
Por Deisy Buitrago y Luc Cohen
CARACAS, 28 dic (Reuters) - El gobierno de Venezuela detuvo el sábado a tres personas al parecer involucradas en un asalto a una unidad militar el fin de semana pasado en el sur del país, tras pedir a Brasil la entrega de cinco "desertores del Ejército" que fueron localizados en una zona indígena fronteriza.
Pero más tarde, el gobierno del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, informó que está procesando las solicitudes de asilo de los cinco militares venezolanos detectados en la zona indígena brasileña San Marcos, en el noreste de Roraima, durante un patrullaje, en medio de las crecientes tensiones entre los dos países.
Los uniformados no poseían armas y fueron trasladados a la capital, Boa Vista, informó el gobierno de Brasil en un primer comunicado.
"Al reconocer y saludar la oportuna acción de las Fuerzas de Seguridad de Brasil, la República Bolivariana de Venezuela informa que ya se han comenzado a activar los trámites diplomáticos necesarios (...) para que rindan debidas cuentas ante la Justicia venezolana", dijo la cancillería venezolana en un comunicado.
El ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela relacionó a los cinco militares con el asalto al Batallón de Infantería en el estado Bolívar, en el sur del país, que dejó un soldado muerto y el robo de armas.
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, dijo que el sábado fueron detenidos tres personas, que se sumarían a un primer grupo capturado de unos 11, y que se recuperaron 111 de los 120 rifles, ocho lanza granadas, así como misiles antiaéreos.
"Un desertor militar que como desertor pase a otro país, si es capturado, debe ser entregado de inmediato", precisó Maduro en una salutación a la Fuerza Armada, en transmisión por el canal estatal de televisión.
"Espero de buena fe por el derecho internacional, por las relaciones de paz, que se cumpla la ley internacional y la justicia, que más temprano que tarde, estos terroristas estén en manos de la justicia venezolana", agregó.
El gobierno de Maduro acusó a Colombia, Perú y Brasil de colaborar con las personas que irrumpieron la madrugada del 22 de diciembre en una unidad militar, un incidente que ocurre a escasos días de una clave elección de la directiva de la Asamblea Nacional, presidida por el líder opositor Juan Guaidó.
Los tres países rechazaron y negaron las acusaciones del gobierno de Venezuela.
Maduro dijo que algunos de los implicados estaban en Brasil junto con el armamento sustraído.
El gobierno ha señalado que los asaltantes, entre ellos un militar venezolano que desertó a Colombia en febrero.
En enero, Guaidó invocó la Constitución para asumir una presidencia interina y ha exhortado repetidamente a los militares a romper con Maduro. Pero el mandatario señala que el opositor es un títere de Estados Unidos que busca sacarlo del poder.
Venezuela está bajo colapso económico con hiperinflación y en medio de una profunda crisis política.
(Reporte de Deisy Buitrago y Luc Cohen)
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