
Londres, 9 abr (EFE).- El Gobierno del Reino Unido revelará en mayo qué países considera más o menos seguros como destino de viaje en un sistema por colores -verde, naranja y rojo- que determinará a su vez las medidas que exigirá a los viajeros para evitar la propagación del coronavirus.
El ministro de Transporte, Grant Shapps, presentó este viernes este nuevo mecanismo "de semáforo", anteriormente anunciado, por el que los viajeros a los países "verdes" no habrán de hacer una cuarentena a su regreso al Reino Unido, aunque sí tendrán que someterse a dos test, antes y después de volver.
Quienes vayan a territorios "naranja" deberán aislarse diez días a su regreso y hacerse una prueba antes de volver y dos ya en este país (con la opción de una tercera al quinto día de regreso si se quiere acortar el aislamiento).
Los viajeros a países "rojos", cuya visita estará presumiblemente restringida, tendrán que hacer cuarentena en un hotel designado además de ese mínimo de tres pruebas diagnósticas.
Para clasificar a los países, el Gobierno mirará el progreso de su plan de vacunación, el grado de infección, la presencia de variantes de riesgo del virus y la fiabilidad de los datos científicos.
Shapps dijo que en mayo confirmará también cuándo podrán retomarse los viajes al extranjero -prohibidos actualmente salvo en casos esenciales especificados-, en una fecha no anterior al día 17
Subrayó que el sistema presentado hoy permitirá retomar los viajes internacionales de manera "segura y sostenible" e indicó que la lista semáforo y los requisitos se revisarán de nuevo no más tarde del 31 de julio y posteriormente el 1 de octubre.
Últimas Noticias
Guterres aboga por energías renovables ante volatilidad del mercado del petróleo por Irán

El Senado dispone el retiro de un busto de Evo Morales del Palacio Legislativo de Bolivia
El FBI abre una oficina en Ecuador para apoyar el combate al crimen organizado
El primer ministro iraquí y Pedro Sánchez acuerdan llevar la guerra de Irán a la Asamblea General de la ONU
Los jefes de ambos gobiernos analizaron el impacto regional e internacional del conflicto en Oriente Próximo y buscan una respuesta global, subrayando la urgencia de contener la escalada, proteger la estabilidad y reforzar el respeto al derecho internacional
