Por Ahmed Eljechtimi
RABAT, 19 mayo (Reuters) - El reconocimiento por parte de Estados Unidos de la soberanía marroquí sobre el disputado Sáhara Occidental del año pasado ha envalentonado a Rabat para adoptar una línea más dura sobre la cuestión con los Estados europeos, un enfoque que se ha manifestado en la crisis de los migrantes con España de esta semana. Un importante ministro marroquí justificó el martes la relajación de los controles fronterizos con el enclave español de Ceuta citando la forma en que Madrid decidió permitir que un líder independentista del Sáhara Occidental viajara a España para recibir tratamiento hospitalario. El Sáhara Occidental ha sido durante mucho tiempo el eje de la política exterior marroquí, que ha trabajado para convencer a otros países de que acepten el territorio como marroquí frente a las reivindicaciones del movimiento independentista del Polisario, respaldado por Argelia. En diciembre, el anterior presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció la soberanía marroquí sobre el territorio como parte de un acuerdo que también incluía la profundización de las relaciones diplomáticas de Marruecos con Israel, lo que supuso el mayor hito en las políticas de Rabat por el Sáhara Occidental hasta la fecha. El sucesor de Trump, Joe Biden, aún no ha apuntado a una reversión de esa postura. "Marruecos está aprovechando el reconocimiento de Estados Unidos como una ventana de oportunidad para maximizar los beneficios a favor de su posición sobre el Sáhara Occidental", dijo Mohamed Masbah, director del independiente Instituto Marroquí de Análisis Político. Más de 20 países, en su mayoría africanos y árabes, han abierto consulados en el Sáhara Occidental, reconociendo de facto la soberanía marroquí. Aunque en el pasado se ha opuesto a algunos de sus aliados en esta cuestión, el cambio de postura de Washington ha animado a Rabat a adoptar una línea más dura y a explotar su papel en la obstrucción de la migración masiva a Europa. El ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Nasser Bourita, dijo en enero que la Unión Europea debería salir de su "zona de confort" y respaldar la oferta de Rabat de autonomía para el Sáhara Occidental dentro del Estado marroquí. DISPUTA CON ALEMANIA El Sáhara Occidental estuvo ocupado y gobernado por España entre 1884 y 1976. Cuando España abandonó el territorio, Marruecos se anexionó el territorio y animó a miles de marroquíes a establecerse allí. El Frente Polisario libró una guerra de guerrillas contra la pretensión de Marruecos con el apoyo de la vecina Argelia. Las Naciones Unidas mediaron en un alto el fuego en 1991, que incluía la promesa de un referéndum sobre su estatus que finalmente no se celebró, y hay pocos indicios de que se vaya a hacer. El conflicto de esta semana con España, el mayor socio comercial de Marruecos, es el peor en casi 20 años. Este año también ha chocado con Alemania sobre el Sáhara Occidental. Este mes convocó a su embajador en Berlín, aludiendo a lo que calificó de "actitud destructiva" de Alemania sobre el Sahara Occidental y acusándo al país de "activismo antagónico". Alemania, al igual que España y otros miembros de la UE, ha seguido insistiendo en que quiere una solución al conflicto con la mediación de la ONU, al mismo tiempo que se dé despacio a los activistas independentistas para que presenten su caso. Berlín presionó para que se celebrara una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la cuestión y uno de los parlamentos de sus estados federados izó durante un día una bandera independentista del Sáhara Occidental en su edificio. "Alemania (...) se centró en el Sáhara de una manera que va en detrimento de los intereses de Marruecos", dijo Adil Benhamza, un político de la oposición y exdiputado. La decisión de España de dar asistencia médica al líder del Polisario, Brahim Ghali, utilizando lo que Marruecos dice que son documentos argelinos, y sin consultar primero a Rabat, provocó la última disputa. Marruecos, que apoyó a Madrid frente a la independencia de Cataluña, rechaza la postura de España de que sus motivos son humanitarios, habiendo convocado también a su embajador en Madrid, según una fuente diplomática que declinó ser identificada. España ejerció un gobierno colonial en partes de Marruecos, así como en el Sáhara Occidental, y Marruecos sigue reclamando Ceuta y Melilla, los dos enclaves que Madrid aún mantiene en el norte de África. El presidente del Gobierno marroquí, Saad Dine El Otmani, que molestó a España en diciembre al decir que Marruecos quiere "recuperar" los enclaves una vez que se resuelva la cuestión del Sáhara Occidental, dijo el 10 de mayo que estaba planeando una "respuesta adecuada" a la acogida de Ghali por parte de España. "La afluencia es un mensaje de advertencia de Marruecos, que no quiere seguir desempeñando el papel de policía de Europa a cambio de dinero", dijo Benhamza. "Busca ganancias diplomáticas a cambio".
(Informe de Ahmed Eljechtimi; edición de Angus McDowall y Angus MacSwan; traducido por Darío Fernández)
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