobierno.

POPULAR EN LA CALLE

Con todo, la popularidad de Ben Gvir se hace patente en la calle. Cuando camina durante una noche de fin de semana por el centro de Jerusalén, muchos transeúntes le reciben como si fuera un ídolo de masas, se toman selfies con él y le llaman "Rey de Israel".

"A este hombre hay que votarlo porque nos dará seguridad", declara a EFE Efraim Rapaport, joven simpatizante de Otzma Yehudit que reparte propaganda electoral. Opina que Israel no pertenece a los árabes, sino solo a los judíos, "como dice la biblia".

Los orígenes políticos de Ben Gvir se remontan a la ideología de Meir Kahane (1932-1990), rabino extremista que propugnaba la creación de un reino bíblico israelí y la deportación de los árabes.

Ahora asegura ser más moderado y ya no es partidario de expulsar a los árabes a no ser que sean "desleales a Israel", pero muchos creen que es solo una estrategia para no asustar a votantes menos radicales.

"Ben Gvir mesura sus declaraciones, pero defiende las mismas ideas extremas del pasado", señala a EFE Michael Warshansky, intelectual israelí para quien su creciente popularidad evidencia "la progresiva derechización" de Israel, incluso hacia posturas ultras.

APOYO ENTRE SECTORES MARGINALIZADOS

Según Hermann, la mayoría de sus votantes serán "hombres jóvenes de clase media-baja" y de sectores que se sienten marginados dentro de la sociedad. La mayoría tiene raíces mizrajíes (judíos provenientes de países árabes) y son residentes en localidades periféricas y empobrecidas.

"Muchas personas que se ven discriminadas por las instituciones políticas consideran a Ben Gvir la voz que les representa", dice la docente, que identifica entre ellas a judíos ultraortodoxos, a colonos nacionalistas y religiosos, pero también a ciudadanos laicos.

Gran parte de los que le votarán -sobre todo la juventud-, sienten que Ben Gvir "les ofrece algo de acción, porque el resto de partidos les parecen viejos y ordinarios", remarca la profesora.

Uno de los que lo ve así es Benjamin Sipzner, israelí de origen estadounidense de 25 años que dará su voto al Sionismo Religioso.

"Los jóvenes somos pensadores más independientes, abiertos a nuevas ideas y escuchamos menos a los medios que demonizan a Ben Gvir", considera Sipzner, estudiante en una escuela religiosa judía (yeshivá) y residente en una colonia en Cisjordania ocupada.

Según asegura, el político ultraderechista "solo quiere reforzar la ley y el orden para enfrentar el terrorismo", una postura de línea dura que atrae cada vez más votos en Israel. EFE

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