El caso de Érica Soriano parece encontrar las piezas que le faltaban para acusar a su pareja Daniel Lagostena del crimen de la embarazada de 30 años. Ahora que fue detenido por tercera vez, el abogado de la familia de la víctima, Marcelo Mazzeo, cree que será un encierro definitivo. El descubrimiento de cuatro líneas de teléfono paralelas, el uso de distintos chips y las llamadas salientes desde la casa a números poco frecuentes y a altas horas de la noche, complican el futuro procesal del detenido.

"En la casa había alguien más esperándolos", reveló el abogado ante la prensa. Es que ese día, 21 de agosto de 2010, Érica y Daniel fueron a un control médico por el embarazo de dos meses y mientras volvían en auto, alguien realizó una llamada desde el fijo de la vivienda a la que todavía no habían llegado.

Lagostena tampoco informó a la justicia que tenía cuatro celulares ni que existía una comunicación telefónica con su sobrino, a quien no llamaba nunca y quien podría cumplir prisión preventiva en los próximos días. "La noche del hecho, a las 23.20, hubo una llamada saliente de su casa mientras ellos viajaban en auto desde el médico. Estas personas aparecen ahora después de la investigación que hizo el comisario mayor de la Policía bonaerense Julio Di Marco", informó el abogado.

Para él, hubo más de una persona que ayudó a matar y deshacerse del cuerpo de la víctima. "Se trata de un homicidio calificado con prisión perpetua", dijo. "Se está estableciendo si los implicados son amigos o familiares del detenido", adelantó.

"Hay nuevas pruebas. Se trataron de unas tareas de inteligencia, declaraciones de testigos con identidad reservada, conexiones telefónicas que dejan al descubierto que Lagostena tenía 4 teléfonos más que no fueron denunciadas por él en la investigación. Además, se determinó que hubo salida de llamadas telefónicas de la casa de Lagostena cuando él aseguró que no había nadie. La familia de Érica quiere verlo preso", comentó.

Mazzeo confirmó que la relación de pareja no era buena e insinuó que entre ellos había violencia de género. Para él, Lagostena no querría tener un hijo y eso habría desencadenado su furia. "Érica estaba a punto de abandonarlo y creo que ese es uno de móviles del homicidio. Ella ya había estado averiguando en la inmobiliaria los precios de alquiler para un departamento. El la hostigaba psicológicamente, la perseguía, y la había separado de su familia y sus amigos. Ella estaba viviendo un calvario", describió.

Si bien las pruebas halladas por el comisario de la Policía Bonaerense se encuentra bajo secreto de sumario, el abogado reveló que Érica había tenido una relación anterior con otra pareja que quería que abortara y que la desmayó de un golpe en aquel entonces. "Creo que también en este caso pudo haber pasado eso", lanzó.

"Es la típica relación de un psicópata que se sentía inferior. Creo que él no estaba de acuerdo con el embarazo. Ella estaba de dos meses. Creo que con las pruebas reunidas hay bastantes elementos como para pedir la detención del sobrino. El puede ser una de las personas que ayudó a hacer desaparecer el cuerpo. Creo que hubo más personas que lo ayudaron a matarla y hacer desaparecer el cadáver", acusó el abogado.

Y siguió: "Entiendo que la persona que llamó desde la casa de Érica mientras ellos estaban regresando en auto, ayudó a Lagostena a matarla. Este homicidio es calificado por la participación de dos o más personas con una pena de prisión perpetua. La familia de Érica es consciente de que ella murió. La posibilidad de encontrarla con vida es algo que ya ha desaparecido. Desde un primer momento tuvieron el instinto de que había sido él. Creo que ahora van a estar un poco más tranquilos".