
Las cámaras modernas cuentan con sensores sensibles a la luz, por lo que los flashes se utilizan cada vez menos. Y por una buena razón, ya que un flash puede congelar perfectamente un momento, pero también puede destruirlo por completo. La fogata crepita. Las chispas se elevan hacia el cielo. Una estrella fugaz cruza el firmamento. El ojo humano puede captar fácilmente estas imágenes. ¿Pero es posible capturarlas con una cámara? Las fotos tomadas a mano alzada por la noche y al atardecer tienden a salir movidas. Pero si se habilita el flash para dar luz al entorno en la oscuridad e iluminar el objeto, se puede arruinar toda la atmósfera. Entonces, ¿qué se puede hacer para tomar la foto perfecta con poca luz? Quien posea una cámara moderna podrá relajarse. "Los sensores de las cámaras más modernas son hoy en día tan sensibles a la luz que los fotógrafos casi no necesitan usar el flash, en especial cuando utilizan objetivos de amplia luminosidad", dice Sophia Zimmerman, de la revista especializada "c't Fotografie". Según la experta, un flash destruiría la escena con una luz dura y la foto parecería artificial. Las cámaras con menos de cinco años de antigüedad suelen captar la luz tenue que suele haber en restaurantes, iglesias o en una escena en torno a una fogata de forma nítida y preservando la atmósfera del momento. Esto rige también para las cámaras de los teléfonos inteligentes. "En los smartphones modernos con modo nocturno se toman automáticamente varias fotos, una tras otra, y el software integrado las procesa en una sola foto relativamente bien iluminada", dice Zimmermann. Incluso las fotos del cielo nocturno pueden tener éxito con estos dispositivos. La cantidad de luz a capturar también se puede variar manualmente, si es necesario, con el tiempo de exposición, el diafragma y la sensibilidad ISO de la cámara. Cuanto más alto es el ISO, el sensor absorbe más luz. Pero cuidado, "según la cámara pueden generarse señales de distorsión, como el ruido fotoeléctrico de fondo, por lo que el 'forzado' no sirve para todos los motivos", señala Zimmermann. Los fotógrafos denominan el ruido fotoeléctrico de fondo a las distorsiones causadas por los píxeles desenfocados o mal asignados. Las cámaras digitales actuales con sensores pequeños siguen disparando sin generar ruido a ISO 3200, mientras que las cámaras de formato completo de alta calidad siguen haciéndolo a más de ISO 6400. "Esto permite obtener escenas nocturnas atmosféricas, pero no necesariamente retratos de alta resolución", explica la experta. El uso del flash es un arte en sí mismo El fotógrafo profesional Daniel Wollstein también usa con precaución la luz artificial. "En eventos y reportajes evito en general el uso del flash. Sin embargo, para la fotografía deportiva, los retratos y algunas naturalezas muertas, utilizo el flash deliberadamente", dice Wollstein. En los movimientos rápidos, como en los deportes, el flash congela el movimiento en condiciones de poca luz. La fotografía es un juego de luz y sombras. Sin luz no se pueden trabajar las estructuras del objeto, mientras que los detalles y los rasgos faciales permanecen irreconocibles. La distancia de la fuente de luz es la responsable de la intensidad, el tamaño y la dureza de las sombras. La luz del flash, cuando se utiliza conscientemente, ofrece algunas ventajas. "Un flash controla la dirección de la luz manualmente. Esto permite a los fotógrafos determinar ellos mismos la dirección de la luz y utilizarla de forma creativa, lo que resulta ideal para los retratos", afirma Wollstein. Sin embargo, el fotógrafo profesional evita montar un flash en su cámara. Suele tener un efecto "muy duro y plano", dice. "Para los retratos, suelo utilizar una luz directa e iluminación lateral para crear un determinado ambiente", explica Wollstein. Los flashes suelen ofrecer más potencia que las fuentes de luz continua y se pueden controlar mejor, por lo que el profesional prefiere utilizar sistemas de flash para las sesiones fotográficas. Mejor invertir en un trípode Andreas Lindlahr, fotógrafo de Hamburgo, recomienda a los aficionados que utilicen el flash con precaución. Esto incluye, por ejemplo, un flash discreto que no sea necesariamente reconocible para el espectador de la foto, o un flash a contraluz para suavizar un contraste duro entre luz y sombra. Sin embargo, el parpadeo correcto requiere mucha práctica y debe ajustarse a cada nueva situación fotográfica. Un flash externo acoplable, que se pueden manejar manualmente, se puede conseguir por menos de 100 euros (100 dólares), dice Zimmermann de "c't Fotografie". Lindlahr aconseja no obstante invertir el dinero en un trípode porque "ningún fotógrafo trabaja sin temblar". Con un trípode se pueden tomar fotografías con largos tiempos de exposición sin que la imagen salga movida. Esto hace que el flash sea superfluo, dependiendo del motivo de la foto. Los pequeños trípodes para smartphones ayudan incluso a tomar fotos nítidas con una velocidad de obturación lenta de hasta tres segundos, normalmente lo suficiente para documentar la mágica velada alrededor de la fogata. El trípode permite reemplazar el flash solo en algunas situaciones determinadas, como en un retrato o una naturaleza muerta. Un tiempo de exposición largo capta suficiente luz y el sujeto está enfocado, pero solo si no se mueve. dpa
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