Dinamarca ampliará el ámbito de aplicación de una controvertida ley destinada a reducir la proporción de "no occidentales" en sus barrios desfavorecidos, al tiempo que abandonará el controvertido término "gueto", anunció el miércoles el gobierno socialdemócrata.
En un nuevo proyecto de ley, el ministro del Interior quiere que la proporción de población de origen "no occidental" en cada barrio no supere 30% en un plazo de diez años, mientras que el plan actual, aprobado por la derecha hace tres años, establece un criterio del 50%.
Dinamarca ha sido durante muchos años uno de los países de Europa con una política de inmigración más restrictiva, una línea seguida por la primera ministra socialdemócrata Mette Frederiksen desde que asumió el cargo en junio de 2019.
Según el ministro Kaare Dybvad Bek, una proporción demasiado grande de extranjeros procedentes de países no occidentales "aumenta el riesgo de ver crecer una sociedad religiosa y cultural paralela", dijo en un comunicado.
Sin embargo, tiene la intención de eliminar el controvertido término "gueto" de la ley para designar los barrios sensibles, cuando se revise la legislación sobre "sociedades paralelas".
Hasta ahora, cualquier barrio con más de 1.000 habitantes y una población de más del 50% de origen "no occidental" es clasificado como "gueto" si ademas cumple dos de los cuatro siguiente requisitos: más del 40% de los habitantes carecen de trabajo o formación, más del 60% de quienes tienen entre 39 a 50 años no han superado la escuela secundaria; la delincuencia es tres veces superior a la media nacional o los ingresos brutos son 55% inferiores a la media regional.
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