Seis años pasaron para que la justicia hallara pruebas contundentes que comprometan a Daniel Lagostena (54) con la desaparición y crimen de su pareja, Érica Soriano. Finalmente ayer lo detuvieron en su casa luego de que detectaran contradicciones en su coartada y pruebas contundentes en su contra.

El abogado de la familia de Érica, Marcelo Mazzeo, sostuvo que cree que Lagostena "le pegó hasta matarla". "Él tenía medios para cremar el cuerpo y lo vieron tirando cenizas", denunció. Y pidió que el sospechoso continúe detenido hasta el juicio oral.

Lagostena fue detenido en su domicilio de Lanús tras años de investigación. La ex pareja de la mujer desaparecida el 21 de agosto de 2010 está acusado de homicidio y aborto forzado del bebé que la mujer llevaba en su vientre. La joven vivía junto a Lagostena, su pareja y padre del bebé que estaban esperando. Ese día debía almorzar con su familia en Villa Adelina, pero nunca llegó.

Los investigadores determinaron que en la tarde del 20 de agosto Érica fue al ginecólogo. Luego recibió el llamado de una amiga a la que le confirmó que estaba regresando a su casa junto a su marido. Ese contacto es el último registro que se tiene de la joven con vida.


Cerca de la medianoche, Lagostena comenzó a intercambiar mensajes con su sobrino Brian Poublán (25), hijo de su hermana, con quien hasta entonces no tenía un trato cotidiano ni habitual. Alrededor de las 5 de la madrugada del día siguiente un teléfono celular a nombre de la madre del joven registró llamadas salientes en el centro porteño y la Costanera Norte, en Capital Federal, y luego se activó en Lanús, cerca de la casa del joven y su madre.

La intensidad de llamadas (seis entre las 5:05 y 5:53) alertó a los investigadores porque no era habitual el uso horario ni el patrón de comunicación. Una fuente judicial explicó que cree se dieron en el lapso durante el cual se hizo desaparecer el cuerpo de Érica.