En Irak, la halterofilia como herencia para unas hermanas kurdas

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En Irak, hay que ir hasta la región del Kurdistán para encontrar a las tres grandes triunfadoras del campeonato árabe de halterofilia: Inès, Israa y Oshin, tres hermanas veinteañeras y multimedallistas en un deporte al que llegaron gracias a su difunto padre, quien les transmitió la pasión por esta disciplina.

"Queremos escribir la historia del deporte femenino y preservar la de nuestro padre", asegura a la AFP Inès Muhsin, quien a sus 20 años ya suma seis medallas de oro.

En diciembre, Erbil, la capital del Kurdistán autónomo, en el norte de Irak, fue el escenario de una competición en la que tomaron parte atletas de 14 países árabes.

Frente a potencias como Egipto y Arabia Saudita, el equipo nacional iraquí (formado por 15 deportistas, de los que ocho eran kurdos) finalizó en la primera posición del medallero, con 9 oros, una plata y un bronce.

Desde hace una década, Inès y sus dos hermanas practican con asiduidad la halterofilia y fueron entrenadas por su padre hasta que falleció el año pasado como consecuencia del covid-19.

Bajo una luz tenue en una modesta sala de entrenamiento en su club de Erbil, la joven comienza la sesión levantando 30 kg.

Los brazos tendidos para mantener la barra por encima de su moño, se agacha y vuelve a erguirse, dejando caer las pesas, provocando un gran estruendo al chocar contra el tapete de caucho en el suelo.

"Ya estamos pensando en las competiciones internacionales y en nuestra clasificación para los Juegos Olímpicos de París en 2024", asegura Inès, pese a reconocer que el camino olímpico será "complicado".

- "Ganar medallas" -

Su hermana mayor Israa, con tres oros ganados en el campeonato, dedica sus éxitos a su padre.

"De joven fue atleta y después entrenador. Gracias a él he llegado a este nivel", dice la joven de 22 años.

"Antes de su muerte me dijo: 'Cuando yo ya no esté, quiero que sigas y que participes en competiciones, para ser célebre y ganar medallas'".

Para los deportistas kurdos, la comunicación con el resto del equipo nacional y con su entrenador no es siempre evidente ya que no hablan árabe.

En el campeonato en Erbil, fue la madre de Inès quien hizo de traductora. Los mayores en el Kurdistán son bilingües, a diferencia de la mayoría de los que nacieron en esta región autónoma a partir de 1991.

Cuando viajan a otras zonas del país o al extranjero, es un miembro del club kurdo de Erbil el que ejerce esa función.

Pero las atletas del Kurdistán son una baza para Irak, ya que el deporte femenino avanza poco a poco a través de este país muy conservador, pero aún hay mucho atraso como consecuencia de décadas marcadas por los conflictos.

Durante este tiempo, con el Kurdistán al margen de la zona de conflictos, el deporte femenino vivió un boom. Infraestructuras, entrenadores, subvenciones: la región aportó muy pronto por el deporte y ahora recoge sus frutos, coinciden de manera unánime deportistas, entrenadores y dirigentes iraquíes.

- "Desarrollo del deporte femenino" -

Después del campeonato árabe, el presidente kurdo Nechirvan Barzani recibió a las alteras del club de Erbil para ofrecerles una prima y una recompensa.

Cada mes, el club da 150 dólares a sus atletas y corre con todos los gastos de equipamiento y por participar en competiciones.

"Tenemos el apoyo del club y del gobierno", conforma uno de los entrenadores Wajed Wadi.

"Con el apoyo y el entorno adecuados, una atleta prometedora, ambiciosa, puede realizar cosas notables. Es lo que pasó en el campeonato árabe: nuestras atletas atrajeron todas las miradas", justifica.

En otras zonas del país, los equipos deben correr con los gastos, pese a las ayudas del ministerio de Juventud y Deportes, más simbólicas que otra cosa, aseguran los actores del deporte iraquí.

Jazair al-Sahlani, consejero del Comité Olímpico Iraquí, destaca un cierto "clima de libertad" del que gozan los jóvenes deportistas en el Kurdistán, así como "el desarrollo de las infraestructuras que han contribuido al despegue del deporte femenino".

Entre los deportistas del club de Erbil, las hermanas Iman y Daria Mohamed, 6 y 4 medallas en el campeonato árabe, también heredaron la pasión de su padre por este deporte.

Este último acaba de asistir al entrenamiento para animarlas. Con la mirada atenta, comenta un movimiento, ayuda a aumentar la carga de las pesas y a veces, incluso, se coloca detrás de las chicas, rozando la barra por precaución, para ayudarlas en caso necesario.

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