EFE 163
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El senador brasileño Fernando Collor de Mello, quien renunció a la presidencia en 1992 cuando enfrentaba un proceso de destitución, no aclaró durante su presentación en el debate cuál será su voto en relación al posible juicio político a Dilma Rousseff, pero sostuvo que el sistema político "está en ruinas".


Hasta el momento, una amplia mayoría de senadores se pronunciaban a favor del impeachment, mientras que una minoría oficialista defendía a la presidente. Collor fue el único que no hizo explícita su posición.


En su discurso, Collor recordó el proceso destituyente que él enfrentó en 1992, cuando llevaba dos años en el cargo y era acusado de corrupción, y resaltó que dos años después fue absuelto de todos los cargos en la Justicia porque "no hubo crimen" en sus actos.


Collor aseguró que "no fue por falta de aviso" que Rousseff se encuentra en la situación actual y aseguró que varias veces ofreció su consejo a la presidente, pero fue desechado.


Aunque no aclaró su voto, criticó al Gobierno de Rousseff por la "dejadez de la política", el deterioro de la economía, por haber "hinchado" la maquinaria del Estado y por una supuesta "obstrucción de la justicia".


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El ex presidente dejó en marzo el Partido Laborista Brasileño (PTB) por estar en desacuerdo con la posición de esa formación a favor de la destitución de Rousseff y se afilió entonces al Partido Laborista Cristiano (PTC).


Collor se vio obligado a renunciar a la Presidencia de Brasil en 1992, en momentos en que el Senado se aprestaba a votar en favor de su destitución, en una jornada similar a la que enfrenta hoy Rousseff.


Si más de la mitad de los 81 senadores se pronuncia a favor del juicio político en la votación, Rousseff será apartada del cargo inmediatamente hasta que se culmine el proceso y sería sustituida por su vicepresidente, Michel Temer.