La ciencia ficción suele ser uno de los mejores vehículos para que los autores puedan decir algo; expresar su visión sobre el mundo, sus injusticias o directamente plantear qué significa ser humano. Sobran los ejemplos, como los de las novelas de Bradbury o Asimov.

Detroit: Become Human nos sitúa en el año 2038 dentro de la ciudad de Detroit, la cuna de los androides. No es una Detroit donde haya autos voladores pero sí se percibe un aire futurista. Se da por sentado que son parte cotidiana de la sociedad, con todo lo bueno y malo que conlleva. Por un lado hay automatización en tareas y trabajos por parte de "herramientas" que no se cansan pero por el otro hay una desocupación que supera el 30 por ciento.

Esa situación deja a la ciudad en una tensión constante entre ciertos humanos y los androides. En este mundo, ni siquiera los strippers se salvan de perder su trabajo a manos de un robot.

La historia está dividida en tres partes, pero que tienen un marco general en común: una toma de consciencia de los androides y sus ansias de obtener la libertad.

A Kara, una androide que se dedica a tareas domésticas, se le "despierta" su deseo de ser madre cuando atestigua los maltratos de su dueño hacia su propia hija. Marcus es un robot que cuida a su dueño, y cuando éste muere, busca su libertad. Finalmente, Connor es uno modelo avanzado que trabaja en la policía en casos de homicidios que involucren robots "desviados".

Los "desviados" son aquellos que desarrollaron autoconciencia pero que para el resto tan sólo tienen un error en su software. La pelea de los "desviados" por ser reconocidos como personas per se enmarca a todo el juego.

A nivel estético y técnico, Become Human es espectacular. La iluminación de cada escenario, las texturas, la construcción de la ciudad con sus diferentes áreas bien definidas, los rostros de los personajes y la actuación de voces es de primer nivel.

El guión de David Cage, director del juego, está plagado de influencias de la ciencia ficción. Desde el nombrado Asimov hasta Blade Runner. Cage también dirigió los otros juegos por los que el estudio ganó popularidad (Fahrenheit; Heavy Rain y Beyond: Two Souls). Cage escribió una historia atrapante. Pero por momentos toca temáticas (racismo, esclavitud,) que no suelen estar en esta plataforma.

Para quien no conoce este tipo de juegos, se los puede comparar con los libros Elige tu propia Aventura. El foco está en la historia y la narrativa más que en la acción. Especialmente en Detroit: Become Human, cada decisión importa y su peso se puede arrastrar a lo largo de toda la partida.

Una respuesta o diálogo elegido en las primeras horas repercutirá mucho más tarde cual efecto mariposa. El modo de juego es muy similar al de otros juegos de Quantic Dreams. Con el stick derecho se realizan acciones con el entorno y los quick time events (eventos de reacción rápida) son una constante.

En cada episodio, el personaje que esté debe explorar el escenario donde se encuentra y conversar con los otros NPC (personajes no jugables) para avanzar.

Los finales son múltiples. No hay uno "bueno" o uno "malo". Son, simplemente, finales en base a las decisiones tomadas a lo largo de 10 horas de juego.

Además del sistema de juego, Become Human comparte con los otros juegos del estudio la toma de decisiones como algo central. Pero esta vez se incorporó un "árbol" que muestra el camino recorrido, con todas las decisiones tomadas.

Este árbol, que incluso se puede ver a la medida que se desarrolla la partida, permite tomar acciones distintas en una nueva partida y así ver más finales posibles. Lo más recomendado es hacer una partida sin prestarle mucha atención al árbol.

Detroit: Become Human es uno de los exclusivos más importantes que tiene PlayStation para este año. Hace una mes salió uno más enfocado a la aventura y la exploración. Esta vez tenemos una obra hermosa desde lo visual, con una historia de autor pero que desde el tipo de juego que presenta puede generar sus reservas. Tiene temas profundos, una historia que aunque tarda unas horas en iniciar es intrigante y el sistema de juego clásico de Quantic Dreams.